An Evening With Al Pacino: Una Noche Inolvidable

Al Pacino se encuentra en Buenos Aires para realizar An Evening With Al Pacino, un espectáculo que hace un repaso de su carrera y nos acerca a la estrella de El Padrino que nos cuenta un poco sobre su vida.

Por @martog23

Alfredo James Pacino nació en East Harlem, New York el 25 de abril de 1940. Fue el hijo único de Rose y Salvatore Pacino, ambos de ascendencia italiana, quienes se divorciaron cuando él tenía dos años de edad. Tras la separación, su madre se mudó al Bronx, a vivir con sus padres, Kate y James Gerardi, originarios de la comuna de Corleone, Sicilia.

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Al Pacino por primera vez en Argentina

Pacino abandonó sus estudios muy tempranamente a la edad de diecisiete años. Su madre no estuvo de acuerdo con esa decisión y luego de una discusión, abandonó la casa. Lo único que no abandonó fueron sus estudios de inglés. Ni bien dejó su hogar tuvo que buscar trabajo para poder financiarse sus clases de actuación. En los años ’60 actuó en obras del circuito de teatro underground de Nueva York pero fue rechazado por el Actors Studio, cuando todavía era un adolescente. Más tarde se unió al Herbert Berghof Studio (HB Studio), donde conoció al profesor de actuación Charlie Laughton, quien se transformó en su mentor y mejor amigo.

Estos primeros acontecimientos son los que empieza a narrar Al Pacino en el inicio de su espectáculo en el Teatro Colón. Desde los primeros minutos nos damos cuenta que será una noche especial donde podremos echar un vistazo a su intimidad y a su carrera. El encargado de llevar adelante esta velada única fue Iván de Pineda, quien ofició de moderador y entrevistador de la gran estrella.

A medida que iban transcurriendo los minutos, se fueron disipando las dudas acerca del contenido del espectáculo. La gente comenzó a transitar por los recuerdos y anécdotas de Al, perdiendo el miedo y dejándose llevar. El carisma y el poder de la oratoria de Pacino hicieron amenas las dos horas y media de show que se llevaron a cabo en el teatro.

Iván de Pineda fue llevando de manera muy correcta y profesional, a través de un inglés fluido, al actor que no solo contó anécdotas de rodaje de sus películas más recordadas (El Padrino, Perfume de Mujer, Fuego Contra Fuego, entre tantas otras), sino que también recitó poemas de Oscar Wilde y respondió preguntas del público que no hizo ni un solo ruido y escuchó atentamente cada palabra de Pacino.

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A continuación destacaremos los momentos más importantes de la noche:

“Era muy tímido. Una maestra vino a decirle a mi madre que yo debería ser incentivado porque tenía potencial. Y ella me apoyó. Ella vio algo”

En este momento el actor nos cuenta acerca de una profesora (a quien ya mencionó en varias entrevistas), llamada Blanche, que lo marcó profundamente. Ella vio algo en él y fue a decirle a su abuela y a su madre que lo incentiven porque iba a llegar lejos.

“Los ejecutivos no me querían en El Padrino, Francis peleó por mi”

Una de las películas más mencionadas en toda la noche, ya sea por el propio Al o por las preguntas del público, fue El Padrino. Acerca de esta obra maestra Pacino develó que Francis Ford Coppola fue el único responsable por su participación en ella. “Un año después de hacer The Panic in Needle Park, me llama Francis. Me cuenta que quiere hacer esta película, y yo pensé, bueno, voy a ser Sonny. A mí me decían Sonny en la escuela así que estaba bien. No, quiero que seas Michael, me dijo. No puedo ser yo, soy petiso, pensé”. “Los ejecutivos no me querían porque era de baja estatura y no era el típico galán”. “Francis peleó por mí aún sin conocerme. Creía que estaba loco”.
También contó que un día de filmación vio a Coppola llorando en el set del cementerio y le preguntó la causa de su llanto y Coppola le comentó que no lo dejaban seguir rodando porque se hizo de noche. “Ahí dije wow en qué proyecto estoy metido. Qué nivel de compromiso tiene este tipo” explicó Al.
Por otro lado, afirmó que fue muy difícil soltar a Michael Corleone. Hay que tener en cuenta que interpretó a este personaje en las tres películas de Coppola. Para hacerlo, tal como sugiere el método de Lee Strasberg, la escuela de actores en la que se formó, hay que sentir al personaje y vivir la experiencia de ser como él.

“Ser famoso te permite tener acceso y trae ciertos beneficios”

Siempre siendo realista, sin falsa modestia pero con cierto dejo de sencillez y humor, Al Pacino reconoció que al ser una estrella también le es más fácil preparar un papel ya que tiene acceso a cualquier profesional o persona que tenga que interpretar. Incluso dio a entender que para El Padrino pudo tener acceso al margen de la ley para componer a Michael. Para Perfume de Mujer un oficial del ejército le enseñó a cargar un arma en segundos para poder realizar la escena de la película y Pacino nos menciona un detalle de color muy simpático:  “El oficial me estaba enseñando a cargar una pistola, cuando él lo hacía bien exclamaba ‘u a!!!’ y le pregunté  ¿por qué haces eso?  Y me comentó que cada vez que la cargaba bien decía ‘u a’. Y ahí pensé que eso definitivamente tenía que estar en la película”.

Luego, contó una anécdota muy graciosa sobre las ventajas de ser estrella, “Una vez iba manejando, me distraje y choqué. Me bajé, el dueño del otro auto estaba enojado, le dije ‘es mi culpa, ok’, hasta que me miró y me reconoció, y me dijo, ‘está bien, está bien es mi culpa’, retrocedió y se fue”.

“Al hacer teatro estoy acostumbrado a ensayar mucho. Me gusta ensayar bastante para llegar al punto en donde asimilo el texto pero me olvido la  letra original, entonces ahí puedo exponer las líneas con mis propias palabras. Hay que ser natural”

Cuando varias personas del público le preguntaron acerca de su método para actuar y sus consejos para los actores en formación, Al Pacino fue muy expeditivo e ingenioso a la hora de contestar. “Jackson Pollock dijo una vez que cuando una pintura empezaba a tener sentido, la tiraba. Así es. No debería haber conciencia. La mente tiene que estar libre. Me es muy difícil cuando alguien me dice ‘repetí eso que acabas de hacer’, probablemente no pueda repetirlo en ese momento ni nunca más”.

A continuación una joven actriz novata del público le preguntó si estaba bien agarrar todos los papeles que le caigan por más que no le guste o si es preferible seleccionar, enseguida Pacino le respondió “Uno nunca sabe que puede tocar. Quizás te toca el papel de tu vida, o algo que no quieras volver a hacer pero al menos te servirá para descubrirlo”.

Por otro lado, le preguntaron acerca de aquella tan conocida conversación que tiene en la escena que comparte con Robert De Niro en Fuego Contra Fuego, y el actor aclaró “Luego de leer mis líneas fui a hablar con Robert para preguntarle si quería ensayar, a lo cual él me contestó ‘Ya sabemos nuestras líneas, yo no ensayo. Prefiero que nos sentemos a hablar y que surja lo que tenga que surgir’ y así fue como se creó una de las escenas más importantes del film”.

“Si vienen de otro planeta y preguntan qué es un actor, les mostraría a Marlon Brando”

Durante todo el espectáculo Al Pacino destacó su admiración y respeto por Marlon Brando, su compañero en El Padrino. “Amaba estar ahí, cerca de él. Era un tipo muy, muy generoso.” “Una vez le mostré una foto de rodaje que nos sacaron a los dos juntos mientras filmábamos y luego de mirarla me dijo Qué buena, ¿me la puedo quedar? En ese fue el único momento en donde lo vi un poco egoísta, bromeó. Las anécdotas siguieron: “En un momento nos detenemos a comer en el set, era en un hospital. Él comía patas de pollo y me quedé mirando sus manos y pensando ‘¡qué mierda hace con sus manos!’ “, cuenta mientras recuerda con sus gestos la coreografía de movimientos y ruidos guturales que hacía Brando al comer. “Ahí supe: esto es una estrella de cine”, rió.

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El show continuó  con la charla amena y las enseñanzas que nos dejaba este monstruo de la actuación que es uno de los pocos actores que obtuvieron la triple corona (Los premios Oscar, Emmy, Tony).  La velada fue llegando a su fin hasta que entraron unos músicos a escena y comenzaron a tocar Por Una Cabeza, aquel famoso tango que tuvo que aprender para Perfume de Mujer, el actor tomó a una bailarina entre sus brazos y evocó la escena del tango. Pacino sonrío frente a la reacción del público, el cual no dejó de aplaudir ante semejante sorpresa. Finalmente Al se despidió y dejó el escenario mientras los músicos tocaban la canción de El Padrino. 

En resumen, An Evening With Al Pacino resultó ser un gran espectáculo para los cinéfilos, los actores y los amantes del arte. Una de esas ofertas que no podrás rechazar.


 

 

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