Fideo del Oeste: El Mercenario (1968)

Estamos ante uno de los primeros ejemplos del Zapata-Western, dirigido por el siempre genio Sergio Corbucci.

Por @diegui83

Poster original estadounidense

Il Mercenario, The Mercenary, A Professional Gun o Salario para Matar son los nombres con los que se conocen a este ejemplar del sub-sub-género dentro del mundo del cine del Oeste. Sergio Corbucci, como muchos de los realizadores de Spaghetti Western vio una veta para contar un poco más de las historias de venganza en sus films, por eso cada vez que se necesitaba contar sobre la opresión a los más débiles o políticas capitalistas infames en el mundo, se recurrió al Zapata-Western, un género dentro del Western europeo que contaba los devenires de la lucha revolucionaria mexicana.

Franco Nero, el inefable “Polaco”

En este caso tenemos a El Polaco (Franco Nero), un mercenario a sueldo que reparte sus servicios en la frontera de USA y México, que se topa por casualidad con Pancho Román (Tony Musante). Román y su gente roba a los ricos para darle a los pobres, siempre beneficiándose el y sus chicos primero.

El Polaco Kowalski tiene la encomienda de trasladar plata de una mina cuando se ve envuelto en el motín de los trabajadores por las condiciones infrahumanas en las que allí se trabaja. En el medio, junto a Román, con el que hace una sociedad por una buena ganancia, son perseguidos por el Ejercito mandado por el antiguo patrón de Pancho Román, Alfonso Garcia (Eduardo Fajardo) y con la ayuda de Curly (Jack Palance), un asesino sin escrúpulos de la peor calaña. Traiciones, tiros, persecuciones y un Franco Nero empuñando de nuevo una ametralladora es lo que nos espera en este film que se toma bastante a modo desencantador la Revolución Mexicana.

Franco Nero y Tony Musante en plena acción

Franco Nero descolla en su actuación dándole a Kowalski ese aire cínico que supo otorgarle a su Django, pero manteniendo un tono más humorístico. Jack Palance en su papel de asesino es correcto, incluso con sus aires de homosexualidad que se podrían haber aprovechado mucho más en la historia. Y Tony Musante también está muy bien en su papel de bruto mexicano que al principio solo quiere ganancias personales pero a medida que transcurre la historia se va dando cuenta que sus intereses están por debajo de los de su pueblo.

Corbucci dirige con una mano impecable, usando los escenarios españoles de Almería y sobre todo en el famoso duelo en la Plaza de Toros, junto a la siempre impecable, icónica y legendaria banda de sonido compuesta por el maestro Ennio Morricone.

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