MINDHUNTER: El lado b del crimen

“En un mundo donde el abuso del grito se convirtió en la norma,
la escucha pasa a ser un acto subversivo”
David Toop

Por @GiuCappiello

Netflix nos deleita con esta serie escrita por Joe Penhall (“The Road”) basada en el libro “Mind Hunter: Inside FBI’s Elite Serial Crime Unit” de Mark Olshaker y John E. Douglas, y dirigida por el célebre director David Fincher (“Seven”, “Fight club”).

1977, un joven agente del FBI Holden Ford (Jonathan Drew Groff), especializado en la negociación con criminales, llega a un edificio donde un hombre que –creyéndose invisible– reclama por su esposa mientras tiene de rehén a una joven. Las cosas no salen del todo bien para Ford y es a partir de allí que ya podemos pesquisar qué es lo que empieza a pasar por la cabeza del agente. Claro que no es algo tan obvio cuando vas por el minuto 10:02 del primer capítulo, pero la cuestión es que mientras su jefe trata de convencerlo de que ha seguido el protocolo a la perfección, él reflexiona: “Se creía invisible” y si se ha seguido el protocolo, entonces habrá que cuestionarlo.

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En otras palabras, Holden comienza a poner su foco de atención en un punto distinto al que le enseñaron en la academia: Si el criminal se creía invisible, cambia la situación… ¿no? No los hechos, claro está, pero sí la postura frente al autor del crimen y hasta el concepto del mismo. De esta manera es que el agente Ford emprende un camino mediante el cual intentará cuestionar ciertos paradigmas establecidos un tanto generalizadores de la época y luchará por la inserción de una mirada más psicológica de los victimarios, teniendo dos cosas en contra: ser demasiado joven como para que su postura sea aceptada abiertamente con rapidez y el hecho de que se enfrenta a una organización, como es el FBI, caracterizada por la disciplina y rigidez.

De esta manera es que conocemos a Bill Tench (Holt McCallany), un veterano agente que ha dedicado sus últimos años a recorrer las comisarías del país instruyendo a los policías locales con ciertas técnicas propias del FBI y le propone a Ford unirse a él. Y así es como comienzan su viaje en Iowa, donde sin saberlo surgirá el primer interrogante concreto que abrirá la posterior rebelde y ambiciosa perspectiva: “¿Criminal se nace o se hace?”. Hoy en día tal vez la respuesta a esta pregunta nos parezca obvia, o no, dependiendo nuestra mirada del mundo, aunque por lo menos aceptamos que hay alternativas en la consideración, pero en los ’70 y sobre todo en el marco de la institución de la que forman parte nuestros protagonistas, no había lugar para consideraciones. El hecho era el crimen, y quien lo había cometido por defecto era  el criminal, punto. Y si a esto le sumamos el grado de crueldad con el que el acto haya sido cometido, más inamovible era la postura aún. Ponerse a investigar la vida del asesino para comprender las razones que lo llevaron a tener semejante conducta era sinónimo de compadecerse del mismo.

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A esa concepción se enfrentan Bill y Holden, ellos plantean que un crimen debe entenderse como: “Qué+Por qué= Quién”. Es decir, desmenuzar el crimen; si se define qué paso y se llega a la razón por la cual se cometió podrían llegar a saber quién lo hizo. Se trata de una postura revolucionaria que cambia el foco de la cuestión o por lo menos hace que el foco lo compartan tanto la víctima como el culpable, descubrir el “por qué” no se reduce al “móvil” de la jerga policial ni implica tenerle “lástima” al asesino, sino algo muy importante: comprender su mente, para así poder anticiparse a otras. Así es como el agente Ford, Bill Tench y la posterior llegada al grupo de la psicóloga Wendy (Anna Torv), emprenden una serie de entrevistas a famosos asesinos violentos de la época (basados en personajes reales) de Estados Unidos como Richard Speck, conocido por el cruel asesinato de 9 enfermeras y Ed KemperEl asesino de las colegialas”, entre otros.

Entrevistar a los asesinos, dejar que cuenten sin tapujos cada detalle de los horrores que cometieron y conocer su infancia, estamos hablando de darle espacio a la persona más allá del crimen, escucharlos. Ya desde la intro de la serie que nos muestra una grabadora y un micrófono podemos ver que el concepto implícito es “escuchar”, para responder aquella pregunta: “¿Criminal se nace o se hace?”, para entender que finalmente todos los seres adultos somos producto de la serie de acontecimientos que vivimos, de la forma en que fuimos criados y de la manera en que estas vivencias fueron decodificadas en nuestro psiquismo. Nadie nace siendo biológicamente un criminal predispuesto a practicar las más atroces conductas.

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Incidencia de la historia familiar, ciencia y patrones de conducta, asesinatos en secuencia, son algunos de los conceptos que se plantean en la serie para comprender la lógica de los criminales y que darán paso al concepto que hoy conocemos como “Asesinos seriales”.

David Fincher, director de la serie, ya ha sabido plantearnos temáticas similares para otras de sus películas como “Seven” (1995) y de hecho podemos encontrar en la química entre Bill y Holden cierto aire similar al de la pareja de Brad Pitt y Morgan Freeman de dicha película. También encontramos referencias familiares en el hecho de que en la serie se recurra a celebres asesinos  para resolver crímenes actuales, es el motivo por el cual conocimos a Anthony Hopkins como Hannibal Lecter en “The Silence of the lambs” (1991) y por último mencionar algunos planos que Fincher nos regala homenajeando a Quentin Tarantino y sus famosos contrapicados desde el baúl de algún auto. Hay muchos guiños de este estilo pero se los dejamos a ustedes para que jueguen a descubrirlos mientras disfrutan la serie.

Sin más, la serie es excelente, reúne aspectos que la colocan como una de las mejores producciones originales que Netflix posee en este momento en su plataforma, con actuaciones más que precisas y bien plasmadas en la pantalla, junto con el impecable trabajo del director mencionado que deleita nuestros ojos con escenas fuertes y concretas. Pero sobre todo, si “Mindhunter” se encuentra a este nivel es porque plantea la construcción de una perspectiva que hoy en día es fundamental e indiscutible y que nos interesa en mayor o menor medida a todos: hurgar, descomponer y comprender la mente humana y hasta dónde puede llegar.


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Titulo: Mindhunter

Director: David Fincher

Guion: Joe Penhall

Reparto: Jonathan Groff, Holt McCallany, Hannah Gross, Anna Torv, Cotter Smith, Stacey Roca, Joe Tuttle, Alex Morf como Detective Mark Ocasek, Duke Lafoon, Peter Murnik, Sonny Valicenti, Cameron Britton, Happy Anderson.

 

 

 


 

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