Camino a Spectre: Skyfall

Luego de Casino Royale y Quantum of Solace, terminamos el recorrido de Daniel Craig como James Bond (hasta ahora), y te contamos de qué la va una de las películas más exitosas de la saga tanto a nivel historia como en taquilla.

Por @diegui83

Un espía roba en Turquía un microchip con las identidades de todos los agentes activos del MI6, entonces es cuando Bond, con ayuda de Moneypenny (Naomi Harris) van en su persecución. Algo sale terriblemente mal y 007 es dado por muerto. Así comienzan los créditos tanto mejores aún que la película. Una obra maestra acompañada por el leit motiv de Adele, ese que gano el Oscar a Mejor Canción Original en el 2012. Y hablando de años, la vigésimo tercer película del agente más famoso del cine viene plagada de homenajes, ya que éste, su año de estreno, fue el Aniversario 50 de la franquicia.

007 pasa su “retiro forzado” en una isla, apartado de todo cuando ve por televisión un ataque terrorista que ha golpeado al MI6, entonces es cuando decide volver a la cancha. Más golpeado que nunca, tanto física como psicológicamente, el agente vuelve una vez más a la acción por amor a su país, pero también por esa fidelidad a su trabajo que tantos males le acarrea, pero que sin embargo, es lo único que tiene en su vida. Aquí es cuando da con Silva (Javier Bardem), un ex-agente del Servicio Británico que es la contraparte perfecta de Bond: un tipo que ha sido usado y finalmente corrompido por el sistema al que James tanto le debe y es devoto.

Javier Bardem como el villano Silva

Como bien dijimos, acá entran muchos homenajes en juego, a la vuelta/renacimiento de personajes como Moneypenny antes mencionada se le suma otro famoso: el Quartermaster o simplemente Q, esta vez interpretado por el ascendente Ben Wishaw. Q, sabemos, es el que le proporciona a Bond todos los gadgets tecnológicos para sus misiones, aunque esta vez tiene más preponderancia que en anteriores films de la saga.

Q (Ben Wishaw) y Bond (Daniel Craig) en su primer encuentro

También vuelve un Bond con varios toques de humor y el Aston Martin DB5, aunque uno de los logros del director Sam Mendes sea la incorporación de Ralph Fiennes como Gareth Mallory, el jefe de M (Judi Dench) que funciona como una contraparte legal o “autoridad máxima” ante toda la confusión y el entrevere que se suscita en el MI6. La Chica Bond esta vez interpretada por Berenice Marlohe está un poco desdibujada ya que es solo un medio para llegar a Silva (destacadas las locaciones del primer encuentro de Bond y Silva que hacen recordar a Goldeneye y el encuentro de 007 -Pierce Brosnan- con Alec Trevelyan –Sean Ben-, una suerte de historia de amor/odio similar a ésta).

Rory Kinnear vuelve a su papel de Bill Tanner, Jefe de Estado Mayor, aqui junto a Ralph Fiennes (Mallory) y Judi Dench (M)

Sam Mendes (American Beauty) hace un gran trabajo, revitalizando y a la vez tomando elementos clásicos de la saga, dándoles nueva forma para un nuevo siglo. Juega con la relación Madre-Hijo (Madre Patria- Soldado), la añoranza hacia el pasado con una mirada prejuiciosa hacia lo nuevo, pero finalmente, complementaria. Siempre jugando con los opuestos, como podemos ver en Bond y Silva que parecen contrarios pero, sin embargo, uno viene a ser el lado oscuro del otro: lo que se podría convertir 007 si no tuviese la moral tan recta. Y aquí también es cuando sagas aparentemente opuestas se nutren una de otra: bien sabido es que Christopher Nolan es fan y se nutrió de la filmografía de James Bond para inspirarse en sus argumentos en la trilogía de Batman. Lo que hace Mendes es también crear a este villano interpretado por  Javier Bardem en base al aclamado Joker de Heath Ledger en The Dark Knight (2008), la segunda parte de las aventuras del Caballero Oscuro, para mostrarnos el lado oscuro del héroe personificado en el antagonista del film, y aunque sea derrotado, sus marcas quedan tatuadas a fuego en el protagonista, haciéndolo o más vulnerable o incrementando sus aptitudes y ratificando su rectitud.

El final, donde conoceremos un poco mas de las raíces de 007, es por demás épico y llega con una vuelta de tuerca que viene a sentar las bases de un nuevo reinicio, otra vez jugando con lo de antaño y mostrándonos que todo tiempo pasado (quizás) si fue mejor…o tiene tela para seguir cortando.

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