Lectura de Bondi: “HELIO” [Capítulo 7]

Ante una supuesta amenaza latente, el ser humano solo puede pensar “A río revuelto…”

Por  @NicoLasaigues

PREVIOUSLY ON “HELIO” (Dar click en la imagen para leer el Cap. 6)

PARA UNA MAYOR EXPERIENCIA, DALE PLAY A LA CANCIÓN QUE ELEGIMOS PARA ESTA OCASIÓN

HELIO – Capítulo 7

Encuentro

 

Día 1

En la provincia de Kyzylorda (Kazajistán), junto al río Syr Darya, a 200km al este de lo que queda del mar de Aral, un grupo de militares rusos miran atentos como un cohete Soyuz TMA-M termina la cuenta regresiva.

Veinte segundos antes del despegue se ponen en funcionamiento los motores de la primera etapa y las estructuras que lo sujetan se retiran. La nave de 7200kg se levanta perezosamente del suelo. Adentro los dos astronautas experimentan la primera aceleración.

Dos minutos después, a una altura de 46km, la torre de escape se separa, y tres kilómetros más arriba los cuatro cohetes auxiliares hacen lo mismo, formando la Cruz de Koroliov. Mientras tanto, en el cosmódromo de Baikonur, los sensores indican que el despegue fue perfecto.

El subdirector del Instituto RNII consulta con el ingeniero a cargo.

—¿Cuanto tiempo tenemos hasta que descubran el vuelo?

—El despegue es detectado casi instantáneamente, pero como ordenó el camarada, fue informado que era una misión para colocar un satélite de comunicaciones.

—Perfecto.  Comuníqueme con los cosmonautas.

—Si señor —después de un breve momento- conectado.

—Alexey, Svetlana ¿Me escuchán?

—Perfectamente Sergey.

— Alexey, en cuatro días van a poder entrar en órbita del nuevo objeto. No sabemos con que se pueden encontrar. Hagan caso a sus instintos y confíen en el programa. Desde aquí los ayudaremos en todo lo posible.

—Camarada Sergey, Svetlana quiere saber a que se debió la celeridad para el despegue —Se escucha la risa de Alexey ante la falsa incriminación.

Sergey respira hondo y decide poner al día a todos los que estaban escuchando.

—En dos días hay una reunión en las Naciones Unidas para determinar las acciones a tomar con respecto al nuevo satélite. Creemos que se formará un equipo, donde los Estados Unidos van a presionar para liderar, con la intención de ir allá —Sergey hace una pausa para acomodar sus ideas— Rusia no va a quedarse relegada nuevamente. El honor de llegar primero al objeto recae en ustedes, camaradas.

—Entendido. Svetlana está sonriendo.

—Bien, es mejor para las fotos.

El subdirector del Instituto RNII le devuelve el comunicador al ingeniero y se retira a su oficina.  En todo el cosmódromo de Baikonur se respiraba patriotismo como hacía tiempo no pasaba.

Día 3

El mismo día de la reunión en las Naciones Unidas, un subalterno ingresa en la oficina de Sergey con un documento.

El subdirector lee atentamente y prende el televisor.

Cambia un par de canales hasta encontrar los noticieros norteamericanos.

—¡ÚLTIMO MOMENTO! Rusia sorprende al mundo, y a la comunidad científica, develando que el satélite enviado al espacio el jueves de la semana pasada se trataría en realidad de una nave tripulada.

Fuentes internas nos confirman que los países reunidos no tenían conocimientos de la agenda secreta comunista.

El objetivo de la misión: Nada más ni nada menos que ir hacia el objeto en el cielo.

La señal del televisor es interrumpida quedando la pantalla en estática.

Suena el teléfono.

Antes de atender, Sergey mira al subalterno con una sonrisa en la boca.

—Dígale al director que todo marcha según lo planeado.

Día 5

El comandante Alexey y la piloto Svetlana dejaron atrás la Luna terrestre el día anterior. Fueron notificados que el verdadero objetivo de la misión es ahora de conocimiento público y las tensiones internacionales escalaron como no lo hacían desde la guerra fría.

—¿Qué lees Sveta?

—Practico los calculos de la transferencia Vetchinkin.

Alexey piensa unos segundos.

—¿En serio crees que vamos a poder descender?

—No tengo idea, pero si tuviéramos que hacerlo tengo que estar preparada.

Dentro del módulo espacial, la presión crece. Alexey mira una foto de Gagarin pegada en el tablero de control y se pregunta que pensó el héroe de la —en aquél entonces— Unión Soviética en sus 108 minutos alrededor del planeta.

Su reflexión es interrumpida por Svetlana, que lo llama tocándole el brazo sin separarse de la pequeña ventanilla lateral.

—¿Qué sucede?

—Es necesario que lo veas con tus propios ojos.

El comandante se pone en el lugar de la piloto y observa por la ventanilla.

—Tenemos que comunicarnos con el subdirector.

En el cosmódromo de Baikonur abren la comunicación. Sergey toma el micrófono.

—Alexey ¿Algún problema en el módulo?

—No camarada. Todos los sistemas funcionan a la perfección. Tenemos visual del cuerpo celeste.

—Excelente.

—Hay un detalle que no anticipamos subdirector: En el lado oscuro se ven luces… Parecen de ciudades.

Todos en el cosmódromo dejan de hacer sus tareas.

—Por favor repita, comandante

CONTINUARÁ…

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Cinefilo, comiquero, coleccionista, comic addict. Whovian de tiempo completo.

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