Reseña: The Cult – Hidden City

La vieja escuela, inoxidable, a la carga de nuevos fanáticos.

Por @skepticalcity

Difícil torcer el rumbo cuando llevas más de tres décadas haciendo lo mismo. Porque The Cult, si bien a veces ha jugado con el mote de post-punk y hard rock, siempre ha sido y será rock and roll clásico. Y eso, justamente, es lo que los convierte en una banda multigeneracional. Sus discos a veces parecen ser atemporales, el mismo Hidden City, bien podría haber sido editado en 1989.

Su nombre está inspirado en una remera que Carlos Tevez mostro en un partido jugando para la Juventus. Según Ian Astbury, los conmovió como un tipo en el pico del éxito, seguía recordando el lugar de donde venía y no solo eso, también extrañándolo (si bien Tevez es de Fuerte Apache, el análisis es el mismo). Y básicamente eso es lo que hacen ellos en este disco, añoran. Otras épocas, mas glamorosas posiblemente.

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El disco puede separarse en dos partes bien claras.

Una primera, interesante, por momentos modesta, que arranca con dos canciones rabiosas, llenas de arreglos de guitarra. Resulta innegable que en el estribillo de “No Love Lost” la verdadera cantante es la viola de Billy Duffy. Incluso tal es así, que en la parte final un punteo emula lo que antes gritaba Ian. Un recurso que, por ejemplo, a Weezer le encanta usar (este año sacan disco).

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Luego, siguiendo en la primera parte, un bajón de intensidad, que incluye una balada blusera (“Birds Of Paradise”) y canciones algo más extensas, como para relajar los músculos, porque lo que se viene… lo que se viene es una locura.

La segunda mitad del disco es de las mejores cosas que van a salir en el año. He dicho.

“Guri guri tres piñas” había que decirle al compañero cuando repetía la misma palabra en el mismo momento que uno. Tres piñas, eso son la sucesión de canciones que marchan una tras otra.

“G O A T” ya desde los primeros acordes nos enamora con un riff fundacional del rock and roll y que despierta las ganas de que eso no termine acá, a ella le sigue “Deeply Ordered Chaos” que nos sumerge de lleno en un ambiente totalmente oscuro y digno de un paisaje desolador. Es que si alguna vez llega el apocalipsis, yo quiero caminar las calles con un playlist que incluya este track. Si a esta altura uno ya se empieza a entusiasmar con lo que está sucediendo, viene “Avalanche Of Light”. Y hace falta un párrafo aparte para hablar de ella.

Si hay algo que hace a un tema destacable, eso es la armonía. Las cosas bien organizadas, nada librado al azar. Esta canción cumple con todo. Nada se pisa, cada pieza cumple su rol y respeta los momentos del otro. La estructura del tema responde al clásico verso/preverso/estribillo, (dos veces) interludio, y cierre con el estribillo a todo trapo.

Y justamente donde se refleja el respeto de cada parte es el verso: los instrumentos dejan a la voz un paso adelante y la acompañan apenas de fondo, hasta la segunda vuelta donde se incorporan sin ser invasivos. Luego, pre estribillo que no desentona y un estribillo que es el plato fuerte de la melodía. Tiene fuerza, te llega y es totalmente adictivo. En fin, una canción para escuchar una y otra vez. Quienes apoyan la moción digan muerte (?).

El peso que significa sonar después de algo tan bueno se lo carga al hombro “Lilies” estando a la altura de las circunstancias, con un tono mas introspectivo y definitivamente uno de los momentos mas altos de la voz de Ian. Añejada, se desvive por transmitir lo que nos quiere decir. Hermoso tema.

El cierre es con “Heathens” y “Sound and Fury”, esta última corona de manera elegante y melancólica un disco sobresaliente.

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En síntesis: nos da lo que queremos, sin vueltas. No arriesga demasiado, y cumple a la perfección lo que se espera de un disco de The Cult. Incluso te despierta las ganas de repasar antiguos trabajos como “Love” y “Electric”. Se puede disfrutar sin ser fanático de ellos, y da la sensación que esa es la búsqueda, llamar la atención de público nuevo.

Fecha de publicación: 5 de febrero de 2016
Artista: The Cult
Discográfica: Cooking Vinyl
Genero: Rock and Roll, Hard Rock.
Duración: 60:28

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