Dalmiro Sáenz: Nuestra despedida

¿Quién, yo? Sí, el lunes falleció Dalmiro Sáenz a los 90 años. Dejó tras de sí numerosas anécdotas por su particular forma de ser y de crear. Para homenajearlo, invitamos a conocer una de sus obras teatrales en la que el humor y el absurdo desorientan al lector.

por @MLauParedes


descarga-1————————————————————————–

  En ¿Quién, yo?, Dalmiro Sáenz presenta una serie de situaciones en la que los personajes se enfrentan a través del diálogo y nos llevan por circuitos que no son comunes. Se trata de un juicio en el que el acusado y los que lo acusan y defienden aluden a situaciones disparatadas. ¿Con qué fin? Para saberlo, no queda más que llegar hasta el final de la obra, ya sea representada o a través de la lectura, y sorprenderse con la resolución del conflicto.

  Dalmiro Sáenz generó una gran cantidad de textos que tuvieron mucha aceptación en el público. Éste es uno de ellos, pues de un episodio aparentemente común se llega a cualquier lugar, difícil de imaginar de antemano. El personaje principal, Felipe, es juzgado por haber robado tan sólo veintidós pesos con cuarenta centavos. Durante su interrogatorio, sus historias unidas unas con las otras nos llevan a donde no imaginamos y es notable como a través del humor se trabaja con las relaciones de poder y de injusticia en una sociedad. Dice el fiscal al principio: “Señores del Jurado, como Fiscal del Estado represento en este momento una parte de la conciencia de cada uno de ustedes. Soy el dedo acusador de una sociedad que se señala a sí misma en la persona de alguno de sus miembros. Señores del Jurado, delante de nosotros está sentado un hombre que ha delinquido, un hombre que no ha respetado uno de los principios básicos de nuestra civilización, el derecho de la propiedad. Este hombre ha robado, es un ladrón. Pero no ha robado una gran cantidad de dinero, no ha asaltado un banco, no ha hecho alguna gigantesca estafa, sino que su crimen ha consistido en apropiarse de un vuelto de veintidós pesos con cuarenta centavos. Veo sonrisas en las caras de los miembros del Jurado. Lo ínfimo de la suma los hace sonreír. La cantidad es insignificante. Es por eso que por primera vez en este tribunal, la Defensa y la Fiscalía nos hemos puesto de acuerdo en pedir a los miembros de este Honorable Jurado, piedad para el acusado, tal vez en homenaje a una humanidad ya tan evolucionada como para preocuparse en la substracción de veintidós pesos con cuarenta centavos”.

  Esta cita es el inicio, en donde el acusado comienza a defenderse. Su manera de hacerlo, provocará en ustedes carcajadas y los desubicará en consecuencia. Las situaciones extrañas y los juegos lingüísticos permiten que esta obra se recuerde a través del tiempo y que como lectores la tengamos presente cuando vemos en los distintos medios el tratamiento de las noticias policiales. Más allá de lo picaresco, también está ese otro costado social que, a veces, también causa indignación por la liviandad con la que se trata.

  Desde Cuatro Bastardos, los invitamos a reír y despedir a Dalmiro Sáenz de esta manera: leyendo sus palabras y apreciando su producción literaria.

 

 

 

Advertisements
Anuncios
Anuncios
Acerca de María Laura Paredes 147 Articles
Lectora y admiradora de toda expresión artística. Entrevistas, reseñas y comentarios literarios.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.