[RECAP] AHS CULT: Neighbors from Hell (S07E03)

El horror y el peligro está en todos lados…O SOLO EN NUESTRA MENTE? Este nuevo episodio de AHS: Cult nos lleva hasta límites insospechados. Hablemos un poco de él.

Por @ElPatoAlvarez_

Obviamente si no viste el capítulo te aviso que hay SPOILERS por doquier.

Comenzamos en el consultorio del Dr. Vincent (Cheyenne Jackson) donde una mujer cuenta como superó su fobia a los féretros, cerrando el ciclo cuando su padre murió, asistió al velorio y cerró su cajón (el padre la encerraba de niña, de ahí su fobia y trauma). La mujer feliz, su marido feliz, el Doc feliz. Todos felices. Hasta que el matrimonio llega a su casa y, en un giro inesperado, la pandilla con máscaras de payasos los encierran vivos, en dos féretros blanquísimos con un interior rojo. Fin del terrible épilogo de este tercer episodio.

Mientras tanto, Allyson (Sarah Paulson) debe enfrentar las consecuencias de haber asesinado a Pedro, su empleado, más allá que toda la situación y el propio Detective Samuels (Colton Haynes) estén a su favor y en congruencia de la teoría de “Defensa Propia”: afuera del restaurant hay gente protestando con carteles en contra de Ally, incluso los medios de noticias magnifican el episodio con su habitual y vomitivo amarillismo. Ante todo este desmadre, una nueva aparición de Kai (Evan Peters) ante la blonda sorprende por su apoyo moral y estando a su favor. Más extraño aún es que el jovencito diga “No te preocupes por esta gente, yo me ocupo de ellos”. Y más siniestro es su “Que tengas un buen día”. Loquito lindo…

Meadow y Harrison (los vecinos de enfrente) llegan a la casa de los Mayfair con sombreros mexicanos (muy bizarro todo) y amenazan verbalmente a Ally, al mismo tiempo que la acusan de racista y que la quieren “fuera de su barrio”. Ya vemos una violencia desmedida e incoherente por parte de cualquiera.

Por la noche se descubren los féretros con el matrimonio enterrado vivo y nuevamente los medios ahí, para infundir más miedo en la comunidad de Michigan, relacionando el extraño símbolo marcado en la casa (una cara sonriente pintada con aerosol) con el supuesto caso del asesinato-suicidio del Consejal Chang y su esposa.

El pequeño barrio de los suburbios no gana para tranquilidad: de repente por la noche aparece un camión con unas extrañas luces laterales que supuestamente está “fumigando”. Nadie en la municipalidad se hace cargo de este camión. Al otro día, Ally e Ivy encuentran decenas de aves muertas en su porshe. Algo sumamente siniestro y todavía no vimos lo peor.

Ivy decide llamar a Winter para que vuelva a la casa a cuidar a Oz; en un primer momento Ally se enoja con la niñera por dejarla sola el día del apagón, para luego disculparse y encontrar un tipo en el living (que Winter dejó entrar por “equivocación”) masturbándose. Este hecho fue consecuencia de un sitio web pirata que pone en jaque la casa del matrimonio a merced de maniáticos.

Mientras Allyson va camino al restaurante a enfrentar a esa horda iracunda, habla por celular con el Doc Vincent, pero ya más confiada ella, con más templanza dado las situaciones que está sufriendo y atribuye al día de las elecciones pero que toma como fortaleza, en ves de victimizarse. En este punto, vemos al Doc en su consultorio, hablando con Ally, pero en unas situaciones bastantes extrañas (o ya es nuestra paranoía): jugando con pines que tienen “caritas felices” y luego sentándose en su sillón contemplando una extraña pintura.

Al llegar al restaurante, Ally es acosada por los manifestantes al punto de que sobrevenga otra crisis nerviosa, pero cual Mesías del nuevo milenio, Kai aparece para calmar a la muchedumbre y volver a decirle a Ally “Que tengas un buen día”. Ahora sí que esta actitud es extraña y bizarra, no me jodan!!

Al llegar a casa, Ally e Ivy encuentran a Winter y Oz con un Cobayo (Mr. Cobayo). Tras dimes y diretes con la niñera y el pequeño, descubren que el animalito fue regalado por los vecinos como “ofrenda de paz”, a los que Ally sabe que es una clara amenaza (ya que en su hogar no pueden tener mascotas por las alergias). Ally llama a los vecinos, los insulta y descubrimos que el Detective Samuels es el nuevo amigo de Meadow y Harrison (bueno, más “amigo” de Harrison).

En el frenesí de locura, el “camión fumigador” vuelve a aparecer y Ally se abalanza para pararlo, suceso que termina en Ally con la cabeza rota por tirarse para no ser atropellada.

Tanto Meadow como Harrison toman “sesiones” de ¿autoayuda? con Kai donde el joven maníaco realiza el ritual de los meñiques para sacarles fuera sus miedos. Meadow teme envejecer, no tener hijos y no ser tocada por un hombre nunca más. Harrison ama a Meadow, pero se sentiría más libre si ELLLA ESTUVIESE MUERTA. Como diría el Joker: “Very poor choice of words…”

Luego de un berrinche de Oz, la familia unida se juntan en el restaurant a comer helado y reconciliarse. Así Ally le informa al pequeño que puede quedarse con Mr. Cobayo. Todos felices, vamos a casa a seguir el festejo. Lamentablemente cuando llegan, la puert del hogar está marcada con la “Smiley Face” de los supuestos asesinos y al entrar corriendo al interior, el horror: Mr. Cobayo explota dentro del microondas ante la mirada de la familia.

Esto ya es demasiado, el frenesí de locura tiene que parar y qué mejor que combatir “fuego contra fuego”, no? Al menos eso piensa Ally al cruzarse y golpear a Harrison y amenazar a Meadow con matarlos si se meten una vez más con su familia o hijo.

Al salir de la casa vecina, Ivy ya desconoce a su esposa y se vislumbra una ruptura, hasta que Oz descubre que los vecinos infernales también fueron marcados en una pared con la “Smiley Face”. ¿Son o se hacen? Al mismo tiempo, el camión misterioso vuelve a pasar y Ally enfrenta a unas personas con máscaras anti-gas, los obliga a identificarse hasta que a uno logra sacarle la máscara y ¡ZAZ! Hay una careta del “Smiley Face”. Ally cae desmayada.

La tensión va increscendo en la casa de los Mayfair-Richards y nada peor que Oz vea un video prohibido por internet. Y peor si es el video donde Winter le está dando “masajes” a Ally en la bañera. Ivy se pone como loca, priorizando el hecho de la supuesta infidelidad ante la invasión de alguien desconociddo que “plantó” cámaras en su hogar.

Cegada por la ira, Ivy decide separarse un tiempo de Ally e irse con Oz, pero todo cambia cuando se escuchan patrulleros y gritos desde enfrente: Harrison está gritando, con la ropa llena de sangre, desesperado por la desaparición de Meadow. Luego de unos cruces de palabras con Ally y que los policías reduzcan a Harrison; Ally, Ivy y Oz se encuentran en la casa vecina viendo una imagen dantesca: las paredes llenas de marcas de sangre, rastros de lucha y en una pared la fucking SMILEY FACE.

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Cinefilo, comiquero, coleccionista, comic addict. Whovian de tiempo completo.

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