Prometheus: Un repaso de cara a la nueva Alien

El ya lejano año 2012 marcó el retorno de Ridley Scott al universo de Alien, un regreso que provocó todo un arcoíris de reacciones, tanto en fanáticos de la saga como en críticos y en el público en general, que repasamos en esta nota anticipando el estreno de su secuela en Mayo de este año.

Por: @RockaOnTheGo.

La vuelta de Ridley Scott

Hace ya media década que el mundo de la ciencia ficción recibió ansiosamente a Prometheus. Una nueva entrega de una conocida franquicia que busca rebootear su universo con el objetivo de iniciar una nueva saga y serie de películas dentro de un mundo conocido y familiar para el público, practica ya muy usual que goza recientemente de su ejemplo más icónico en Star Wars: The Force Awakens. Pero había un elemento que hacía que esta precuela trascienda toda posibilidad de análisis cínico y comercial: significaba el retorno de Ridley Scott a la saga después de más de 30 años y al género de la ciencia ficción en el que marcó su nombre a fuego no solo con Alien: El Octavo Pasajero (repaso que ya hicimos el año pasado, en el marco del #AlienDayX4B) sino también, apenas 3 años después, con Blade Runner.

El director de icónicos éxitos como Gladiador, Hannibal y Black Hawk Down no podía volver al género y la saga que nutrió tanto al cine moderno sin pisar fuerte. Con solo dos películas, y en el comienzo de su carrera, definió e influenció a generaciones de cineastas y fanáticos del cine, dejando una vara alta para el Terror, el Neo-Noir y la Ciencia Ficción, sirviendo incluso como punto de partida para nuevos sub-géneros como el Cyberpunk. Aún así hay dudas de si aquella pisada 5 años atrás fue tan fuerte como se anticipaba… y casi que no quedan dudas de que más allá de la fuerza del paso tomado, el mismo no fue nada firme.

Ni frío ni caliente

Una rápida y fría manera de medir el éxito de una película claramente es fijarse en los números, pero hasta estos se resisten a darnos una lectura fácil. Fue la decimoctava película más cara del año 2012, con un presupuesto de 130 millones de dólares, y termino repitiendo el puesto al ser la 18° más taquillera, con poco más de 400 millones de dólares mundialmente. Aun triplicando su presupuesto en la taquilla, el recibimiento tanto de la crítica (con un 72% en Rotten Tomatoes y un 65 en Metacritic) como del público en general, discutiendo y disfrutando durante meses las divertidas aventuras de los científicos encantadores de serpientes espaciales, no dejaron completamente bien parada a la película, y es hasta el día de hoy que es difícil encontrar una respuesta rápida y firmemente positiva cuando uno pregunta sobre la misma.

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Fifield (Sean Harris) y Millburn (Rafe Spall) iniciando el protocolo formal ante el contacto con una especie desconocida.

 

No es complicado ver las razones detrás de esta dubitativa y casi neutral respuesta de la audiencia. Lo que en la escena introductoria empieza como una intriga narrativa y una maravilla técnica y visual, termina hacia el final (una vez el increíble nivel de producción, de diseños y de fotografía en general dejaron de sobresalir tanto tras 2 horas de película) solo generando intriga. Una intriga totalmente vacía de interés por las respuestas a las constantes preguntas que la película insiste en revolearnos por la cabeza incesantemente. Intrigas que, como Damon Lindelof (co-guionista de esta película, el último en meter la mano en el guion antes de que empiece a grabarse) sabrá después de su extensa carrera de series, películas e intrigas en general junto a su socio J.J. Abrams (particularmente el hito televisivo que fue la serie Lost), carecen de valor si no están acompañadas por contextos, historias y personajes que vayan de la mano con ella y que terminen de darle algún tipo de respuesta. Digo “sabrá” haciendo una simple suposición, ya que si a las pruebas nos remitimos en Prometheus queda claro que Lindelof no sabe aún como manejar los interrogantes logrando un desenlace satisfactorio para la audiencia, y aún más importante, para la historia y la película que uno intenta contar y desarrollar.

Puede sonar raro apuntar a que todos los problemas de una película son originados en un sector puntual de la producción, pero después de verla unas cuantas veces desde el año de su estreno no puedo hacer más que señalar al guion como el mayor, y prácticamente único, problema del film. Hay cosas que el guion y la historia hacen muy bien, en particular creo que el primer tercio de la película terminando cuando arriban al planeta de destino crea y explica impecablemente una situación atrapante, manejando temáticas y objetivos de los personajes que al mismo tiempo forman un grupo ecléctico con dinámicas y roces interesantes de ver. La fantástica fotografía, ritmo atmosférico sin perder dinamismo gracias a un montaje más que correcto y actuaciones que van desde lo destacado (con un Michael Fassbender como el androide cinéfilo David a la cabeza) a lo servicial pero más que aceptable como Logan Marshall-Green, el arqueólogo y esposo Charlie Holloway. Que logra la convivencia entre sus acciones conflictivas, como su actitud hacia David, y su actitud siempre positiva durante la misión. Precisamente secuencias como las que protagonizan la pareja de Charlie Holloway y Elizabeth Shaw, el personaje de Noomi Rapace y nuestra protagonista, en los últimos momentos del doctor Holloway, utilizando un arma icónica para la franquicia como es el lanzallamas, son un perfecto ejemplo del mal que aqueja a la película. Aunque quizás ejemplificarlo con la escena más tensionante, una vez descubre Shaw que un organismo alienígena está creciendo dentro de ella, sea lo más enclarecedor, ya que todos estos terminan siendo momentos aislados que a pesar de ser ejecutados impecablemente no logran generar emociones tan fuertes para quedar en el recuerdo sin el apoyo de un guion a la altura del resto de la producción. Suena fuerte pero la realidad es que ver esa escena de la “extracción” en Youtube lograría generar el 90% de lo que uno siente al verla como parte de un todo, y eso es tan terrible como lamentable.

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Como un ingeniero dando vida a un planeta, Prometheus espera que de su muerte surja una saludable franquicia.

 

Quizás el casting de Guy Pearce como el fundador de la Corporacion Weyland, también icónica de la saga de Alien, y el de Charlize Theron como la hija del mismo puedan señalarse como discutibles decisiones a pesar de su buen trabajo en el producto final, pero detalles como estos son casi anecdóticos y pasan de largo cuando uno no puede sacarse de la cabeza otras decisiones todavía más confusas. Cerca del final vemos a un Xenomorph por primera y única vez, en esta precuela de la franquicia basada casi totalmente en un gran diseño de una inmortal criatura, en una escena que está claramente ejecutada con la intención de ser emocionante y épica. Pero uno solo puede cuestionar esta celebración de la criatura, y la franquicia, en una película que hasta ese momento no se interesó en su pasado más que lo mínimo indispensable. Ridley Scott hasta el día de hoy parece dudar cuanto quiere que sus precuelas de Alien tengan que ver con Alien, llegando al punto de contradecirse en espacio de cortos meses primero diciendo que la nueva entrega será mucho más secuela de Prometheus que precuela de Alien y luego revelando que la misma va a tener la palabra “Alien” en el nombre. Media pila Scott.

Conclusiones y lo que se viene

La película está excelentemente realizada, es decididamente entretenida y a pesar de esto termina siendo indudablemente poco satisfactoria. Prometheus no busca otra cosa que generar intriga pero lo único que logra es crear indeseada confusión. Uno podrá discutir o no la decisión de no responder ninguna de las preguntas que planteo en un principio, pero después de pensar durante la última hora cosas como “¿Se suponía que era un twist que Charlize Theron era la hija de Weyland y no un androide?”, “¿Porqué el hecho de que Weyland esté vivo decidió manejarse como una revelación?”, “¿Había una diferencia si estaba ahí desde un principio?” o “¿Porqué ahora hay un Xenomorph y porqué se lo ignora totalmente una vez se lo introduce?” uno terminaba dejando la sala de cine, o su propia sala si no tenia nada que hacer ese sábado en particular, con más interrogantes propios que los que la película busca transmitir.

Todo lo que queda es ver si Ridley Scott usa el paso poco firme que fue Prometheus como punto de partida para lo que actualmente se plantea como una nueva trilogía, con Alien: Covenant como su primera entrega. Acá en Argentina vamos a poder aguantar un día menos que en el imperio Norteamericano, ya que el 18 de Mayo se estrenara en nuestro país. La lógica dicta que ahora esperemos la película con una tranquila cautela, expectantes pero sin entusiasmo desmedido… pero con imágenes como esta la verdad que se hace muy difícil.

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Ficha del Film

Nombre: Prometheus
Fecha de lanzamiento: 8 de Junio de 2012
Director: Ridley Scott
Guión: Jon Spaihts y Damon Lindelof
Reparto: Noomi Rapace, Michael Fassbender, Guy Pearce, Idris Elba, Logan Marshall-Green y Charlize Theron.


 

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