“MADRE!”: Análisis del fenómeno detrás de la película

Jennifer Lawrence in mother!, from Paramount Pictures and Protozoa Pictures.

“Las buenas películas de auténticos cineastas no están hechas para ser descifradas, consumidas o comprendidas al instante. Ni siquiera están hechas para que te gusten al instante.”
(
Martin Scorsese)

Por @GiuCappiello

Este 2017 fue un año particular para Darren Aranofsky, director de la película “Madre!” cuyo estreno fue el pasado mes de septiembre. Ésto se debe a que el nuevo film ha generado debates en el público que ha adoptado una posición bastante polarizada a la hora de opinar: a “Madre!” se la ama o se la odia; se trata de una obra que pareciera no permitir grises entre los espectadores.

El director de “Requiem for a dream” (2000), “Pi, fe en el caos” (1998) y “El cisne negro” (2010) entre otras, suele llevar a la pantalla historias que no son fáciles de digerir, ya sea por los temas que tratan o por la complejidad de los relatos. Al terminar de ver una película de Aranofsky jamás vas a salir del cine o te vas a levantar del sillón de tu casa sintiendo que comprendiste absolutamente todo y ya no hay nada más que hablar. De hecho personalmente creo que ese es uno de los sellos característicos del director: que quede mucho por hablar.

“Madre!”, protagonizada por Jennifer Lawrence y Javier Bardem, se une a las películas antes mencionadas y resultó tan controversial que en el Festival de Venecia tanto el director como los actores fueron abucheados luego de finalizada la proyección. En varias entrevistas Darren y el elenco manifiestan entender las diferentes opiniones y posturas que la gente ha tomado al ver el film, reconocen que se trata de una obra que no se acepta a la ligera, ni siquiera entre aquellos que pensamos que se trata de una excelente película. Para llegar hasta esta concepción como mínimo estuvimos diez minutos en silencio frente a los títulos finales intentando ordenar la información o necesitamos hablarlo con alguien para así hacer concreta nuestra propia idea o teoría.

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Más allá de las hipótesis que circulan con respecto al tema del que trata, lo que sí podemos afirmar es que la película tiene guiños y evidencias concretas de aspectos bíblicos, y lo que personalmente considero más interesante aún: plantea la dinámica de los sistemas de creencias en cualquiera de sus vertientes, ya sea religioso, político o cultural en todas sus formas. Es decir, aborda el comportamiento del ser humano siendo parte de una masa. Lo que me gustaría exponer ahora –teniendo en cuenta que se ha desmigajado la película hasta el hartazgo para entender su trama– es un “boceto teórico” acerca de por qué “Madre!” generó tales efectos en los espectadores: ¿Por qué consideramos malo aquello que no entendemos al instante?

Claro está que es totalmente válido aquel que opina que la película no es buena, que no le gustó por tal o cual razón. Pero me refiero justamente a aquellos cuyo motivo de desagrado radica en la complejidad del desarrollo y el posterior análisis: en primer lugar, casi la totalidad de la filmografía de este director exige al espectador un trabajo post-film de re-elaboración y debate, es como si se tratara de un contrato implícito que firmamos a la hora de comenzar a mirar uno de sus films. Entonces reformulando: ¿Por qué el rechazo ante aquello que lleva tiempo comprender?

En este “boceto teórico” comenzaría diciendo que es porque vivimos en la cultura de la inmediatez. De un tiempo a esta parte, sobre todo con el nacimiento del capitalismo y su dinámica propia, se ha instalado en todos nosotros la necesidad de cosas que no son necesarias y sobre todo de adquirirlas ya, todo lo que requiera tiempo, resulta trabajoso: si tenemos una dolencia – que no sea grave, por supuesto– exigimos un medicamento que nos alivie de inmediato… después nos encargaremos de averiguar cuál es el origen del malestar, compramos comida que podamos guardar de manera tal que sólo requiera unos minutos de microondas para poder ser ingerida. Estos son dos simples ejemplos de un estilo de vida poblado de esta metodología. Ahora ustedes dirán “Si hago eso es porque no tengo tiempo”, claro, porque uno de los logros del capitalismo fue y sigue siendo volver económico (en el sentido monetario de la palabra) el tiempo. Estamos sumergidos en un estilo de vida que se centra en ocupar nuestras horas cumpliendo con las exigencias impuestas. Y aquello que requiera tiempo pero que no se amolda a lo que este sistema cree necesario, entonces es una “pérdida de tiempo”.

¿Qué tiene que ver esto con “Madre!”? Bueno, esta película es un ejemplo dentro de muchas otras películas y dentro de muchos otros ejemplos cotidianos de aquello en lo que “no vale la pena gastar nuestro tiempo”. Los hombres y mujeres de hoy en día, debido a su agitada vida atesoran los momentos de ocio y recreación porque son escasos; si vamos a “invertir” –no es azarosa la elección del término– dos horas de nuestro día en ver una película, esperamos que cumpla con nuestras expectativas: que dure dos horas. Para algunos, significa una molestia que implique todo un análisis posterior, investigación o debate, porque “tengo muchas cosas en las que pensar o preocuparme, yo sólo quería distraerme un rato” y ni hablar si la película en cuestión roza temas que ponen en juego el comportamiento y los valores humanos.

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Repetimos, como toda obra artística esta película de Aranofsky está sujeta a las subjetividades y es igual de válido aquel a quien no le gustó que aquel que la considera una joya, simplemente lo que este “boceto teórico” intenta plantear es que esta línea de pensamiento bajado desde “la cultura de la inmediatez” nos atraviesa a todos y cada uno de los que formamos parte de la sociedad y se instala a un nivel inconsciente de modo tal que no lo podemos percibir hasta que se nos pone concretamente frente a nuestros ojos. Algunos sí dedicarán el tiempo que una película difícil requiere, otros lo harán con una obra de teatro, un recital o un partido de fútbol. Porque este análisis se acomoda a cada producto cultural del que disfrutamos en mayor o menor medida.

Resumiendo, “Madre!” es una película compleja pero exquisita, aún sin haber mencionado el costado estético y fotográfico de la misma, que merece un análisis igual de extenso. Luego de todo lo dicho está más que claro que se trata de un film que exige procesos posteriores, sitúa a todos aquellos que estén dispuestos, en el lugar de espectadores activos: investigadores o pensadores filosóficos, armando hipótesis, construyendo teorías y debatiendo ideas consolidadas. Y si llegaste a ese punto, y te aproximaste a lo que el director ha dejado en claro que pretendía plantear, entonces surgirán los cuestionamientos a nivel humano y en el mejor de los casos te replantearás un par de cosas en cuanto a nuestro paso por este mundo.


 

 

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