“Oscuro animal” en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

El film seleccionado para la sección Panorama – Nuevos autores de la trigésima primera edición del festival de cine que se llevará a cabo desde el 18 hasta el 27 de noviembre.

por @mauvais1

Felipe Guerrero escribe y dirige este film que narra la historia de un viaje de tres mujeres que deben escapar del acoso de la guerra colombiana. Cada una por su cuenta emprenderá un viaje en la búsqueda de sosiego. Una vez llegadas a Bogotá, tomarán un respiro para enfrentar el nuevo curso de sus extraviadas vidas.

Protagonizada por Marleyda Soto, Luisa Vides y Jocelyn Meneses.

oscuro-animal-de-felipe-guerrero-posterFelipe Guerrero contaba sobre la cinta; “Quiero hacer una película que se enfoque en quienes han sufrido un impacto violento fruto de la guerra, y deben huir, desarraigar y encontrar un nuevo lugar en el mundo. Propongo un mecanismo narrativo de tres historias imbricadas sobre el tema de la pérdida forzosa de un lugar de origen. Historias de mujeres que huyen solitarias y atraviesan adversidades hasta finalmente encontrar un lugar de amparo. La valoración sonora y visual de la omnipresencia de la naturaleza en las historias, es entendida como atmósfera de la cual las protagonistas deben escapar, metáfora de un oscuro animal que las acecha por doquier y sin tregua.

Film largamente reconocido en un sinnúmero de festivales es una Coproducción Colombia-Argentinia-Holanda-Alemania-Grecia; Viking Film / Sutor Kolonko / Gema Films / Mutokino.


A continuación les dejamos una entrevista al director, que cuenta sobre este interesante largometraje.

– ¿Directa e indirectamente, la película aborda el tema de la violencia en Colombia?

– Como cineasta lo que me interesa es el cuestionamiento frente a la representación de la violencia. De lo que habla en el fondo la película, más allá de los sucesos concretos, es de cómo puede seguirse abordando este tema desde una perspectiva diferente. Como objeto de investigación estética, lo que me interesa preguntarme es cómo filmar y hacer sentir en la pantalla esa conmoción traumática que queda reverberando en los cuerpos de las víctimas luego de un impacto violento.

– ¿Por qué elegiste la ausencia de diálogos?

– La ausencia de palabras vuelve sobre el cuestionamiento de la representación. Cuando desarrollé la película quise siempre quitar, abstraer, omitir, recomponer, de-construir, reordenar elementos de la realidad punzante colombiana. La búsqueda del dispositivo narrativo se centró en la representación de ésa específica sensación que queda en las víctimas después del impacto violento, buscando una forma diferente de narrar esta emoción a través del sonido y las imágenes. La omisión se conecta con la necesidad de mostrar la resonancia, el fuera de campo: no el golpe sino el eco. La pregunta era cómo representar algo inasible como las consecuencias de la violencia en estas personas. La omisión verbal era una manera de hablar del vacío que genera la guerra. El silencio, como imposibilidad de comunicación, otorga para mí una carga expresiva todavía más potente que la palabra.

– En ese sentido, se puede decir que le otorgas al sonido un gran valor narrativo y expresivo…

–  Mis trabajos intentan darle al sonido un nivel protagónico. A mi me interesa mucho la relación no forzadamente sincrónica entre la imagen y el sonido. Siempre he trabajado a partir de rupturas de esta relación simbiótica. Eso me permite una libertad y frescura al momento de componer el sonido que disfruto mucho y me otorga un abanico de herramientas desde lo narrativo y lo expresivo. Para mí la imagen es el espacio donde el sonido trabaja temporalmente, como en una partitura musical.

– ¿El sonido, entonces, es una forma de revelar algo que hay más allá de la imagen?

Creo que detrás de la fachada realista de la imagen, hay un espacio o una zona más misteriosa y atmosférica. El sonido genera un curso que no tiene que ver con el entendimiento, sino que es más emotivo y perceptivo. La película en ese sentido propone un tipo de lectura menos obvio y directo, porque involucra más lo emocional, inconsciente y perceptivo. Es el sonido que conduce el relato; sostiene la carga emotiva que transporta el actor a través de situaciones y atmósferas. El tiempo sostenido de los planos, obviamente, te da la posibilidad de sentir la película de manera más amplia.

– ¿Se puede decir que el paramilitarismo en Colombia es uno de los ejes temáticos del filme?

Quisiera desvincular a la película de este tema en particular, porque en el proceso creativo de apropiación de la realidad colombiana traté de poner las cosas sobre un nivel más simbólico, despojando la imagen del registro noticioso, y tratando de borrar toda relación directa a un grupo armado específico. Para el espectador colombiano la imagen del paramilitar posee un peso histórico que yo quería desmontar, replanteando nuevos códigos visuales que lo pusieran a observar con otra atención e interés. Esto también porque me molestaba la representación costumbrista que se hace de los paramilitares en la TV y el cine colombianos. Es un problema que considero debemos pensar como artistas interesados en reflexionar sobre el conflicto armado, por el peligro de caer en un grafismo vacuo que es hiriente y perverso. Lo que a mí más me interesa no es el paramilitarismo en sí mismo, sino eso que ellos, y no solo ellos generan; esa tierra quemada donde las víctimas, que somos todos, respiramos un aire espeso y enfermo.

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Acerca de Marco Guillén 2075 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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