Eduardo Sacheri: su charla en la Feria del Libro

El reciente ganador del premio Alfaguara de Novela 2016 por su obra “La Noche de la Usina” se presentó en la Feria del Libro de Buenos Aires y estuvo respondiendo preguntas en una distendida charla.

Por @skepticalcity

Acerca del próximo libro, Eduardo decía lo siguiente:

La novela va a salir a principios de junio. A fines de mayo es la entrega oficial del premio en Madrid, y ahí es el primer lugar que se publica. Luego a las semanas sale desde Mexico hasta Argentina, en toda hispanoamerica. Ademas es muy probable, dado el prestigio del premio, que lo traduzcan a otros idiomas rapidamente.

Transcurre en un pueblo imaginario, O’Connor, donde se repiten algunos personajes de “Araoz y la verdad”. Se les ocurre comprar unos silos abandonados y armar una copiadora de granos para darle trabajo a los del pueblo y salir adelante de una época complicada. Juntan la plata y justo esta por venir el corralito. Y el gerente del banco sabe que esta por venir el corralito, entonces con un socio se encargan de estafarlos.
El núcleo de la historia es acerca de como hacen estos tipos para tomar revancha de esto que les pasó y recuperar lo que les robaron. Vendría a ser la historia de un robo, pero no esos robos de película donde son una banda con un experto en informática, otro en explosivos, otro que maneja como los dioses. No, estos son el dueño de la estación de servicios, dos torneros… Como si fueran cualquiera de nosotros tratando de hacer el robo del siglo. Y la noche de la usina va a quedar como una noche muy recordada en O’Connor precisamente por lo que termina pasando.

Aunque el premio se llevó toda la atención y las felicitaciones, uno de los motivos de la charla era la presentación de su ultimo trabajo editado, “Los Dueños del Mundo”. Una antología de cuentos de barrio. Acerca del mismo comentaba:

Son historias de mi niñez, así de simple. Diría que es mi libro mas autobiografico.
Tiene un origen muy domestico, porque estábamos un verano con mi familia en Villa Gesell y a mi me gustaba mucho leerles a mis hijos, libros diferentes. Pero como estábamos de vacaciones en la misma habitación y encima con otros amigos, no daba para elegir un libro para todos. Así que les empece a contar anécdotas de mi niñez, y les conté una de estas. Y a la otra noche lo mismo, y conté otra. Y entraron a pedir los pibes, entonces yo ya me ponía a pensar con mi mujer “¿que les cuento esta noche?” y ella me dijo “¿por que no lo escribís?” y al final de ese verano armamos como un indice de las cosas que les conté.

Respecto al origen de esas historias:

Yo perdí a mi viejo cuando tenia 10 años y hasta ese momento yo no tenia mucho barrio sobre mis espaldas. Soy el menor de tres hermanos y era el típico hijo menor muy de puertas adentro, de juegos solitarios, mucha lectura. Cuando se murió mi viejo mis hermanos estaban la facultad, mi vieja tuvo que salir a laburar un montón y yo seguía teniendo 10 años. Y la casa era una estepa, no había nadie, lo que había eran recuerdos horribles de la enfermedad de mi viejo. Menos mal que estaban los pibes. Si no hubiera sido por escapar de mi casa solitaria no me hubiera animado a buscar a los pibes. Y escribir este libro fue como un balance de una segunda niñez.

Ya metido completamente en lo que fue su historia de vida, el escritor argentino narró cual fue su primer acercamiento a la escritura:

Creo que me puse a escribir para entender un poco mas mi vida. Y nada mas.
Mi mujer te diría que a los 16 yo escribía unos cuentos maravillosos, que en realidad eran una porquería. Típico cuento adolescente cursi, predicible, olvidable. Ella los guarda todavía. Si llegan a aparecer después de mi muerte, no los compren.
Pero realmente empece a los 25/26, estaba en un momento muy complicado de mi propia vida, a nivel laboral tenia un laburo espantoso, todavía no daba clases en las escuelas. Estaba muy angustiado y esperanzado con la posibilidad de ser padre y eso me removía un monton lo que mencionaba antes con mi viejo. Y ahí empece a escribir cuentos, porque era lo que me animaba a escribir. No me animaba a la novela.

El universo del futbol:

A mi me parece que las cosas profundas de la vida no están ahí a mano, y nuestra cotidianidad las recubre. Pero hay algunas de esas cosas, como los juegos, que son como una compuerta muy fácil. Vos la abrís y te metes. Y salís, y la cerras. Y me parece que el fútbol es así, como todo juego. Pero el juego que mas me gusta a mi es ese y el juego que mejor juego dentro de lo mal que lo juego es ese. Y el juego cuyo amor llegue a compartir con mi viejo es ese. Entonces ese es mi juego. No puedo decir “el futbol es el mejor juego del mundo”. No, es el mio. Y a través de el me hice amigo de mis amigos, enemigo de mis enemigos, aprendí a tener un lugar en el grupo.
A mi me gusta mucho escuchar a la gente hablar de futbol, o ver a la gente jugar al futbol, porque me permite tener una mínima noción de una manera de ser. Como siempre digo, no creo que sea el ámbito de enseñanza universal, es el pequeño código que manejo yo. Es el que me toco a mi.

Sus obras en el cine:

Me gusta que pase, es una estupidez pero me gusta cuando termina la pelicula y pasan los titulos “basada en la novela de…”, pero no lo pienso antes de escribir, las historias nuevas las pienso como libros, no como peliculas. Si despues viene un director de cine y le gusta como para hacer una película, me encanta que pase, pero no es que yo arranco pensando en un guion. Me siento un invitado en el mundo del cine, me gusta entrar y salir.

Y así, entre historias, reflexiones y admiración generalizada, el grandisimo Eduardo Sacheri se dispuso a firmar ejemplares de sus libros a los asistentes de la feria (pasó mas de dos horas y media haciendolo), en una clara muestra de humildad y respeto ante sus leales lectores.

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