Horacio Quiroga: la muerte literaria

Cuando tuve la oportunidad de visitar a la provincia de Misiones, intentaba encontrar esa mirada trágica de Horacio Quiroga en sus cuentos. ¿Por qué la muerte lo seguía tan de cerca? Acompañanos en este viaje entre las letras y la naturaleza para comprender su universo creativo.

por @MLauParedes

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   Como a muchos en la vida, la naturaleza lo golpeó hasta noquearlo. Esa suerte, mejor dicho, esa mala suerte de perder a familiares y amigos, lo llevó a expresar sus experiencias en palabras y a decidir su propio destino. Si esas situaciones traumáticas fueron las que lo llevaron a escribir estas historias, no lo sabemos. Pero sí, podemos abordar cómo construyó él luego la angustia y el dolor en la literatura.

  “A la deriva” es un cuento que pertenece al libro Cuentos de amor de locura y de muerte. Aquí, el narrador cuenta la historia de un hombre, Paulino,  que al querer escapar de su fatal destino encuentra su final solo y lejos de su hogar.

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  El relato nos lleva a acompañar a ese protagonista que al ser atacado por una serpiente siente la necesidad humana de sobrevivir. Transitaremos con él las facetas propias que una persona al ser infectada con un veneno mortal transita tanto en lo físico como en lo psicológico. Las descripciones son detalladas para que vos como lector sientas la misma impotencia que el personaje.

  Habrá un poco de esperanza en esa persona abatida por la fuerza de la naturaleza. Luchará contra ese malestar e intentará buscar ayuda. Pero la muerte lo sorprenderá antes de que lo imagine. El narrador construye poco a poco este proceso inevitable. Vos sabés cómo va a ser el desenlace. Pero, seguirás en la lectura ese camino hacia su destino: “Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentose en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná”. Así, rápidamente, se irán uniendo la muerte y el paisaje: “El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única”.

  El ser humano rodeado de la inmensa selva y río es un pequeño punto, otro animal más que es apresado por su depredador. En este enfrentamiento, su voluntad es nula y el fin  es inevitable. Mientras pensaba, él “cesó de respirar”. Nada de lo que hizo sirvió para seguir viviendo.

  Las descripciones tanto de Paulino como de la naturaleza son tan importantes como los hechos que se suceden uno tras otro. Las dudas, el miedo y la aparente esperanza cobran valores distintos en relación con lo que se caracteriza palabra tras palabra. El lenguaje es rudo y muestra ese proceso de muerte salvaje: “Esto se pone feo murmuró (…), mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla”.

  El texto genera un gran shock en el lector. Su escritura construye poco a poco ese final esperado pero que narra el destino de un hombre común en la inmensidad de la naturaleza.

  Uno se cree inmortal hasta que lee estos cuentos que tienen como eje la fina franja entre vivir y morir. Horacio Quiroga construye en este cuento su mirada respecto a la mortalidad humana en esos lugares que tan bien conoció y nos deja pensando en nuestros posibles desenlaces. ¿Cómo será tu final?


  • Imagen destacada: Dibujo de Alberto Breccia.
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