YIYA El Musical: El Vodevil de una Asesina

Entre el 3 de febrero y el 24 de marzo de 1979, tres mujeres fueron asesinadas en Buenos Aires. Tenían algo en común; eran amigas de Yiya Murano. Y algo más: Yiya les debía dinero a las tres… Tres mujeres envenenadas y una amiga en común, el resto, el resto es un vodevil…

Por @mauvais1

La historia nace de un drama intenso. La moraleja es no mates, así a secas, y la dinámica una aceitada comedia revisteril que no dará respiro. Bienvenidos, medio dirá y cantará el presentador a cargo de un sonriente y persuasivo Fabián Gianola, invitándonos a no tomarnos nada en serio, y les aseguramos que no lo harán.

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Con el libro a cargo de un Osvaldo Bazán, que sabe lo que quiere trasmitir y con un nivel de desenfado digno de él, nos introducen en una terrible comedia, en sucesivas secuencias de carcajadas logradas a través de los más chabacanos chistes. Irreal, todo es como una revista malograda, un cambalache tan argento que atormenta. Es belleza bizarra pura, porque es corajuda a la hora de retratar a una asesina que tuvo su fama indigna, su momento en la historia del crimen nacional, que a cargo de una poderosa Karina K lo devora todo, su presencia es abrumadora, una explosión de pasos de comedia clásica, tan Niní, tan Tita y Olmedo. Ellos en su conjunto parecen un catálogo de ese humor, de esos años que tanta gloria dieron a la calle corrientes y sus revistas. Para quienes no los conocimos más que por imágenes de archivo, es deslumbrante.

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Si hasta hay que estar al día con los temas que se desarrollaban en los cotidianos eventos de aquellos finales de los setentas y principios de los ochentas. Etam y Entel, la bicicleta financiera y los milicos, todo es abordado con la fútil y desinhibida música de Ale Sergi, que es solo fuegos de un artificio creado para distraerte, hacerte olvidar por pocos momentos de ese monstruo facho, xenófobo y deslenguado que es pura codicia y locura, aborrecible. Pero lo logran, hacen que te rías con ella de sus chistes procaces, de sus intimidades ventiladas con el desparpajo propio de un vodevil. Porque ahí también están ellos, los que sufrieron su abuso, su poderosa fuerza. Un marido, ejecutado de manera casi quieta por Patricio Contreras, un hombre capaz de ser una sombra, una pobre y ridícula imitación de ese huracán que es Yiya. Pequeño y ausente, tal vez poco aprovechado, tal vez, también, un insulto a la masculinidad mancillada. Un amante, bordado por Fabian Gianola, que juega de comprensivo compañero y socio, de truhán de esquina y negociante de feria. Punto para este actor que seduce a pura sonrisa y humor soez. La mejor escena de estos dos socios transcurre en una cama, como traída de un Matrimonio y algo más, de una de Darío Vittori, es todo tan nostálgico en ellos, es todo tan Canal 9 Libertad.

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Ese hijo que no es, como una prolongación de un padre que solo representa  una proyección ridícula y diluida,  un cable a tierra el pibe que sabe y grita y nadie escucha ensordecido por las carcajadas, un juego que Tomás Fonzi borda, y se agradece ese poco de cordura. Es un chiste verde tras otro, una canción más pegadiza que la otra, con tres mujeres que son el coro de esta comedia, vestidas con un toque de glamour cual mannequins de Harrods y de argentino arribista en una década de arribismo puro. Las tres, son dueñas de unos momentitos maravillosos y son tres diosas que se reconocen de inmediato. Tiki Lobera, Virginia Kaufmann y Iride Mockert son Susi, Marta y Beba, tres víctimas que son el perfecto punchline de Yiya y su discurso vacío y apabullante. Es pura comedia argentina dirigida con tino y algo de eso que solo la calle Corrientes y el, bello por cierto, Teatro Nacional parecen destilar. Ricky Pashkus deja en el escenario su impronta de jugador estrella en estas lides y conduce un aquelarre digno de verse, y por qué no, más de una vez.


 

YIYA-EL-MUSICAL-FINALProtagonizada por Karina K, Tomás Fonzi, Fabián Gianola, Patricio Contreras y Tiki Lobera, Virginia Kaufmann, Iride Mockert.

Dirección general: Ricky Pashkus

Libro: Osvaldo Bazán

Música original: Ale Sergi

Diseño de escenografía: Magalí Acha

Diseño de vestuario: Sofia Di Nunzio

Diseño de luces: Eli Sirlin

Realización de escenografía: Lili Diez

Dirección vocal y arreglos corales: Sebastián Mazzoni

Dirección musical: Bruno Delucchi

Coreografía: Alejandro Ibarra

Producción general: Gabriel García – Juan Pelosi


Teatro EL NACIONAL – Av. Corrientes 960 – CABA

Funciones: Jueves y Domingos 20,30 hs. – Viernes y Sábados 22.15 hs. Entradas en https://www.plateanet.com/Obras/yiya—el-musical

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Acerca de Marco Guillén 1961 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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