The Man from U.N.C.L.E: Los superagentes se divierten

La nueva película del director Guy Ritchie viene en forma de adaptación de una de las series más famosas sobre espías.

Por @diegui83

Solo y Kuryakin, una pareja explosiva

Luego de haber dirigido dos films bastante olvidables acerca de Sherlock Holmes, el ex-marido de Madonna intenta con notable éxito adaptar la serie El Agente de C.I.P.O.L. (las siglas en castellano son distintas a las originales en inglés, pero totalmente funcionales: Comisión Internacional Para la Observancia de la Ley), tal como se la conoció por estos lares y lejos de la ironía del nombre que refiere al “Tío Sam”.

Ambientada en el apogeo de la Guerra Fría, la historia sigue a Napoleon Solo (Henry Cavill), ex-ladrón atrapado y devenido en agente de la CIA que tiene una misión al otro lado del Muro de Hierro: proteger a la hija de un científico nazi y al mismo tiempo usarla para llegar a él ya que se dice que éste está armando una bomba nuclear con destino desconocido. Lo que Solo desconoce es que el agente de la KGB Illya Kuryakin (Armie Hammer) está decidido a interponerse en sus planes. Tras lograr escapar del agente ruso, una improbable alianza entre americanos y soviéticos hace que estos dos agentes tan distintos terminen siendo compañeros en la misma misión.

Lo que se le da muy bien a Ritchie son las Buddy Movies o películas de parejas desparejas y acá se nota y mucho. Alicia Vikander, la protagonista femenina, se destaca quizás un poco más que sus compañeros, homenajeando aquel spin-off que tuvo la serie llamada La Chica De CIPOL y que poco éxito tuvo. Hugh Grant está mas bien desaprovechado sólo teniendo unas pocas apariciones como Waverly, el jefe de la agencia secreta. Las locaciones en donde transcurre la mayoría de la acción no podía ser mas acertada: Italia siempre fue y es la meca de la moda. La moda, los colores pasteles propios de la década del 60 perfectamente plasmadas gracias la fotografía de John Mathieson, todo al ritmo de la música A Go Go, una banda de sonido sin desperdicio que va de Nina Simone a Solomon Burke, o de Roberta Flack a Sergio Pizzorn.

En conclusión, el film es un divertimento clásico del director que permite explorar un poco más el inicio de la pareja televisiva, ya que en la serie no hay una historia de origen, y que pocas diferencias tiene con aquella, manteniendo el estilo fiel de la época y generando una nostalgia que nunca viene mal.

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