Especial Mujer Presenta: Cuatro directoras en cuatro películas

La niña, la santa, la guerrera y la liberada, la que es a pesar y la que es, porque ellos la construyen. Las mujeres y sus vidas. Cuatro directoras argentinas que abordan lo femenino en el cine, en cuatro filmes inolvidables.

Por @mauvais1

La mujer sin cabeza (La mujer rubia) de Lucrecia Martel.

Comenzamos con la maestra de la sutileza en el relato, la directora salteña Lucrecia Martel que ha sabido narrar la universalidad de lo que somos con una jugada construcción en el guión. Así lo hizo con la nominada a la Palma de Oro en Cannes; La mujer sin cabeza (La mujer rubia) en el año 2008.

Una mujer, en una distracción mientras conduce, atropella algo. Al cabo de unos días le cuenta a su marido que ha matado a alguien en la carretera. Recorren la ruta pero sólo hay un perro muerto, y amigos allegados a la policía confirman que no hay información de un accidente. Todo vuelve a la calma y el mal momento parece superado, hasta que la noticia de un macabro hallazgo preocupa nuevamente a todos.

Construido, decíamos, el guión a través del sutil acercamiento a la conflictividad del personaje principal y su circulo tanto familiar como social, en lo que se desprende una crítica feroz a la moralidad de ellos, al sitio de la mujer en una sociedad como la provinciana. Todo esto con un precioso trabajo de cámara.

Fue protagonizada por María Onetto, Claudia Cantero, César Bordón y Daniel Genoud entre otros.

 Wakolda de Lucía Puenzo

La directora nacida en Buenos Aires nos acerca a uno de los tópicos más difundidos internacionalmente como es el nazismo en nuestra historia, con una poderosa historia en que esta vez la mujer enfrenta un terror sin género. Andrés Goldstein y Daniel Tarrab firman el guión de Wakolda, una historia donde las mujeres son el foco de una busqueda, ellas realizan una búsqueda. La niña el despertar en su pubertad, una madre la salud de su progenie a pesar de todo y de quien se la provea y la cazadora, justicia y la muerte. Las tríada antigua en una historia cruel y de excelente producción. 

En el verano de 1960, en la desolada región de la Patagonia, un médico alemán (Alex Brendemühl) conoce a una familia argentina y se une a ellos para seguir la ruta del desierto en caravana. El viajero es Josef Mengele, uno de los mayores criminales de la historia. La familia hace renacer en él todas sus obsesiones por la pureza y la perfección. En especial Lilith, una adolescente con un cuerpo demasiado pequeño para su edad.

La fascinación es mutua: en pleno despertar sexual, Lilith siente una inquietante atracción por el forastero. Sin conocer la verdadera identidad del alemán, al llegar a Bariloche, Enzo (Diego Peretti) y Eva (Natalia Oreiro) lo aceptan como primer huésped de su hostería, a orillas del lago Nahuel Huapi. Aunque el extraño personaje despierta en los anfitriones cierto recelo, poco a poco se verán seducidos por sus modales, su distinción, su saber científico y su dinero.

Es una puesta clásica con timing en el suspenso y desarrollo, tanto de la narración como de los personajes, logrando un acercamiento macabro a una figura como Josef Mengele y a las causales víctimas de sus experimentos. Premio Especial del Jurado, Mejor directora en el festival de La Habana, nominada a Mejor película hispanoamericana en los Goya, es un film apasionante donde la mujer es el eslabón que encadena la historia de nuestro pasado reciente.

Fue protagonizada por Àlex Brendemühl, Natalia Oreiro, Diego Peretti y Elena Roger.

Felicitas de María Teresa Costantini

La directora porteña, María Teresa Correa Ávila López Naguil, hija de un diplomático peronista casada con quien tomó el apellido artístico Eduardo Costantini, su primera experiencia fue como actriz en varios filmes hasta que dirigió su primera cinta El amor y la ciudad en 2006 y tres años después, 2009, Felicitas; la historia de la famosa patricia porteña, que fuera considerada la “mujer más bella de la República Argentina” y que murió de manera trágica. Amar para las mujeres es, a lo largo de la historia, fuente de desengaños, males y obediencias. Por sobre todo obediencia al mandato paterno y más aún cuando por sobre lo que quieren campa lo que mandan.

Felicitas narra la trágica historia de amor de dos jóvenes desgarrados por el deseo y el deber, la pasión y la culpa en tiempos de guerras sangrientas, la plaga de la fiebre amarilla, y la carrera desbocada hacia el progreso social. Basada en una historia real, Costantini ponía sobre el tapete el famoso mandato masculino al que las mujeres deben obedecer a pesar de sus anhelos. Una producción de excelente factura que tuvo 7 nominaciones incluyendo actor de reparto por Luis Brandoni en los  Premios Sur.

Fue protagonizada por Antonella Costa, Sabrina Garciarena, Gonzalo Heredia, Ana Celentano, Luis Brandoni, Alejandro Awada y Michel Noher entre otros.

Y no podemos cerrar esta búsqueda sin hablar de la directora que sí hizo de la mujer su estandarte en el cine.

Camila y Yo, La Peor de Todas de María Luisa Bemberg

No les deseo (a las mujeres) que tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas“. (Mary Wollstonecraft)

Una de las directoras y escritoras más emblemáticas de la cinematografía argentina de acaudalada familia, tenaz activista del feminismo y una de las fundadoras de la Unión Feminista Argentina. Posee toda una filmografía dedicada al tema entre las que se destacan; Señora de Nadie (1981), Miss Mary (con Julie Christie, 1986) y De eso no se habla (1993). Pero de las que queremos hacer referencia son el icono del cine nacional como Camila (1984) en la retrata la vida de la joven aristócrata Camila O’Gorman y el sacerdote Ladislao Gutiérrez. Una relación que provocó el escándalo entre la iglesia y la sociedad de la época. La mujer capaz de construir su propio camino a pesar de las convenciones sociales y culturales. Una historia real que marcó un instante en la historia y que fuera nominada al Oscar.

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Protagonizada por  Susú Pecoraro, Imanol Arias, Héctor Alterio y Elena Tasisto.

Y sobre historicas también estuvo, Yo, la peor de todas (1990) en donde la mujer para liberarse elegía el claustro, la castración sexual del convento para poseer el control de su intelecto. Con guión de ella misma y Antonio Larreta sobre un ensayo de Octavio Paz.

Inspirada en el ensayo “Las trampas de la fe”, de Octavio Paz. Narra los últimos años de la célebre y bellísima Juana Inés de la Cruz (conocida en México como la Décima Musa), que a los veinte años ingresó en un convento para poder estudiar. La Corona española y la Iglesia, dos poderes a veces enfrentados, determinaron la vida de Sor Juana. En el México colonial, los virreyes la protegían, pero la Iglesia la censuraba por enseñar canto a sus alumnas y por dedicarse a la astronomía, la poesía, el teatro, la filosofía y la teología. Sor Juana pagaría muy caro su fervor poético y más aún su atrevimiento teológico. Al independizarse México, pierde la protección de la Corona y queda sola frente a su confesor, un miembro de la Inquisición, y al arzobispo de México, un misógino fanático. También el obispo de Puebla le tiende una trampa, en la que Sor Juana cae con la ingenuidad de los inocentes.

Así cuenta la sinopsis oficial la historia que está plagada de poesía y sensualidad, construida a través de los versos de Sor Juana y una puesta casi teatral que intenta acercarnos a la creatividad a través del despliegue actoral.

Protagonizada por Assumpta Serna, Dominique Sanda, Héctor Alterio y Lautaro Murúa.

Vemos su cine y oímos sus historias que asumimos como una ficción a premiar y una buena película para recomendar, las creemos nuestros iguales pero seguimos poniéndolas en ese sitio que otros nos dijeron que les pertenecían, atras. Heredamos el lugar que ellas poseen, somos lo que ellas creyeron de sí mismas a fuerza de convencerlas a palos y amor, a fuerza de educación y caricias. Romper ese mandato no es solo trabajo de ellas, involucrarnos es igualar, nos ponemos a su altura, bajando de una que nunca nos perteneció.

Enseñamos a las niñas a encogerse a sí mismas para hacerse más pequeñas. Les decimos, “puedes tener ambición, pero no demasiada”. “Debes tratar de tener éxito, pero no demasiado éxito”. De lo contrario, podrían poner en peligro al hombre. Porque soy mujer, se espera que yo aspire al matrimonio. Se espera que yo haga mis opciones de vida siempre teniendo en cuenta que el matrimonio es la más importante. Ahora, el matrimonio puede ser una fuente de alegría, amor y apoyo mutuo, pero ¿por qué enseñar a las niñas a aspirar al matrimonio y no enseñar a los niños de la misma forma? Enseñamos a las niñas a verse las unas a las otras como competidoras, no para puestos de trabajo o logros, que creo que puede ser una buena cosa, sino para la atención de los hombres. Les enseñamos a las niñas que no pueden ser seres sexuales en la forma en que son los niños“. Chimamanda Ngozi Adichie, novelista nigeriana.

 

 

 

 

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Acerca de Marco Guillén 2035 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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