Gypsy: Una serie que promete…¿Pero cumple?

Netflix no para un segundo. En el medio de cancelaciones de grandes series como Sense 8 o The Get Down, y de polémicos estrenos como Okja, nos trae en este mes de Junio su nueva producción original: Gypsy.

Por @Puli_reedusLa serie está creada por Lisa Rubin, de quien cabe mencionar que es su primer trabajo como guionista. También la acompaña Sam Taylor Johnson (Fifty Shades of Grey-2015) como productora ejecutiva de la serie y como directora de varios capítulos. La serie consta de 10 capítulos (con una segunda temporada casi confirmada).

Protagonizada por Naomi Watts, quien es acompañada con un gran elenco como Billy Crudup (Spotlight) y Sophie Cookson (Kingsman);  Gypsy nos trae un drama psicosexual con tintes de thriller psicológico y nos cuenta el día a día de Jean Holloway (Watts), una mujer casada de clase alta que trabaja como terapeuta. Ella lleva una vida monótona escuchando los problemas y la vida de sus pacientes.

Cansada de su rutina agotadora, nuestra protagonista decide dar un giro rotundo a su vida y comienza a tratar a sus pacientes con unos métodos muy cuestionables para cualquiera, sobre todo, para una persona profesional. La terapeuta a lo largo de los capítulos va a comenzar a meterse de manera directa en la vida privada de la gente que trata, intentando resolver sus problemas y relacionándose de manera íntima e indebida con las personas cercanas de los mismos. Esto va a generar mucha controversia y problemas en la vida de Jean, sobre todo en su círculo familiar.

La historia parte de una premisa muy buena y sumado al gran elenco que tiene dan ganas de abrir la app de Netflix y ver toda la temporada completa en un día. A pesar de esto, Gypsy tiene muchos huecos en el guión. La narrativa y la manera en que se lleva la historia se hace lenta y monótona. En ningún momento queda claro su objetivo, su motivación, ni el origen de su obsesión; y esto hace que, al final de cuentas, terminemos tan perdidos como ella misma. La serie toca temas interesantes para ver en pantalla, pero la forma en que la guionista los presenta no ayuda en absoluto.

Sam Taylor Johnson ya dejó claro en Fifty Shades of Grey que el erotismo y el sexo no es su fuerte a la hora de dirigir, pero no se rindió: intentó mostrarnos lo mismo en Gypsy y tampoco funcionó. Entre el guión simple que posee la serie y la mala dirección que tiene, el combo hace que Gypsy termine de hundirse por completo.

Sin embargo, hay que destacar a Naomi Watts, otra gran actriz que decide introducirse en el mundo de la pantalla chica: su interpretación  es contenida y correcta, logrando transmitirnos de manera efectiva esa perdición que vemos en su personaje. La actriz de Lo Imposible (2012) es lo mejor de la serie, el motivo para seguir viéndola y no dejarla en el segundo capítulo.

Otro de los puntos a destacar en Gypsy es la increíble banda sonora que tiene: desde la introducción hasta los créditos finales de cada capítulo. La música suma, y mucho. Nos crea un ambiente inquietante y hasta misterioso en algunos capítulos, además de ser un punto clave en varios episodios.

Para cerrar, Gypsy es una serie que promete mucho y cumple a medias. Lo mejor del proyecto es, sin dudas, Naomi Watts que nunca nos falla y es nuestra motivación para continuar viendo la serie.

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