Master of None: Un indio en Nueva York

La última serie original de Netflix trae consigo a Aziz Ansari con una comedia moderna y entretenida. Pero no mucho más.

Por @tatimonavalle

La historia se centra en Dev (Ansari), un joven indio de 30 años tratando de ser alguien en la moderna y multicultural Nueva York del 2015, donde los últimos iPhone son moneda corriente, las películas de superhéroes son la última moda y los amigos solo son un globo dentro de un chat. Aquí, Ansari muestra su visión del mundo en el cual los actores de una minoría étnica son presentados en las películas como personajes estereotipados o directamente dejados de lado. A largo de la serie nos presenta los conflictos a los que se enfrenta un treintañero soltero. La búsqueda del éxito profesional, las dificultades que surgen dentro de una relación amorosa y la determinación de decisiones a largo plazo son algunas de las cuestiones que se desarrollan en la misma.

Creada y escrita por el mismo Aziz Ansari junto a Alan Yang, la serie plantea capítulos organizados bajo una temática determinada, aspecto que parece interesante en un principio pero que hace que ninguna trama tenga el suficiente desarrollo o extensión. Presentada como una comedia, la serie lejos está de hacer reír a carcajadas. Gran parte de las situaciones son forzadas para hacer reír pero la verdad es que le falta una cuota bastante grande de naturalidad al discurso narrativo. Eso sí, un acierto es la empatía que se genera por Dev en las circunstancias más tristes o compungidas de la historia. El punto más fuerte de la serie son esos momentos meláncolicos, que si bien son tratados desde una perspectiva seria y contundente, su potencial no llega a ser explotado, haciendo que los planteos queden superficiales y hasta sin gracia.

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Los elementos trágico-cómicos de la serie son -muy- similares a los propuestos en Louie. De hecho, es posible que lo mismo que le vio FX a Louis C.K., Netflix lo haya visto en Aziz Ansari, dándole la oportunidad de ofrecer una mirada fresca para una serie de televisión. Sin embargo, Master of None no es ni la mitad de lo que es Louie. Ansari se luce en su personaje porque no es otra cosa más que una extensión de su papel en Parks and Recreation más su propia personalidad. Por momentos la serie llega a ser bastante pretenciosa, queriendo dejar un mensaje reflexivo a la audiencia basado en las experiencias de Dev. Pero hay algo que impide que eso suceda. Quizás porque es un ciudadano de Nueva York que tiene un lindo departamento en la ciudad, un trabajo que le deja buen dinero, el carisma para conquistar varias mujeres y la posibilidad de usar todas las marcas de renombre que puedas imaginar. Es ahí donde el concepto de “looser” no tiene lugar.

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En todos los capítulos se remarca hasta el cansancio que Dev pertenece a una minoría étnica y que eso le complejiza la vida. En el intento de exponer esas minorías desde una mirada distinta, solo se logra mostrar una suerte de burla hacia las mismas. Los padres de Dev (que son los padres de Ansari en la vida real) son introducidos en la serie como una pareja india completamente americanizada en donde el único problema del padre es que su iPad no le funciona correctamente. Entonces, ¿dónde queda la cultura india?.

Pero a todo esto Dev no está solo sino que tiene a su grupo de amigos detrás. Al igual que en Seinfeld, la mayoría de las situaciones en la serie se genera cuando él y sus amigos se reúnen para comentar sus experiencias. Pero a diferencia del éxito noventoso que tenía una organización establecida que se repetía en cada capítulo, Master of None cuenta con un relato más abierto, lo cual le permite a los escritores mezclar distintos estilos de narración. Denise (Lena Waithe), Arnold (Eric Wareheim) y Brian (Kelvin Yu) son los amigos que acompañan a Dev. Pero acá tampoco hay nada interesante. Se nota una búsqueda de incorporar a las minorías de forma “cool” pero el resultado no es del todo positivo. El grupo es conformado por un oriental, una lesbiana y un gordito nerd. La típica fórmula del grupo estereotipado con la intención de no serlo que ya nos tienen acostumbrados series como The Bing Bang Theory o Silicon Valley.

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Master of None no es una genialidad. Y si bien es entretenida y causante de varias risas pasajeras, le falta un largo recorrido para ser algo digno de recordar en el futuro. La serie no tiene nada en contra para que Netflix no desee renovarla para una segunda temporada así que esperamos verla crecer y alcanzar su esplendor en futuras entregas.

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