Como una Estrella Apagada: En la distancia se fija su fatum solo por el género

” …Necio es el mortal que, creyéndose siempre feliz, se abandona al placer: la fortuna, cual furiosa delirante, salta aquí y allá, y a ninguno concede perpetua dicha”.

Las Troyanas – Eurípides

Por @mauvais1

Existe desde tiempos inenarrables un lugar sin coordenadas en donde dejamos, para olvidar, el deseo de ellas. Curtidas, menospreciadas, las mujeres son hoy el tema, la razón de desencuentros, diatribas y postulados, son la memoria ardida, la muerta, la golpeada, la abusada en cuerpo y creencias. En la distancia se fija, sin mirarlas al rostro, su fatum solo por el género. Son tiempos de despertar conciencias, de ver que lo dicho fue, es y no queremos que siga siendo cotidiano.

Las mujeres solas se aguantan, se enderezan y cuerpean el aguacero, se muestran bravas y decididas, se cuidan, se alimentan. Viven a la luz, esquivando la sombra de ese hombre que se fue sin más, como si hubiera olvidado un par de objetos en los montes. La Sora y la Yole son como las heroínas de las tragedias clásicas, de esas que empiezas a ver cuando todavía es de mañana y aún no se corporizan las promesas del día. Promesas que no siempre son para alegría de muchos. Son dos mujeres, suegra y nuera que han levantado una vida a fuerza de superar esa masculinidad que parece haberlas dejado a un lado, pero como toda fatídica epopeya, como todo sentimiento venido del hombre, solo parece haber olvidado. El regresa, se impone desde bambalinas con su ronco grito solicitando su atención. Él vuelve como si no hubiera espacio entre el ayer de ellas solas y él que ahora está ahí demandado, insistiendo, rememorando.

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Yole y Sora, viven en una casa, de esas que parecen solas en los montes, si reconoces el acento norteño, si entendes que esa soledad solo es superficial, que entre los setos se adivinan el vecino, el pueblo cerca, los perros. Dos perros, única compañía viril, porque desprenderse de la masculinidad para una mujer no siempre es fácil, un macho en la casa debe de haber, así sea un perro o dos, uno para cada una. Pero todo cambió dijimos con el regreso del hijo y del esposo. Se yergue ahora sobre sus vidas y retoma. Pero hay claudicación en ellas también, cuando susurran ocultas, cuando encubren algún vicio, algún amor.

Victoria Sarchi construye en un espacio austero y penumbroso una drama tan atemporal como desgarrador, en donde la masculinidad se impone con la fuerza de un golpe y lo hace sin reservas, haciendo de las mujeres esas Troyanas que son trofeos de vencedores, repartidas y reconstruidas de acuerdo al placer de ellos, los que siguen decidiendo el sitio que deben ocupar, que a fuerza de imposición lo han hecho carne. Gabriela IbargurenAnabela Graciela Denápole nos entregan dos personajes profundos, complejos y cargados de tal desasosiego que impactan, y que al igual que el resto del elenco; Alejandro Robles, Emiliano Marino, Sol Montero y María Eugenia Gómez nos plantean un drama duro, siniestro, capaz de hacernos reflexionar y enternecer, de rechazar. Una pieza que tendrá ese final que merece, uno que tal vez deseamos pero que a la hora de enfrentarlo desgarra aún más. No es la muerte lo que dolerá, es la sola idea de que sin él no solo estaban mejor, es que por un momento fueron felices lejos de la sombra masculina y que eso no les está permitido.

Funciones:

Sábados 20hs de Octubre y Noviembre

Teatro del Pueblo – Av. Roque Sáenz Peña 943 – CABA-


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Ficha Técnica:

Como una Estrella Apagada

Elenco: Anabela Graciela Denápole, Alejandro Robles, Gabriela Ibarguren, Emiliano Marino, Sol Montero y María Eugenia Gómez.

Músicos en vivo: Gastón Matorra, Ezequiel Quinteiro

Dramaturgia y dirección: Victoria Sarchi

Dirección de actores: Franz David Toro

Asistencia de dirección: Verónica Parreño

Iluminación: Diego Bellone

Operación técnica: José Binetti

Escenografía y vestuario: Carolina Beltrán

 

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Acerca de Marco Guillén 1964 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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