Creed-Corazón de Campeón: Rocky 2.0

Se estrena el spin-off de la saga Rocky Balboa y la analizamos como se debe, sin concesiones.

Por @diegui83

Adonis Johnson (Michael B. Jordan) es un joven problemático, le gusta pelear. Resulta que es el hijo no reconocido del antiguo campeón de boxeo Apollo Creed, y el que nunca conoció luego de su fatídica muerte. La esposa de Creed adopta al pequeño Adonis para darle un buen vivir y quizás así pagar los pecados de su difunto marido. Cuando crece, Adonis se siente atraído por el mundo pugilístico y deja su buena vida para buscar al viejo amigo de su padre, Rocky Blaboa (Sylvester Stallone) para que lo entrene y finalmente consiga ventilar los fantasmas del pasado.

La primer película mainstream del director indie Ryan Coogler promete mucho y pocas cosas deja. Más de dos horas de querer revitalizar una franquicia que hizo mella en nuestros corazones allá por la década de los 80 no alcanzan para jubilar a Sylvester Stallone, nuevamente protagonista aunque se intente dejarlo y oficialmente sea actor de reparto, ya que la actuación de Jordan es muy corriente y por debajo de la media.

La historia tiene varios huecos, pero el más importante sería: ¿Qué razón tendría una mujer en adoptar a un hijo extra-matrimonial? No se entiende y es totalmente irrisorio.No se puede decir que no esta bien filmada, la fotografía es excepcional y ese plano secuencia inicial quedará como lo mejor del film, ya que no basta apelar a la nostalgia para recrear un pseudo-nuevo producto. No. Ya se hizo con la última entrega de Star Wars: agarrar la misma historia, generar personajes nuevos, mezclarlos con los nuevos y ponerlos en las mismas situaciones anteriores. Funciona para el ojo no entrenado, para el joven de menos de 20, pero si de verdad disfrutas el cine te darás cuenta que esta monstruosidad que se está generando con estos mash-up entre reboot y remake son la nueva tendencia y no hacen más que hundir la industria más y más en una serpiente que se come la cola infinitamente.

Stallone es correcto en su personaje, aunque no vale el reconocimiento que se le está dando ahora, premiándolo por cierta condición en la que se encuentra, cuando ha estado mucho mejor incluso en el último film de la franquicia que lo tuvo como protagonista. No hay épica. Tampoco basta con intentar revitalizar el tema icónico de Rocky con Adonis corriendo por las calles de Philadelphia. No funciona así. Funciona cuando se hacen films como Southpath (2015), un digno legado de las películas clásicas de redención y boxeo.

Por último, como siempre recomendamos hay que ver estas películas en una sala de cine. Puede llegar a funcionar (incluso se habla ya de una secuela y una pelea en Rusia [sic]), pero si lo hace solo será por el eterno anhelo de añoranza en el ser humano. Y si de añorar se trata, un servidor recomienda Netflix donde se encuentra la saga de Rocky de la 1 a la 5.

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