La voz de Alfonsina: lejos del rebaño

  Alfonsina Storni nos brinda su vida y su mirada sobre lo que es y lo que la rodea en La loba. Conocé su postura frente al mundo y su estilo y capacidad creativa para mostrarlo.

por @MLauParedes

   Como mujer, siento orgullo por estas palabras que trascienden barreras y que, pese a convenciones sociales, fueron dichas con la fuerza que muchas en su época -y aún hoy-  no tenían. Alfonsina Storni en el poema “La loba” nos da a conocer su camino recorrido tanto en la vida como en las letras y como el “yo poético” construye su figura frente a aquellas que siguen los pasos de los demás.

  Ella da forma literaria a sus vivencias diarias en torno a su rol como madre soltera a principios del Siglo XX. Expresa quién es a través de la comparación con el animal que rompe con el rebaño. No elige nada al azar, todo tiene un porqué en su poesía. Poco a poco va armando, en momentos con sutileza y otros con toda rudeza, la imagen que tiene de ella misma y de los demás. No queda paralizada ante el rechazo, se enfrenta descaradamente aún sabiendo qué consecuencias va a obtener. Para eso, usa la palabra como arma y como defensa. Así, dice sin vueltas: “El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!”

  “La loba” pertenece a su primer poemario titulado La inquietud del rosal (1916). Escrito tan solo a los 24 años muestra cómo supo a tan temprana edad afrontar ser madre sin haber cumplido con lo que la sociedad espera y como con claridad logra escribir esa situación que le tocó vivir. Como muchos otros textos que comenté, éste también pone en superficie aquello que se intenta ocultar en la sociedad. La literatura, de este modo, nos hace ver lo que se calla. Podemos leerla por puro placer y es, a su vez, una buena forma de profundizar en lo que nos rodea y preguntarnos porqué sucede lo que sucede. Conocernos nos permite cambiar y esta es una forma de abordar lo que somos. El arte nos encuentra y Alfonsina deja en nosotros como lectores una huella que rompe con los estereotipos femeninos.


La loba

Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

Mirad cómo se ríen y cómo me señalan
Porque lo digo así: (Las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
Y saben que las lobas vienen del matorral).

¡Pobrecitas y mansas ovejas del rebaño!
No temáis a la loba, ella no os hará daño.
Pero tampoco riáis, que sus dientes son finos
¡Y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!

No os robará la loba al pastor, no os inquietéis;
Yo sé que alguien lo dijo y vosotras lo creéis
Pero sin fundamento, que no sabe robar
Esa loba; ¡sus dientes son armas de matar!

Ha entrado en el corral porque sí, porque gusta
De ver cómo al llegar el rebaño se asusta,
Y cómo disimula con risas su temor
Bosquejando en el gesto un extraño escozor…

Id si acaso podéis frente a frente a la loba
Y robadle el cachorro; no vayáis en la boba
Conjunción de un rebaño ni llevéis un pastor…

Id solas! ¡Fuerza a fuerza oponed el valor!

Ovejitas, mostradme los dientes. ¡Qué pequeños!
No podréis, pobrecitas, caminar sin los dueños
Por la montaña abrupta, que si el tigre os acecha
No sabréis defenderos, moriréis en la brecha.

Yo soy como la loba. Ando sola y me río
Del rebaño. El sustento me lo gano y es mío
Donde quiera que sea, que yo tengo una mano
Que sabe trabajar y un cerebro que es sano.

La que pueda seguirme que se venga conmigo.
Pero yo estoy de pie, de frente al enemigo,
La vida, y no temo su arrebato fatal
Porque tengo en la mano siempre pronto un puñal.

El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!
Aquello que me llame más pronto a la pelea.
A veces la ilusión de un capullo de amor
Que yo sé malograr antes que se haga flor.

Yo soy como la loba,
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.

“No pude ser como las otras”, dijo y quizás esperes luego que se victimice a lo largo del poema. Pero, no. Va tomando cada vez más fuerza ese “yo” que sabe el lugar que le toca y en el que elige vivir. Las repeticiones refuerzan todo lo que se enuncia y el lector re-significa eso que se dijo al principio y que vuelve a decirse al final. Ya las palabras toman un nuevo valor que enriquece el sentido.

Alfonsina en su primer libro deja ver su sensibilidad y la capacidad literaria que manifiesta. Llegarán a su vida nuevas experiencias y nuevas formas de expresarlas. Este poema nos invita a conocer el resto de su producción para apreciar su escritura, su manera de observar y pensar la realidad y, por supuesto, su voz femenina exigiendo respeto y libertad.