THE SINNER: El pasado moviendo los hilos del presente

“Entre los recuerdos infantiles de vivencias importantes (…) hay cierto número de escenas que tras la aplicación de unos controles, se comprueba que han sido falseadas. No es que se las inventara libremente; son falsas porque trasladan una situación a un lugar donde no sucedió.”
Sigmund Freud

Por @GiuCappiello

Hace unos días, a propósito de Mindhunter, hablábamos sobre la importancia de la historia individual y las formas de crianza para la conformación de la mente adulta y los alcances que ésta puede tener en el terreno de las conductas. Para quien no está familiarizado con el campo de la psicología puede sonar extraño o imposible de creer que cada vivencia, por más mínima que sea a lo largo de nuestra vida y sobre todo en nuestra infancia, por más insignificantes que parezcan, son un pilar más en la gran construcción que es nuestra mente y como tal pueden generar efectos aunque hayan pasado varios años, aunque a simple vista carezcan de significado. Inclusive aunque no las recordemos.

Les propongo algo: pensemos a la mente humana como un agente que nunca deja de velar por nuestro bienestar, que nos protege de todas las ideas, pensamientos y recuerdos que puedan llegar a angustiarnos. Ahora ustedes estarán pensando: “Pero yo me acuerdo de cosas tristes”. Claro, en algunos casos su trabajo es más efectivo que en otros, ya que se le suelen “escapar” algunas cosas que recordamos con gusto amargo; pero si utilizamos comillas en ese caso es porque en realidad nada se le escapa, sino que decide dejar pasar a nuestra conciencia aquello que nos cree capaces de soportar. Y para todo aquello que resulta realmente inconciliable, nuestra mente le asegura un lugar dentro de la gran cajonera que es nuestro inconsciente.

Bien, pasemos ahora a “The sinner”: Todo comienza con Cora (Jessica Biel) en la playa con su familia cuando de repente y sin motivo aparente, apuñala hasta matar a Frankie (Eric Todd), un joven que se encontraba con un grupo de amigos a cinco metros de la protagonista. Ella asegura no sólo no conocerlo, sino además no saber el motivo por el cual cometió el crimen. El detective Harry Ambrose (William Pullman), encuentra en ella algo que le recuerda a él mismo y por esta razón su instinto le dice que hay algo escondido en el caso, hay algo más allá. Y, ¡qué suerte tenemos! Si no fuera por esa corazonada jamás hubiésemos conocido el rebuscado y oculto pasado de Cora.

¡Alerta spoilers!

Si viste la serie seguro que inicialmente adoptaste cierta postura incrédula frente a cómo la protagonista relata los hechos: Parece imposible que alguien no sólo olvide completamente dos años de su vida sino que además, a medida que va recordando, nos vayamos enterando que las cosas en realidad no fueron como ella las cuenta. Lo primero que pensamos es “está mintiendo”. Bueno, recordemos a ese agente del que hablamos al comienzo, que trabaja incansablemente y que sólo deja pasar aquello que podemos soportar… Ahora, ¿no suena tan improbable que los recuerdos resurjan un tanto desfigurados, no? Si presionamos con los recursos apropiados al encargado de proteger aquella cajonera, lo más probable es que ceda, pero sólo en parte. Nos va a dar el material, pero disfrazado. Porque ni cuando cede se olvida de “velar por nuestro bienestar”.

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¿No suena más fácil de soportar la culpa por una adicción que la culpa por la muerte de un ser querido? No es que la culpa sea un sentimiento “fácil”. Lejos está de eso; pero ahí se puede ver concretamente el mecanismo del que hablamos: la culpa se “escapó” y nuestra protagonista la siente, pero camuflada. ¿Por qué condensar aquello que pasó en la madrugada del 4 de julio bajo el título de “culpa”? Porque bajo ese concepto se crió Cora. Ese era el medio por el cual la madre se vinculaba con ella, regulado por la doctrina religiosa, ya desde aquel primer recuerdo de su temprana infancia cuando su madre vuelve del hospital luego de su segundo embarazo; allí vemos que ésta le atribuye a la niña la responsabilidad por la enfermedad de su nueva hermanita. Mientras Cora fue creciendo las escenas y motivos cambiaron de caratula pero nunca de contenido: lo que sea que estuviese pasando, lo que sea que haya hecho, ella era la pecadora, ella era culpable. Es como si esta palabra convertida en sentimiento se hubiese instalado tan hondo, oculta en las sombras pero presente siempre, y desde allí fue adquiriendo el poder suficiente para atravesar cada momento, cada experiencia, funcionando como titular de su vida entera.

¿Sigue sonando tan disparatado que cada vivencia a lo largo de nuestra vida puede repercutir de maneras impensadas?

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De esta forma, cada recuerdo que retorna a la superficie del pensamiento en Cora aparece desfigurado en un primer momento y, hace falta mucho trabajo y conectar las piezas claves para que “se haga la luz” y realmente aparezca el material crudo, sin barreras ni disfraces. Recuerden la escena del autobús escolar y cómo éste irrumpe durante la sesión de hipnosis sin conexión alguna… ¿Sin conexión alguna? Si la mente lo une, hay conexión, se los aseguro. Por eso funcionó que Cora vuelva al lugar de los hechos. Por eso la canción fue disparador tanto en la playa como en la entrevista con el detective. El peso de las escenas siempre estuvo ahí, ocupando lugar, generando efectos, aunque no se acordara de ello.

Si bien “The sinner” no deja de ser una ficción con los condimentos y utilización de recursos propios, a la vez es muy precisa: todo lo que se plantea en cuanto a elaboración de la mente es absolutamente posible. Nada de lo que contó Cora a lo largo de los 8 capítulos fue mentira, simplemente era lo que ella recordaba; tanto como lo que su mente le dejaba pensar, lo que le dejaba creer. Porque, no se olviden que las 24 horas del día, los siete días de la semana y a lo largo de toda nuestra vida, siempre va a estar ese agente que se resiste a la angustia, que se empeña en conseguir el mayor grado de bienestar y lo más esencial: sin importar el costo.


Título: The Sinner

DirectorAntonio Campos

GuionDerek Simonds (Libro: Petra Hammesfahr)

RepartoJessica Biel, Bill Pullman, Christopher Abbott, Teri Wyble, Patti D’Arbanville,Abby Miller, Eric Todd, Dohn Norwood, Robert Funaro, Devin McGee,Michael H. Cole, Gretchen Koerner, Ruby Barnes, Leslie Fray, Katelyn Farrugia,Meredith Holzman, Sunshine Tovar, Anna Elizabeth y Stephanie Olah Kelly.

Una madre (Jessica Biel), víctima de un inexplicable ataque de rabia, comete un sorprendente acto de violencia y horror en el que, para mayor desconcierto, no tiene ni idea de por qué. El investigador (Bill Pullman) se encuentra obsesionado con descubrir el motivo oculta de la mujer. Juntos viajarán por un viaje desgarrador hacia las profundidades de su psique y los violentos secretos escondidos en su pasado.


 

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