Camino a Spectre: Quantum of Solace

Tras el resurgimiento de la franquicia, como contaba mi compañero en Camino a Spectre: Casino Royale, y el taquillazo que significó su exhibición en los cines, el famoso agente regresaría dos años después, en una de las cintas más trepidantes en acción de la saga.

Por: @mauvais1

Marc Foster, aunque no es un prolífero director, sí es uno que ha sabido abordar una gran gama de temas, desde el drama racista Monster’s Ball en 2001 a Stranger Than Fiction en 2006, ese maravilloso cruce entre la ficción y su novelista. Poca pero recomendable es su filmografía anterior a su acercamiento al célebre agente británico. Alguien que conocía el entramado de un buen drama sería capaz de recuperar un poco de esa profundidad que Bond venía olvidando. Lo inesperado fue su capacidad de rodar una cinta que desde su comienzo no se detendría un momento. Vertiginosa, esa es la clave de Quantum of Solace (2008).

La cinta emprende su furiosa acometida con una persecución automovilística por las calles de Siena, una cacería no muy propia de aquel viejo James y sí de uno más cercano a hombre acorralado. Por supuesto, todo con la vieja flema inglesa, esa frialdad del que no teme que Daniel Craig  tan bien sabe imprimirle.

Una vez superado el escollo, veremos que en el maletero del desecho automóvil, la persecución es, decíamos, implacable. El agente saca un pobre y mareado Sr. White (Jesper Christensen) al que Bond y M (Judi Dench) interrogan. Pero hay algo en James que no es normal, de repente es alguien que no reprime la furia, alguien que no duda en torturar en búsqueda de respuestas. ¿Por qué?

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Y aquí nos detenemos un momento en el relato, porque por primera vez en la saga esta cinta es una continuación inmediata de la anterior, una segunda parte que arrastra los interrogantes dejados en Casino Royal con la muerte de Vesper, esa mujer que llegó a amar. Y esto es nuevo en verdad por varias razones. Por un lado, que las películas siempre fueron aventuras autoconclusivas. Y por otro más interesante; que nos encontramos con un agente dispuesto a todo por develar esas incógnitas, así fuera cruzando un limite impensado para este guerrero anglo.

M duda de sus aptitudes, teme por esta arma que ha desatado una cacería personal. Mr. White, les revela que la organización que chantajeó a Vesper es mucho más compleja y peligrosa de lo que imaginan. El servicio de inteligencia forense vincula a un traidor del Mi6 con una cuenta bancaria en Haití, donde Bond conoce a la bella pero combativa Camille, una mujer que tiene sus propios motivos para vengarse. Camille (Olga Kurylenko) pone a Bond tras la pista de Dominic Greene (Mathieu Amalric), un despiadado hombre de negocios y miembro importante de la misteriosa organización.

Paul Haggis, brillante guionista detrás de Millon Dollar Baby (2004) junto con Robert Wade y Neal Purvis crean una compacta y sencilla historia, continuadora de Casino, que busca mas entretenimiento que reflexión. Como si buscaran llevar el personaje al limite, uno que de tan británico quizás se pierda un poco a nuestros ojos. Se entiende la búsqueda implacable y se comprende la historia como una secuela directa. Vamos; que si no vieron la anterior quizás se pierdan varias cosas.

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Aun así, no deja de ser una película hecha para el disfrute, plagada de una acción realista con personajes que sufren heridas y sangran, con golpes que intuitivamente soportamos, con un Bond que lejos de su glamour, se retuerce y estropea, se equivoca y se violenta.

Dennis Gassner fue el elegido para el diseño de producción, luego de que el histórico Peter Lamont, con 18 Bonds en su haber, se retirará definitivamente. Este nuevo diseñador supo dotar a la cinta de ese posmodernismo que caracterizara las cintas de los 60´s, dándoles el lujo tecnológico de la actualidad, creando así una amalgama interesante de estilos. Michael G. Wilson, productor de la misma, llamó a los diseños de Gassner “una mirada de posmodernidad al modernismo”.

Es una cinta redonda, completa y satisfactoria, con un cast de lujo y correcto, desde la gran Judi Dench con su aristocrática y pragmática M, a ese frió y calculador que supiera crear Mathieu Amalric (The Grand Budapest Hotel – 2014), la joven y bella Olga Kurylenko, Gemma Arterton,  Jesper Christensen,Joaquín Cosio, Jeffrey Wright, Fernando Guillén Cuervo, Rory Kinnear, Stana KaticOona Chaplin

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Bond averigua que el objetivo de Green es controlar uno de los recursos naturales más importantes del mundo, pero para ello tiene que derrocar al gobierno de un país sudamericano. Quizás solo un mero comparsa de la verdadera empresa que lleva a cabo, pero un acercamiento a la actualidad que le supo dar nuevos aires a esta mítica saga. Y trajo al siglo XXI al viejo agente ya lejos, en tiempo e historia.

Asistimos a un raid de acción imparable, que puebla de escenarios majestuosos, la que creemos es la cinta más personal del James Bond hasta hoy vista. Porque en definitiva estamos a la caza de un asesino que quitó a este servidor de la corona el único y precioso instante que le brindará el amor de una mujer. Por que ahora James Bond también ama, así de cerca está, pero eso sí, jamas dejó de lado la legendaria elegancia de no dormir solo siempre que pueda.

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