La Leyenda de Tarzán: El regreso del héroe clásico

El Rey de los Simios vuelve en una nueva aventura, que mezcla mito con realidad y un despliegue visual que enriquece la historia.

Por @diegui83

En una época donde los dioses de las viñetas llegan raudamente y a montones a las pantallas del celuloide, siempre es reconfortante volver a vivir viejas aventuras que nos hicieron soñar donde el mundo era más simple, o quizás más en blanco y negro. Esto soñó el escritor Edgar Rice Burroughs, quien en 1912 publicó la primera historia de Tarzán de los Monos, un huérfano inglés de alta alcurnia que era criado por primates en plena selva africana, el cual luchaba por los derechos de los nativos, así también como por cualquier otra injusticia.

El personaje tomó tal popularidad que Burroughs siguió escribiendo sus aventuras por más de cuatro décadas, y llegó al cine (de la mano de los seriales tan famosos en esa época) y a la televisión en su encarnación más popular con el nadador Johnny Weissmuller como protagonista instalando el famoso grito de Tarzán que perduraría hasta hoy día.

El encargado de llevar a la pantalla la nueva revisión del personaje esta vez es David Yates, famoso por las épicas últimas entregas de la saga de Harry Potter. La historia es un combo de mito y realidad donde los personajes están en todo momento en plena acción, entremezclando momentos de flashbacks del origen de Tarzán, pero dejándolos en un segundo plano. Se nota la pericia del realizador en cuanto a manejo de cámara, donde no pierde ni un centímetro de paisaje por explorar a través de los travellings. En cuanto a las secuencias de acción, el manejo de los actores junto al CGI no es tan notorio y se entremezclan perfectamente dando un combo explosivo, sobre todo cuando Tarzán se balancea con las lianas entre los árboles (prestar atención a la secuencia de la persecución del tren, no tiene desperdicio).

En La Leyenda de Tarzán lo tenemos a John Clayton III (Alexander Skarsgård), Lord Greystoke intentando dejar su pasado selvático atrás y continuando con el legado de sus padres aristócratas, ya que los constantes recuerdos pesan en él haciéndole reprimir su verdadero origen y crianza salvaje. La vida apacible que lleva con su amada Jane (Margot Robbie) en Inglaterra se ve amenazada por un plan maquiavélico que tiene como cerebro a Leon Grom (Christoph Waltz), emisario del Rey Leopoldo II de Bélgica , el cual está explotando el Congo africano en busca de diamantes y utilizando nativos como esclavos a la venta.

En una movida de Grom, John es invitado al Congo junto a George Washington Williams (Samuel L. Jackson) un afroamericano veterano de la Guerra Civil que está empeñado en descubrir la trata de personas en África para así abolir la esclavitud en su país. Finalmente todos convergen en la sabana para un tercer acto trepidante de acción y tensión donde el antes enemigo y líder de una tribu local, MBonga (Djimon Huston) se unen para detener el paso del hombre blanco sobre los nativos.

Skarsgård se luce como Greystoke, un hombre torturado por los sentimientos encontrados de su doble pasado y actual vida tanto como el Rey de la Selva, un héroe de acción de pocas palabras. Margot Robbie siempre bella y correcta, hace lo que puede para no ser la damisela en peligro, y a veces le sale. Waltz vuelve a uno de sus clásicos villanos inspirados y signados por el Hans Landa de Inglourious Basterds (2009), esta vez menos amenazante y con un rosario en la mano a modo de arma que nos hace recordar el personaje de Jet Li en Arma Mortal 4 (Lethal Weapon 4, 1998). Samuel L. Jackson también parece sacado de una película de Tarantino y es la cuota de humor en tanta secuencia de acción.

La fotografía es impecable, pasando de la lúgubre y húmeda Lóndres a los paisajes más luminosos del desierto congoleño o las frías y lluviosas arboladas de la selva, acompañada de la banda de sonido de Rupert Gregson-Williams, habitual en producciones de Adam Sandler pero que aquí logra componer un score digno de los films más épicos, con sonidos de bongós y cantos nativos.

Como dato de color, tanto Leon Grom como George Washington Williams fueron personajes históricos reales: el primero actuaba como emisario de Leopoldo II de Bélgica, efectivamente, y se dice que era bastante sanguinario con los nativos de África. El segundo también luchó por la abolición de la esclavitud en Estados Unidos tomando registros de las atrocidades que se hacían en el Congo con las personas, siendo el primer occidental en denunciarlas. Aunque de lo que sí no hay registros es de que estos dos personajes se hayan cruzado alguna vez.

Tal como dijimos, el énfasis del título del filme como de una canción que resuena constantemente hace alusión a la “leyenda” de Tarzán, asumimos que esta nueva producción quiso mezclar la ficción con la realidad, y vaya si lo logró, trayéndonos de nuevo al héroe clásico por antonomasia, ese que defiende al inocente por sobre el injusto, el cual intenta una y otra vez arremeter contra el más débil.

PUNTAJE: 9/10


  • TÍTULO: La Leyenda de Tarzán (The Legend of Tarzan, 2016)
  • ACTORES: Alexander Skarsgård, Margot Robbie, Samuel L. Jackson, Christoph Waltz, Djimon Huston
  • DIRECTOR: David Yates.
  • GENERO: Aventuras , Acción .
  • ORIGEN: Estados Unidos.
  • DURACION: 110 min. Aprox.
  • DISTRIBUIDORA: Warner Bros

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