El Bosque Siniestro: Mátate Suavemente…

La nueva producción de terror toma de base una leyenda urbana de Japón para mostrarnos la tragedia de unas hermanas. Esto es El Bosque Siniestro (The Forest, 2016).

Por @diegui83

El Bosque Aokigahara es tristemente famoso ya que cada año decenas de jóvenes encuentran allí un lugar para quitarse la vida. De por sí en este lugar hay leyendas y poemas de hace más de 1000 años que cuentan que espíritus malignos recorren las arboladas buscando quizás atormentar a quien se atreva a acercarse a sus dominios. Este lugar es real, y se encuentra en el Monte Fuji, uno de los páramos de asistencia turística obligatoria si van al país del Sol Naciente.

Jess (Natalie Dormer) tiene una hermana gemela que viajó al Japón por temas laborales, y tambien escapando de una tragedia familiar del pasado que azotó a ambas. Una llamada inesperada hace que Jess salga en busca de su hermana perdida en el Monte Fuji, y con la ayuda de un guía y un periodista australiano emprenderá la incansable búsqueda, sabiendo en el interior de su corazón que su gemela aún está viva.

Jason Zada es el responsable de esta cinta, su ópera prima. Este director, principalmente de comerciales, se hizo conocido hace unos años por haber creado la aplicación Take This Lollipop, una web ficticia donde se te pide tus datos de perfil de Facebook y se te muestra un corto donde un acosador navega por tu perfil, de una manera bastante realista, con la moraleja que aqueja estos días de globalización y donde todos podemos saber absolutamente todo de cualquier persona y el peligro que esto conlleva.

Volviendo al film, no sorprende para nada. Su primer media hora es totalmente aburrida, sin ahondar en la personalidad de su protagonista, su tragedia, ni siquiera las motivaciones de los secundarios. La fotografía es decente, mostrando el exterior del bosque como un lugar claustrofóbico y con una atmósfera propia del J-Horror. Quizás un poco más de música incidental hubiese ayudado el devenir de la trama. Los FX de los espectros no son tan cuidados y es otro elemento que no ayuda a la historia, enfoncándose en los sustos habituales de las películas de horror.

Desde que Jess se adentra en el bosque se nos deja claro que todo lo que sucede allí no es real, tanto sea por la explicación del guía como por la brújula que se enloquece por los depósitos de hierro en abundancia que hay allí. Aún así, nuestra intrépida protagonista hace caso omiso a todas las advertencias convirtiéndose así en otro cliché de este género que cada vez tiene menos propuestas decentes que mostrar. La resolución, obvia, no hace más que llevarnos a una escena totalmente innecesaria para generar impacto y terminar abruptamente el film. Gracias, pero no.

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