Musarañas: El amor mata

El 2014 fue un año intenso en materia de cine español. Uno de los destacados es el que nos compete ahora, un thriller de suspenso producido por el siempre genial Alex de la Iglesia.

Por @diegui83

“El amor mata” (Love Kills) dice una de las famosas canciones de Queen en la voz del gran Freddie Mercury. Cuando alguien ama demasiado, el sentimiento puede convertirse en obsesión que puede llegar a la locura.

Montse (Macarena Gómes), una “loca linda”

Montse (Macarena Gómez) padece agorafobia, un miedo intenso e incontrolable que no la permite salir del umbral de la propia puerta de su hogar. Una mujer que ha vivido recluida allí, ganándose algo de dinero como costurera, refugiada en su fanatismo religioso y el cuidado de La Niña, su hermana menor (Nadia de Santiago). Montse ha creado junta a ella su nido perfecto, impoluto a las contaminaciones e intrusiones del exterior. El mundo perfecto se desbarranca a partir que La Niña cumple 18 años y las inseguridades de Montse se hacen notar de forma violenta hacia su hermana. Para colmo de males, Carlos (Hugo Silva) el vecino del piso de arriba pretende escaparse de su inminente matrimonio, aunque su intento se ve frustrado por la caída en las escaleras que hace que Montse, a regañadientes, lo ampare y cuide hasta que se cure, no antes de enamorarse y obsesionarse con él.

La muerte de la madre de familia, un hecho que marcará a fuego las vidas de Montse y La Niña

La ópera prima de Juanfer Andrés y Esteban Roel se vale de estar ambientada en la década del 50, época donde las mujeres vivían recluidas en su casa y la figura masculina (padre, esposo, etc) era sumamente preponderante. Casi toda la acción transcurre en el departamento de las mujeres, esto juega sumamente a favor para darle un tono más opresivo y de encierro, más allá del problema que acarrea el personaje principal de Macarena Gómez. Y hablando de ella, la actriz de Las Brujas de Zugarramurdi se come la película. Su interpretación de una mujer torturada por la muerte de su madre, el edipo con su padre que constantemente aparece como la contrafigura de su conciencia en la piel del gran Luis Tosar (Mientras Duermes), su fanatismo religioso y su miedo a los exteriores es a la vez, empática e intimidante.

Carlos, la nueva obsesión de Montse

Nadia de Santiago actúa correctamente como esa joven que quiere desprenderse de su casa, cosa que a todos nos pasó en algún momento de nuestra vida y sabemos que lleva a un conflicto seguro. Su casa, con esos tonos ocres y opacos, contrastan efectivamente con el departamento de Carlos, un lugar iluminado y lleno de vida en el que accidentalmente cae la desgracia.

Al ver el film uno puede caer en la constante comparación con Misery, ¿Qué le pasó a Baby Jane? o incluso las actitudes de Montse son comparables a la madre religiosa de la película Carrie. Si bien los homenajes son constantes, acá el conflicto es distinto y más terrenal: las relaciones familiares son complicadas, y la falta de amor o la sobreprotección muchas veces nos llevan a hacer cosas que no queremos, a mentirnos, a maltratarnos, incluso a odiarnos. Los fantasmas de la niñez nos acompañan mientras crecemos, acechándonos en cada esquina, y si nos dejamos ganar por ellos, es casi seguro que ya adultos repitamos los errores de nuestros padres.

Hablar más de esta genialidad sería caer en el spoiler y es algo que nosotros no hacemos. Sólo decir que la vuelta de tuerca final los dejará con la boca abierta y un sabor agridulce. Una obra maestra de poco menos de hora y media que no tienen que dejar de ver.

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