11.22.63: ‘Back To The Future’ según Stephen King y James Franco

Un nuevo clásico de Stephen King es llevado a la pantalla y en esta nota destacamos lo más importante de este loco viaje al pasado.

Por @diegui83

Para vivir plenamente el presente hay pensar en el futuro y recordar el pasado. Frase hecha si las hay. El Pasado nos define como seres humanos, es el paradigma de construcción para cada persona y puede convertirnos en psicópatas o en personas de bien (si es que existe tal cosa). Las vivencias que tuvimos en nuestra infancia, adolescencia y juventud nos preparan para el devenir de nuestra vida adulta, tanto traumas como recuerdos felices son las sombras que proyecta nuestra personalidad por el camino de la vida.

Jake (James Franco) y Sadie (Sarah Gadon) en una instantánea de su amor fuera de tiempo

Hay momentos en que nuestras vivencias son tan fuertes y están tan apegadas a nosotros que no se quieren ir, y “vivimos de recuerdos” perdiéndonos el momento presente y añorando eso que podríamos haber cambiado y que no fue. Eso es lo que no nos deja avanzar hacia un futuro prometedor y nos enferma mental y físicamente, impidiendo vivir el presente.

Jake Epping (James Franco) es un profesor de Literatura de Lisbon (Maine), recién divorciado que no la pasa muy bien. Su único amigo es el dueño del pueblo, Al Templeton (Chris Cooper) que luego de una misteriosa revelación le muestra a Jake como por un portal puede volver en el tiempo, más precisamente al año 1960. Al lo ha estado usando para impedir el asesinato del Presidente Kennedy con poco éxito. Luego de contraer inexplicablemente cáncer, la misión es encargada al joven maestro y éste con recelo, se embarca en una misión que cambiará, a priori, su historia y su forma de ver la vida.

Jake no puede creer lo que le cuenta el conspiranoico Al Templeton (Chris Cooper)

La novela original de Stephen King consta de 900 páginas, así que sabemos que es imposible adaptarla incluso en un formato como éste, de 8 capítulos de casi una hora cada uno (excepto el piloto que consta de una hora y 20 minutos). La representación de la década del 60 es impecable, con un contraste notable con el presente, manteniendo una fotografía luminosa en comparación con una casi oscura y lúgubre. Esto se lo debemos tanto a J.J. Abrams que ejerce como productor tanto como al mismísimo James Franco y Stephen King que actuaron como productores ejecutivos. La dirección es impecable e incluso Franco dirigió uno de los capítulos decisivos sin perder el tono, demostrando que tiene gran mano para la cámara.

Franco, King y Abrams, socios y amigos

La misión, evitar la muerte de J.F.K., se le complica a nuestro improvisado viajero del tiempo por los dilemas morales que le afectan, sumados a los constantes deseos de mejorar el futuro de la gente cercana y, claro está, el amor que aparece para complicarle aún más el cumplimiento del deber. Sadie Dunhill (Sarah Gadon) es una bibliotecaria que se cruzará en el camino de Epping como una forma más en el que el Pasado no se deja ser modificado. El Pasado “tira hacia atrás”, tal como le dice Al a Jake, a veces en forma sutil (“Tú no debes estar aquí” es la frase más recurrente que escucha Jake) y otra veces de forma violenta.

Pero claro, además de la acción, el suspenso y de ser un thriller de espionaje y conspiranoico, esta miniserie tiene un mensaje claro antibelicista: tanto Templeton como otro personaje con el que se cruzará Jake en el pasado, relatan los horrores de la guerra (uno el de Vietnam, quizás el eje principal y desencadenante para evitar el asesinato de Kennedy; mientras que el otro el de la 2da Guerra Mundial), además de los constantes planteos morales de Epping por “matar al hombre correcto” o “estar plenamente seguro que Oswald es el asesino de J.F.K.”.

La caracterización de Daniel Webber como Lee Harvey Oswald es más que impresionante

El cast es impecable con todos los personajes históricos ligados al hecho en cuestión llevados por los actores al parecido extremo, aunque el que más impresión da es Daniel Webber como un idéntico Lee Harvey Oswald: frío, metódico y solitario, además del parecido físico que llega a dar miedo y creer en la reencarnación.

Hulu no llega a ser Netflix o Amazon, quedando detrás de estos como generador de contenidos estreaming, aunque con esta miniserie y su lanzamiento de un capítulo por semana (haciendo uso del cliffhanger, que aumenta la expectativa por un próximo capítulo), seguramente tiene un buen comienzo y un gran camino por delante, siempre pensando en el pasado como construcción de un futuro más que prometedor en cuanto a contenidos online se refiere.

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