Ciclo de Series de Época: “Will” de Craig Pearce

Will

“Cuando pasa el tiempo todo lo real adopta un aspecto de ficción.”

Javier Marías Franco.

Por @mauvais1

La frase que anticipa el articulo es una mera especulación que realizo cuando leo las biografías encontradas de personajes tan celebrados como el bardo inglés; encontradas, porque nadie parece ponerse de acuerdo sobre varios hechos de su vida, ni siquiera cuando el enfoque sigue la línea conspiranoica del tema. La juventud de William Shakespeare está llena de baches. Solo los hitos, al igual que cualquier texto histórico, como el acta de casamiento con Anne Hathaway o el nacimiento de sus hijos parecen indicar dónde estaba y con quién ; luego de esto, nuevas conjeturas y un viaje a Londres. Poco Byron se olería si solo fuera que huía de un enojado Lord que lo sorprendió cazando en su bosque. En definitiva, esos huecos dieron pie a todo tipo de fantasías como la esplendorosa pero vacía Shakespeare in Love (1998) de John Madden o la especulativa y poco seria Anonymous (2011) de Roland Emmerich.

Pero debemos admitir que semejante figura, envuelta en tales brumas históricas y con tan rica prosapia como dramaturgo, es una jugosa apuesta para la ficción, aunque ha sido repetitivo y poco imaginativo el tratamiento. Moderno, aunque no tanto, el héroe romántico y maldito, el irredento atormentado que en la oscuridad del conflicto provoca su mejor pieza. La tempestad del parto creativo, autodestructivo y mortal. John Simon Ritchie, conocido como Sid Vicious, James Douglas «Jim» Morrison, Kurt Cobain, Janis Joplin. A través de estas figuras creamos nuestras propias criaturas malditas al haber sido tocadas por la divinidad.

WILL: Donde no hay poesía.

Pero ante tanto dilema entremos en el meollo del asunto. Will, es una serie creada para TNT por Craig Pearce, el que escribió el guión de The Great Gatsby – 2013 de Baz Luhrmann, entre otras tantas colaboraciones. Y,  como es frecuente, lleva guión de todo un equipo en el que se encuentran Sara Byrd (Outcast – 2017), Corrine Marrinan (C.S.I – 2003/10) y David Rambo (Empire – 2015) por nombrar solo algunos. La historia se enfoca justamente en ese bache del que al principio hablábamos, entre el momento en que Shakespeare llega a Londres y su imperecedera fama como dramaturgo. Lo suponen un joven en sus veintes, que desesperado por su pobreza decide probar suerte como escritor en la gran ciudad, dejando a su esposa y tres hijos atrás en Stratford.

Y entonces hacen de este joven ese cruce entre poeta maldito y padre desesperado. Y hasta lo suponen católico y primo de nada menos que Robert Southwell, personaje real  que fue misionero clandestino, enviado por el papa a tierras inglesas. La idea no es después de todo tan mala, porque la culpa, tan cara a esa práctica religiosa, será una motivación constante en los andares de este bohemio poeta. La historia de la era Isabelina/Jacobina entra a tropel en la serie; Christopher Marlowe, James Burbage, Sir Francis Walsingham, Richard Burbage, Edward Alleyn y el cerbero de la reina, el infame Richard Topcliffe son quienes hacen el coro clásico a este joven. La manía, el celo, la codicia y el ideal, son como un desglosamiento de cada personaje de la obra del Bardo Inglés, que irrumpen para darle sustento a un endeble drama que se acuartela en las idas y venidas del atormentado poeta. Una pena a lo que redujeron la figura del enorme Christopher Marlowe, como el más maldito y atormentado de los dos, que no supera, aún con la faena de Jamie Campbell Bower, a un quejoso y satanista espía, homsexual y misantropo. Pero sigamos, porque la producción está decidida a ser una suerte de puesta que oscila entre el punk y el colorido de un Woodstock del medievo, ridiculo como ver un hippie con cresta, pues los hay y parecen por momentos funcionar en el patio del celebérrimo teatro Blackfriars de James Burbage, donde como público ovaciona a sus estrellas favoritas, cual recital de Ramones. Los decorados sí debemos tenerlo en cuenta, ya que son los que realmente ayudan a situar a los televidentes en los tiempos que dicen retratar. 

En definitiva, no supera la ya consabida imagen que cultivamos de los poetas tocados por la divina Calíope, que como un Rimbaud sufren el genio y al alcanzar la fama solo advierten que ella no es la amante esperada y tantos tópicos más, que sin desmerecer el trabajo de Laurie Davidson, sitúan al joven Will en una suerte de noria sentimental plagada de ellos. Amo equivocado, odio a destiempo y muero todos los días como cobarde. Atrapa al espectador en un time loop que haría sonrojar al mismo escritor. Oportunidad perdida se me antoja, un divertimento al que poco se le puede sacar, excepto alguna cita a sus sonetos, que nunca funcionan por lo mal elegidos que están. Una pena desaprovechar al gran Shekhar Kapur, (el de la divina Elisabeth – 1998 de Cate Blanchett) que al dirigir el piloto no supo obtener respuesta del flaco guión. Una odisea que podría haber funcionado con anacronismo y búsqueda de la estrella de rock maldito, y que a pesar de lo fuerte de algunos de sus temas, no se permite desbordar el drama adolescente al estilo Reign (2013).


Título: Will (TV Series)

Director: Shekhar Kapur, Elliott Lester, Magnus Martens, Jonathan Teplitzky, Craig Pearce

Guion: Craig Pearce, Jacquelin Perske, Sarah Byrd, Cat Jones, Corinne Marrinan, David Rambo, Mark Steilen

Reparto: Laurie Davidson, Olivia DeJonge, Mattias Inwood, William Houston, Colm Meaney,Lukas Rolfe, George Sear, Max Bennett, Edward Hayter, Kristy Philipps,Jasmin Savoy Brown, Tadhg Murphy, Jack Brady, Lorraine Bruce, Nick Cornwall.

El joven William Shakespeare es un dramaturgo que se cansa de hacer malabares para sostener a su esposa y a sus tres hijos. Viaja a Londres y vende una de sus obras a un teatro propiedad de James Burbage. Al hacerlo, se hace amigo del resto de la compañía, saca al dramaturgo anterior y se enamora de la hija de Burbage, Alice. Mientras busca fama y fortuna en Londres, Will mantiene su catolicismo en secreto de aquellos que amenazan con matarlo y explotar su conexión con el querido Robert Southwell. A medida que se hace un nombre por sí mismo, encuentra que está ensillado con salvar a una compañía de teatro moribundo y encontrar un lugar en una ciudad que es hostil a su religión.

Productora: TNT

 

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Acerca de Marco Guillén 2038 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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