Arkham Assylum: El Murciélago Onírico

En 1989 el mundo de Batman en las viñetas se vio sacudido por una obra compleja y diferente. En este apartado intentaremos hacer que leas este clásico imprescindible del Caballero de La Noche.

Por @diegui83

Pero si yo no quiero entre locos…-comentó la niña.

-¡Ah! Pero eso no puedes evitarlo-le dijo el Gato-: aquí

estamos todos locos. Yo estoy loco. Y tú también.

-¡Y como sabes que estoy loca?-preguntó Alicia

-Tienes que estarlo a la fuerza-le contestó el Gato-, de lo

contrario, no estarías aquí.

Lewis Carroll (Alicia en el País de las Maravilla)

En la década del 80, DC Cómics buscaba nuevos talentos provenientes del Reino Unido. En esa época, ciertos personajes e historias le daban un tono más realista al mundo de las viñetas causando una revolución que hasta hoy en día hace eco en las obras cinematográficas de superhéroes. Grant Morrison, proveniente de Glasgow trajo consigo una idea revolucionaria, ya que lejos de de sumarse al éxito de, por ejemplo The Dark Knight Returns de Frank Miller o Watchmen de Alan Moore, obras adultas y realistas; el joven guionista se metió en el mundo de los sueños, las visiones y la magia. El arte del dibujante Dave McKean ayudó a esta obra a tener el aspecto visual que el autor había soñado. Sus trabajos en la famosa novela gráfica Sandman así lo atestiguan.

1 de abril. Día de los Inocentes (en el mundo anglosajón). Los internos del Asilo Arkham toman el control del psiquiátrico. Liderados por El Joker, los criminales más sombríos y peligrosos de Gotham como Dos Caras, Killer Croc o El Sombrerero Loco, exigen una sola condición para liberar los rehenes: que Batman los acompañe y aguante una noche con ellos en tan siniestra morada. Paralelamente conocemos la historia de Amadeus Arkham, fundador del psiquiátrico y médico de la misma rama. Vemos como este destacado personaje de Gotham va cayendo lentamente en una espiral de locura, gracias a una infancia turbada por la enfermedad mental de su madre y la tragedia familiar que le tocó sufrir en su adultez.

La obra está imbuida de diferentes inspiraciones tales como la obra del Mago nefasto y satanista Aleister Crowley, Lewis Carroll o Carl Gustav Jung. De éste último se desprenden no solo los arquetipos fundamentales de lo onírico (mitos, dioses, ect.) sino también la figura femenina predominante en la psique humana. Por esto, los personajes de este cómic son atravesados continuamente  por la figura maternal (Arkham, Batman) como el eje por el cual sus traumas y en consecuencia, sus acciones son llevadas a cabo, para bien o para mal. También otros personajes representan este Arquetipo Femenino de Jung: así podemos ver al Joker en una actitud completamente ambigua sexualmente o al Sombrerero Loco, con una enorme fijación amoral hacia las jovencitas rubias. Para hacerlo aún más visible, podemos ver la imagen en primer plano de Norman Bates, el personaje que dio vida el actor Anthony Perkins en Psicosis (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock.

Aquí el camino del héroe desde la completa locura hasta el renacimiento  figurado es guiado por el villano, mucho más funcional a la hora de hacer el bien que el héroe en si mismo, por momentos ineficaz y desorientado hasta la conclusión de la historia. Cuando Batman recorre el camino desde el abismo hacia la luz, su camino a través del espejo a terminado y vuelve más renovado y fuerte que cuando comenzamos la historia.

Sin lugar a dudas, Arkham Assylum: Un lugar sensato en una tierra sensata (1989) es un cómic que aún hoy tiene repercusiones y merece varias revisiones de las cuales ésta no llegará a hacerle justicia, pero que quiere dar un repaso para los que todavía no lo han leído y deben hacerlo, porque es una de las grandes historias que han hecho del Caballero de La Noche uno de los mejores personajes del mundo del cómic.

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