Reseña: La noche de la Usina – Eduardo Sacheri

Lo que pasa en O’Connor, queda en O’Connor.

Por @skepticalcity

Para los que hayan leído “Aráoz y la verdad”, verán como aquellos personajes secundarios que transitaban por el pueblo, en esta oportunidad ocupan el centro de la escena. Para los que no, van a conocer el pueblo ficticio de O’Connor, ubicado en el noroeste bonaerense. Claro que ficticio es solo un tecnicismo, porque a O’Connor lo conoce todo aquel que haya pisado un pueblo ubicado junto a una estación de tren. Sacheri logra extraer la esencia de esas comunidades aisladas de los grandes focos urbanos, con sus estilos de vida, el ritmo de los días, la disposición de sus edificios. O’Connor es la representación literaria de todos ellos.

Nos encontramos con un grupo de vecinos motivados por un objetivo común: comprar unos silos para instalar una acopiadora de granos y promover la actividad de la comunidad. Claro que el momento elegido para hacerlo no resulta ser el más idóneo: fines del 2001.

En una movida ventajera y desleal, el gerente del banco y un empresario de la zona, logran que todos los ahorros reunidos pasen a engrosas las arcas de este último, antes de que se desate el Corralito. Dejando a los improvisados inversionistas con el culo apuntando al norte. Es ahí entonces, cuando deciden actuar por mano propia y recuperar lo que les pertenece.

Lo interesante de la premisa propuesta, es que la situación no se presenta una vez consumada la estafa al pueblo. Sino que vivimos el panorama desde un principio, en carne viva. Conocemos que motiva a cada uno de los habitantes a colaborar con la causa. Empatizamos con el esfuerzo común, tal como si fueramos nosotros los que estamos involucrados. Sentimos como propio el dolor de ver como todas las expectativas depositadas en un proyecto se desvanecen de un día para el otro por un contexto económico y político que los excede. Nos queremos vengar. Queremos que los hijos de puta paguen.

En determinado momento uno de los protagonistas le pregunta a otro si hay muchos hijos de puta en el mundo, o si en realidad no son tantos pero el efecto de sus acciones son tan notorios que destacan por sobre los demás. Y si bien en ese dialogo no llegan a una conclusión concreta, considero que la novela en sí misma es una respuesta. ¿Qué es ser un hijo de puta? ¿El hijo de puta sabe que es un hijo de puta, o desde su perspectiva son los demás quienes merecen tal categorización?

La figura del villano Manzi, el hijo de puta de esta historia, es abordada desde un magnifico recurso narrativo. Muchos capítulos están escritos desde su punto de vista. Palpamos sus miedos, exploramos sus pensamientos. ¿Y saben una cosa? Un poco lo entendemos. Es extraño lo que sucede, pero lo odiamos cuando estamos del lado de la banda de atracadores, y entendemos su accionar cuando nos ponemos en su piel. Parece ser entonces, que la hijadeputez también tiene un porcentaje de contexto.

Abordar en detalle sobre los personajes que conforman “La noche de la Usina” es quitar un poco la magia que significa conocerlos en una primera lectura. Pero el aporte de cada uno de ellos es tan asombroso y emotivo como rustico e improvisado. Desde Perlassi, líder sin pretender serlo, hasta los adorables hermanos Lopez, pasando por el viejo Medina, el anarquista/radical Fontana, o el hijo de Perlassi, Rodrigo, quien encuentra otra motivación dentro de tanto revanchismo, mucho más ligada a las cosas verdaderamente importantes.

Pero me quiero detener en dos personajes que Sacheri construye y mete en la historia para contar otra cosa. Lorgio, una especie de “Manzi bueno”, ya que posee un aval económico que ninguno de sus camaradas tiene, y su hijo Hernán, un muchacho que no le encuentra rumbo a su vida y ve en este robo la posibilidad de sentirse verdaderamente útil. Abordamos así el conflicto padre/hijo, las presiones que muchas veces parecen venir ligadas a los genes, la búsqueda de aprobación… todo un abanico de cuestiones que cada uno de nosotros a sentido, en mayor o menor medida, alguna vez en su vida.

La historia ganadora del Premio Alfaguara de novela 2016 demuestra por qué es la ganadora del Premio Alfaguara de novela 2016. La pluma de Eduardo Sacheri nos vuelve a cautivar con un lenguaje amigable, un humor de barrio, y una maravillosa forma de decirnos que a veces la línea que separa las buenas de las malas acciones, está a un dolor de distancia. A un pueblo de distancia. A una noche de distancia.

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1 Comment

  1. Una novela que si merece ganar un premio importante, una prosa muy fluida y fácil de seguir, una historia entrañable y unos personajes inolvidables. Creo que esta vez, a diferencia de premios anteriores, el jurado si escogió la obra correcta. Eduardo Sacheri se está convirtiendo en un indispensable de la literatura de nuestro tiempo.

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