Los 8 más Odiados: El Enigma de Otro Mundo (Nevado)

La nueva película de Quentin Tarantino abundante en diálogos supone ser la cinta más madura del cinéfilo Director hasta el momento.

Por @diegui83

 

A esta altura no se puede negar que al momento de su estreno todos vamos a ver “la nueva película de Tarantino“. No importa quien actúe. No importa ni siquiera cuál es su argumento. El status de estrella, de rock star, de enfant terrible que quizás el propio realizador bien se ha ganado es todo un mérito en una época donde la industria cinematográfica estadounidense está plagada de remakes, reboots y superhéroes. El cine de autor cobró una nueva forma con su llegada en los convulsionados 90’s. Quizás por esto, cada nueva realización es un acontecimiento precedido con gran expectativa y fulgor al momento de su estreno. No por eso muchas veces llega a colmar las expectativas puestas en sus productos, aunque aún así, QT da mucho que hablar dentro y fuera del set.

Wyoming, luego de la Guerra Civil. Una diligencia se dirige hacia el pueblo  de Red Rock y en ella John “El Verdugo” Ruth (Kurt Rusell) y su prisionera, Daisy Domergue (Jennifer Jaon Leigh). A mitad de camino son abordados por el Mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson) y el supuesto nuevo Sheriff de Red Rock, Chris Mannix (Walton Goggins). Una fuerte tormenta de nieve los obliga a hacer parada en la Merceria de Minnie, un lugar donde encontrarán cuatro nuevos extraños esperando y con el peligro de que uno de estos sea un cómplice de Domergue que quiere liberarla. De aquí en más, un sinfín de dialogos extensos, sospechas, paranoia y alianzas impensadas en un film que toma como base una locación y un momento para contar un misterio de forma teatral.

Tarantino podía haber usado cualquier época contemporánea para contar esta película y sería lo mismo. Es un film que tiene reminiscencias al famoso juego Clue (Quién es el culpable) donde por casi tres horas la tensión va incrementándose, lentamente para terminar en un desenlace abrupto, como si un duelo de vaqueros se tratase. Aquí ya no hay tantos guiños cinéfilos ni cultura pop que nombrar (excepto la marca de cigarrillos Red Apple, ahora convertida en marca de tabaco, obviamente), sino un par de homenajes, siendo el film más personal y original, por así decirlo, de un realizador que nos tiene acostumbrados a la mixtura de géneros calcando casi hasta al más mínimo detalle sus influencias cinematográficas.

Podemos ver en The Hateful Eight un claro homenaje a Sergio Corbucci y su El Gran Silencio (Il Grande Silenzio, 1968), al elegir las locaciones nevadas y la propia nieve como una amenaza más a la que se enfrentan los protagonistas. Aunque quizás la referencia más clara y notable es a la obra magna de John Carpenter, La Cosa de Otro Mundo (The Thing, 1982). Allí, un grupo de gente desconocida se encontraba bajo la amenaza de un ente desconocido y tenia que crear alianzas contra éste, no sin antes desconfiar uno del otro. Entonces estamos ante una decisión no tan deliberada de tener a Kurt Rusell como protagonista de ambas tanto como al compositor Ennio Morricone, que marca su vuelta en un score original para un western desde hace 40 años (Y no es azaroso tampoco que Morricone haya compuesto este nuevo soundtrack con parte de la partitura descartada para The Thing).

Los tópicos sobre el racismo antes tocados por QT en Django Unchained (2012) ahora toman un nuevo matiz algunas veces excesivo y también se puede ver un poco de misoginia, si no nos situamos en un momento y lugar donde un bandido era un criminal, no importa si fuese hombre o mujer.

Estamos entonces ante una muy buena película de la factoría de Tarantino, aunque no es la mejor pero sí las mas personal e intimista (considerando que aunque se haya filtrado el guión, el realizador lucho igual para llevarla a la pantalla), esperando nuevamente un nuevo evento donde iremos raudamente a ver “la nueva película de Tarantino”.

 

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