San Valentín: Nicolás Guillén y su prosa poética

Nicolás Guillén, escritor cubano, nos dejó un texto donde el amor lleva a la desesperación y a la necesidad de seguir en ese infierno que creamos. Entrá a la nota y dejáte llevar por las emociones que se describen.

por @MLauParedes


hqdefault


Granate

 Eres como una obsesión en mi pensamiento. Tienes la virtualidad terrible de sujetar el vuelo de mi voluntad circunscribiéndolo al estrecho horizonte de tu amor espurio, encendido, voluptuoso. Cuando te siento palpitar junto a mí, en las horas tumultuosas y exaltadas del deseo, experimento la misma turbadora sensación del que camina junto a la boca sonora de un abismo donde necesariamente tendrá que perecer y llamo a mi voluntad extinta y me responde solo el eco claro y sensual de tu voz que me persigue y acosa con refinada tenacidad y que se me clava al fin todo vibrante, como un dardo sutil recién disparado en el desasosiego de la carne atormentada.
Tengo miedo de ti, pero en vano acudo a mi cerebro en busca de un pretexto para abandonarte. Me matas y yo mismo asisto a mi anulamiento definitivo sin que un gesto rebelde, reaccionario, sacude mi coraje de nervios; con la infantil docilidad de un salvaje rindo en ti culto a un amor cuyo reto bárbaro necesita una víctima que ofrendar a la crueldad impasible de sus dioses. Y soy yo mismo quien se ofrece para ser retorcido y asfixiado por las sierpes robustas de tus pasiones primitivas.

Y así vivo, es decir … así muero.


  Cada uno vive el amor de una manera diferente. Frente a ese otro que se encuentra se presentan un sinnúmero de emociones que nos desequilibran. Un poema, las sensaciones hechas palabras son una forma de sacar afuera aquello que se desea liberar. Desde el lugar de escritor o desde el de lector, podemos enfrentarnos a sentimientos profundos tratados a lo largo del tiempo y que siempre están presentes en nuestras vidas y, por supuesto, en la literatura.

  Nicolás Guillén (Camagüey, 1902 – La Habana, 1989) nos dejó la mirada de ese “yo poético” que sufre ante lo desconocido y que atormentado vuelca en el papel el delirio en el que, a veces, puede transformarse una relación. Presenta un juego de opuestos que marca a los amantes y que nos hace transitar por la abnegación absoluta y el rechazo al dolor. Esa última línea “Y así vivo, es decir … así muero”, narra esa contradicción intensa. El color granate, ese rojo intenso, recorre todo el texto.

  El lenguaje que utiliza es rebuscado como ese amor que describe. A medida que vas leyendo vas acelerando el ritmo y entrando en ese infierno del cual no puede escapar. Lo que dice y el como lo dice enriquecen el significado y provoca desesperación en el que lo lee. Es un camino con una línea recta a la que de forma inevitable van a llegar unos y otros. El ritmo va llevándote hasta llegar a ese punto final en el que lo resume todo.

  Quizá te identifiques con los sentimientos que se describen con tanta pasión. Esa insana forma de relacionarse, de saber que el destino no es el más feliz y aún así continuar con esa obsesión. San Valentín nos sirve de excusa para ver este texto desde la forma y desde el contenido. Cada uno tendrá su propia apreciación de este poeta cubano que además de reflexionar y actuar en el plano político se hizo su tiempo para sacar a la luz profundos sentimientos respecto al ser amado.


w_s2xjrp5njvmmdvve


  Los invitamos también a recorrer toda la obra de Nicolás Guillén y entender luego su capacidad creadora. Su poesía los hará comprender gran parte de la literatura latinoamericana y su posición política respecto al lugar en el que estamos como sociedad.

Advertisements
Anuncios
Anuncios
Acerca de María Laura Paredes 139 Articles
Lectora y admiradora de toda expresión artística. Entrevistas, reseñas y comentarios literarios.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.