Deadpool: R es de Rojo (y Reynolds)

El Mercenario Bocón llega a la pantalla grande con un arsenal (cuak!) de risas, chistes escatológicos y mucho amor al personaje.

Por @diegui83

En 1991,  el artista Rob Liefeld y el escritor Fabian Nicieza crean a Wade Wilson (primero como villano y luego, ya afianzado, como anti-héroe de Marvel Cómics), mercenario inestable mentalmente con la particularidad de romper la famosa cuarta pared, lo que lo hace muy popular en el mundo comiquero. Muchos jóvenes de los 90 se sintieron identificados y/o fanatizados por tal carácter, siendo uno de ellos el señor Ryan Reynolds. El actor no paró hasta conseguir interpretarlo en un film, tanto que no dudó en personificarlo en la nefasta X-Men Origins: Wolverine (2009), donde el personaje fue tratado aún peor que el canadiense con garras de Adamantium.

Morena Baccarin (una abonada a los productos de superhéroes) interpreta el interés amoroso de Wade Wilson/Dedapool (Ryan Reynolds)

Pues bien, el día en que Reynolds reivindica su fanatismo y al personaje amado llegó con este film, que abunda en chistes escatológicos, acción, mucha comedia y mofándose de sí mismo (y de todos) desde los créditos iniciales, en los cuales se nombra a cada responsable de la película con apodos burlonamente malintencionados, pasando por múltiples referencias pop-culturales. Porque sí, el film no se toma en serio ni siquiera el mismo plot, que es la venganza y el rescate de la damisela en peligro.

Wade Wilson (Ryan Reynolds), mercenario pago que hace “trabajos” intimidando a gente que se merece lo peor. Chico-conoce chica-se enamoran-viven felices para siempre. NO. Como bien dice Wilson: “La vida es un programa de mierda y la felicidad son pequeños cortes comerciales. Bueno, sigamos con la programación habitual”: Wade contrae cáncer y decide someterse a un programa similar con el que a Wolverine se le dio el esqueleto indestructible. de ahí en más, casi todo el film transcurre en un ir y venir apoyado en flashbacks hasta la primera mitad. Luego, la búsqueda de la venganza hacia el villano y la resolución final.

Negasonic Teenage Warhead y Colossus son los mutantes de la “Escuela para Jóvenes Dotados de Charles Xavier” que ayudarán a Deadpool en su cruzada

¿Qué tiene de distinta esta película de superhéroes de otra anteriormente estrenada? Primero y principal, Deadpool NO es un superhéroe. Los caminos que va sorteando nuestro amigo enmascarado esta plagado de un tono burlón y una crítica autoreferencial y a todos los films de superhéroes habidos y por haber. La película calificada como R (para mayores de 16 años) abunda en gore, cuerpos desnudos y lenguaje soez y descarado. Cosa que no te va a sorprender si conoces el personaje, y si no, está muy bien que te sorprendas. El film dirigido por el debutante en pantalla grande, Tim Miller, no puede ser más fiel al espíritu del personaje. Encontramos a Deadpool hablando de la franquicia X-Men, parafraseando a Mary jane Watson (la esposa de Spider-Man) e incluso riéndose de su relación con Wolverine (o Hugh Jackman).

La banda sonora es otro acierto que remarca el tono paródico de la cinta en las escenas de acción, pasando de Angel of The Morning de Juice Newton a Carelles Whispers de Wham!, con el aditivo de los temas originales, pergeñados por el DJ Junkie XL, responsable de los soundtrack de 300, Mad Max: Fury Road o la próxima a estrenarse Batman V Superman: Dawn of Justice.

No cabe dudas que Deadpool es un antes y un después en las películas de super/anti-héroes, el comienzo de una nueva franquicia para el personaje en la pantalla grande y el fiel ejemplo de cuando un fanático tiene amor por el producto en el que trabaja, tal es el caso de Ryan Reynolds, el cual puso todo su empeño en el film y se nota que el personaje nació para que él lo interpretara. No busquen héroes torturados, ni encapotados solemnes, porque el Mercenario Bocón les dará un puñetazo de diversión directo en la cara.

Anuncios