La Desgracia: Pueblo chico e infierno grande y musical

Una desopilante comedia musical, en donde nunca fue tan justa la sentencia que dice “Pueblo chico, infierno grande”. Una delirante idea pergeñada por Juan Martín Delgado y Mariano Condoluci, que hará reír por lo absurda y aplaudir por originalidad con que es encarada.

Por @mauvais1

Solemos repetir que las historias se están acabando, si no lo hicieron ya, y que lo que realmente vale la pena es la manera en que encarás la empresa. ¿Está todo dicho? Tal vez. ¿Pero las maneras de hacerlos, las formas en que son expuestas también? Esas son infinitas. Tantas quizás como subgéneros tienen el drama y la comedia. En eso radica la pasión por seguir yendo a los teatros, explorar obras y musicales. Porque siempre habrá una nueva visión, un disparador conocido que generará una fresca y sorprendente aproximación. El placer está en descubrir un nuevo gesto a un viejo conocido. Y vaya que si La Desgracia, idea original de Juan Martín Delgado y Mariano Condoluci, lo hace. Es un musical, una farsa, una burla descarada que carece de cualquier moraleja. Bingo!

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Hay una enfermedad que se esparce, una que provoca la muerte, que se transmite a través del encuentro sexual. Y como todo hecho científico no hay oportunidad de escapar por más amor que haya en el medio, si cogés te contagias. Crudo, como si se hiciera eco de pestes nuestras que todavía campan a sus anchas en este bendito mundo en el casi conspirador silencio que las acompaña. Llamale SIDA o como se te antoje. Ante esto, los tres poderes del pueblo de Terranova se unen en una cruzada para salvar a sus habitantes, la intendenta, el médico y el cura de la iglesia católica.  Pero sucede que Anita, la hija de la intendente Leonor, está infectada. Nada parece poder empeorar la situación hasta que, inesperadamente, el doctor es asesinado en su consultorio.


La historia, se desarrolla en una intempestiva y casi maratónica performance que sin descanso desanda el dilema con un humor que de tan irreverente se antoja hilarante. No se andará con ambages cuando de pintarnos se trate. Pueblo chico, infierno grande. Este microcosmos cantado por ese maravilloso cuarteto que conforman una poderosa Andrea Lovera, el increible Mariano Condoluci, el todo terreno Patricio Witis y una talentosísima Belén Ucar se esparce como una verdadera peste, haciendo de la comedia un catalizador para la crítica más impune y la burla más cruel. La falsa moral, la ambición, todo está allí, como también el amor y la búsqueda de la justicia, no hay tema que no roce y al que no le tome el pelo de manera descarada. Son esos los adjetivos que una y otra vez se nos ocurrirán, como si presenciáramos la broma de unos adolescentes hartos de un mandato y una moral desprestigiada.

Y nos harán reír a carcajadas y serán tan compactos en sus performances, tan dúctiles a los estilos musicales, que más de una vez los interrumpirán con ovaciones y aplausos. Es una amalgama de estilos musicales decíamos, que sirven de conductor emocional a los personajes, con momentos de verdadera emoción como la fantasía que vive la enfermera Nora con el médico en el que se atreven a romper el esquema e internarse en un musical clásico, suerte de homenaje que Condoluci y Witis conducen con solvencia. O ese arranque pasional de Anita, la joven contagiada. Con un ensamble que da lo mejor y cumple con creces las expectativas del público.

En definitiva un proyecto de tesis, que premió la Bienal de Arte Joven, creado con un amor y entusiasmo contagiosos que hará las delicias de la audiencia, que será disfrutado hasta los aplausos de pie. Porque lo merecen, con timing y un humor descontracturado y acido logran una acabada comedia, en que lo musical es indispensable para afianzar la fantasía, para hacernos desternillar de risa y lograr que por aproximadamente una hora y media nos atrevamos a divertirnos con lo peor que puede generar el ser humano. No esperes un final feliz, no los hay, porque en definitiva es el viaje lo que cuenta no la finalidad del mismo. Viejos temas, nuevas y deliciosas maneras de retratarlos así es locura hermosa titulada:

La Desgracia

Lunes 21 Hs.

EL GALPÓN DE GUEVARA (Guevara 326 – CABA)


Copia de Instagram Story 4

ELENCO:

Andrea Lovera – Leonor

Mariano Condoluci – Nora

Patricio Witis – El doctor

Belén Ucar – Anita

Micaela Romano – Samanta

Nahuel Adhami – El cura

Ensamble: Sol Bardi, Lucas Noacco, Chechu Vargas, Antonella Fittipaldi, Federico Stegmayer y Evelyn Basile.

MÚSICOS: Francisco Martínez Castro (Piano), Rodrigo Martínez Castro (Flauta/Guitarra acústica), Nicolás Roldán (Batería), Leandro Biera (Bajo), Tomás Martin (Chelo), Andrés Liendro (Violín) y Luis Aragona (Guitarra).

Dirección General: Juan Martín Delgado

Dirección Musical: Francisco Martínez Castro

Dirección Vocal: Vicky Loescher

Coreografía: Juan Martín Delgado

Producción Ejecutiva: Enrique Jáuregui

Asistencia en dirección: Evangelina Romero

Asistencia en coreografía: Maia Delgado

Dance Captain: Sol Bardi

Vestuario: Marisol Castañeda

Escenografía: Magalí Acha

Maquillaje/Peinado: Adrián Llamosas

Diseño de sonido: Benjamin Engraff

Idea original: Juan Martín Delgado y Mariano Condoluci

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Acerca de Marco Guillén 1964 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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