RIVER: Los laberintos de la mente frente a lo real de la muerte

“La locura, a veces, no es otra cosa que la razón presentada bajo diferente forma.”
(Goethe)

Por @GiuCappiello

En este último tiempo, series como “The Sinner o Mindhunter” han sabido robarse toda nuestra atención dentro del abanico de contenido que nos presenta Netflix. Además de las excelentes actuaciones y el logro estético en ambos casos; una de las razones por las que creemos que estas series han tenido éxito, es debido al tema sobre cual se desarrollan la tramas. Tanto “Mindhunter” como “The Sinner” han planteado –cada una de diferente manera– historias cuyo factor principal es la psiquis humana, la psicología dentro del campo policial y criminal, poniendo el foco de atención en el sujeto cuya mente se encuentra bajo el dominio de alguna patología o estado de perturbación.

Por este motivo es que ahora decidimos hablar y analizar en profundidad otra serie que dicha plataforma nos ofrece y que se empareja a la perfección con las dos antes mencionadas: River. Esta miniserie británica del 2015 consta de seis capítulos y tiene como protagonista principal a John River (Stellan Skarsgard), un brillante pero solitario detective e inspector policial.

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¡Alerta spoilers!

La serie nos ubica frente a John y el intento por sobrellevar su vida luego del asesinato de su compañera de trabajo, la detective sargento Jackie “Stevie” Stevenson (Nicola Walker), sucedido en circunstancias sospechosas hace algunas semanas atrás. Ya al inicio del episodio piloto averiguamos de qué manera River maneja la muerte de su compañera –y única amiga– Stevie: alucina con ella. Y cuando llegamos a este conocimiento es que apreciamos retrospectivamente aquellos primeros diez minutos de capítulo en los que se nos mostró cómo era la relación que ambos detectives tenían y que además aportará pistas claves para el posterior descubrimiento tras el misterioso asesinato. Cabe destacar el momento en el que se nos revela que Stevenson es una alucinación y que en realidad River está interactuando solo frente a los ojos del resto, se trata de una escena sorpresiva y muy bien lograda que deja planteado concreta e inequívocamente el curso que seguirá la serie.

Ya desde acá podemos señalar un concepto esencial digno de análisis: la muerte.

Jacques Lacan, uno de los mayores exponentes del psicoanálisis, fue quien apoyándose en las teorías freudianas planteó que existen dos elementos primordiales que funcionan como fuente de angustia, uno de ellos es justamente la muerte. Se presente de la manera en que se presente, es decir, el fallecimiento de un familiar, amigo, mascota, personaje famoso, hasta de un personaje de ficción puede ser generador de angustia. Hablamos justamente del concepto detrás de “muerte” y al decir “angustia” nos referimos a estados emotivos realmente intensos y que pueden desestabilizar la mente humana. Se trata de aquello que no podemos explicar, para lo cual no tenemos palabras, ya que en realidad sólo conoce la muerte quien ya no se encuentra entre los vivos, el resto de nosotros nos paramos frente al suceso como simples espectadores, conformándonos con hipotetizar en qué consiste y cuándo llegará. Entonces, en los primeros quince minutos de la serie ya tenemos estos dos factores fundamentales: la muerte por un lado y por el otro, el desconocimiento que todos poseemos frente a ésta pero que en este caso se encuentra materializado en el hecho concreto de la incertidumbre, de no saber la razón por la cual Stevie fue asesinada.

Si nos detenemos a reflexionar el motivo por el cual el detective River alucina, deberíamos ir un poco más adelante en la serie –y mucho más atrás en la historia– ya que en un capítulo posterior, el inspector cuenta que tiene estos episodios desde muy chico, a partir de que su madre lo abandonó en casa de su abuela, con lo cual podríamos pensar –dicho de manera muy simple– que su mente desde que es muy joven ha “utilizado” la alucinación como herramienta para lidiar con lo traumático, y si empleamos comillas es porque en realidad no se trata de una elección, sino del único medio disponible dentro de la estructura psíquica del pequeño John River que por diferentes eventualidades ya estaba predispuesta a este mecanismo.

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Dicho esto, tiene sentido el hecho de que también alucine con Erin, cuya muerte es el caso que debe investigar en el primer capítulo, así como también alucina con Riley, el joven que se arroja de un edificio luego de ser perseguido por el detective. Además, existen dos aspectos que evidencian que lo traumático es la muerte como concepto y no como suceso: por un lado en el tercer capítulo frente a un nuevo caso, alucina con la víctima de un ataque pero que todavía no ha muerto aunque se encuentra en grave estado,  de lo cual se desprende que el contenido de las alucinaciones va mucho más allá del deceso concreto de la persona en cuestión. Por otro lado, mucho más importante y rico es el hecho de que alucine con Thomas Cream un famoso asesino serial de Londres durante el siglo XIX, lo cual es destacable ya que este personaje en dicho capítulo se autoproclama ante River como la muerte misma, que atormenta y martiriza al detective con palabras injuriantes hacia él, es decir que concretamente a través de esta alucinación vemos plasmado el interrogante primordial que no cesa de hostigar la mente de nuestro protagonista: la muerte como una entidad.

“La mente es un lugar propio y puede convertir en cielo al infierno”

A pesar de todo lo dicho hasta recién, si hay algo que el final de “River” nos muestra y que se relaciona con algo dicho en otro análisis, es que lo bueno y lo malo de nuestra mente consiste en siempre buscar nuestro bienestar sin reparar en los costos. Entonces pensemos que las alucinaciones –como dijimos al inicio– son un medio que no se elige, pero que a pesar de inquietar al sujeto también generan momentos de armonía y conciliación dentro de una mente repleta de perturbaciones. Y si no, pensemos en esa escena casi al final cuando John recrea la cena que tuvo con Stieve la misma noche en que ella fue asesinada, pero en su mente ahora las cosas suceden de manera distinta: le dice que la ama y por un momento, aunque no sea real, cambia el curso de las cosas y ahora en lugar de sangre y llanto, hay sonrisas y baile; es un pequeño momento de felicidad que él mismo se crea y que por un instante siente como real, de hecho es su propia forma de realidad, que aunque no sea de la manera más sana… “En un mundo totalmente cuerdo ¿No es la locura la única libertad?”.


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Título: “River”

Año: 2015

Directores: Abi Morgan, Jessica Hobbs, Tim Fywell, Richard Laxton.

Guion: Abi Morgan.

Reparto: Stellan Skarsgård, Lesley Manville, Nicola Walker, Adeel Akhtar, Eddie Marsan, Georgina Rich, Turlough Convery, Owen Teale, Michael Maloney.


 

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