Entrevista a Marcelo Schapces, director de “Necronomicón; El Libro Del Infierno”

Existe un ejemplar del libro maldito “Necronomicón” que descansa, oculto, en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, así lo afirman los creadores de este film que trae el terror cósmico a nuestras australes tierras.

Por @mauvais1

Tuvimos la oportunidad de entrevistar a Marcelo Schapces director de “Necronomicón: El Libro Del Infierno” en la presentación del libro, que funciona como anexo al film, e indagamos sobre sus placeres literarios y el descubrimiento de la historia que daría comienzo a esta epopeya fílmica, que inaugura, de alguna manera, el genero del terror cósmico y lovecraftiano en argentina.

Sabemos que sos un amante del autor, de H. P. Lovecraft. ¿Pero cómo se te construye la idea del film?

Marcelo Schapces – Yo empecé a leer, casi diría que aprendí a leer con cómic y con las historietas de la época y con libros siempre vinculados a los mitos clásicos del terror; Drácula, Frankenstein, el hombre lobo, todo eso.  Con el cine de la productora Universal. Lo primero que leí fue Edgar Allan Poe y por alguna razón, en algún momento con mi hermano mayor, que le gustaba Ray Bradbury, empecé a leer ciencia ficción, en las ediciones de Minotauro. Entonces coincidió que salió una edición de “El color que cayó del cielo” (1927) y en 1970 o 1971 Alianza publicó “Mitos de Cthulhu”, un libro que revivió el mito de Lovecraft en español, lo potenció muchísimo y a mí me voló la cabeza. Realice un curso aceleradísimo de Lovecraftianidad, me la pasaba recitando los nombres de los dioses antiguos y su genealogía. Por esa época supe, creo que por “El horror de Dunwich”, que según el autor, de los pocos ejemplares del Necronomicón que quedaban dando vueltas por el mundo, había una traducción al Latín que estaba en la biblioteca de Buenos Aires. Lovecraft utiliza la de Universidad de Buenos Aires, y siempre merced a esta leyenda urbana de que J. L. Borges había hecho la ficha, yo que supe de chico, me fui a la biblioteca nacional, que quedaba en la calle México, en San Telmo, a buscar el ejemplar del Necronomicón. No lo encontré en los enormes archivos

Pero empecé a buscar muchos otros autores del libro de Alianza, publicaciones de Robert Bloch, Clark Ashton Smith, Frank Belknap Long, Robert William Chambers, buscaba todo lo que hubiera, algunos lo leía consultando ahí en la biblioteca. Y otros me que anotaba y empezaba a buscarlos en las librerías de viejo para compararlos. Así fui haciendo mi incipiente biblioteca de terror y fantástico. Entonces tengo primeras ediciones y colecciones que ya no se consiguen. Pero desde ese tiempo me quedó en la cabeza y en el alma, de que “hay un Necronomicón en Buenos Aires”. Lo extraño, la paradoja de todo esto es que, pasados cuarenta años, nadie, ningún autor argentino ha escrito un cuento o un cómic, obra de teatro o cortometraje o película, partiendo de esta base. Supongo que me habrán esperado a mí para haga “Necronomicón” que finalmente muchos años después, pasado todo una vida, en que nunca abandoné mí gusto y pasión por el género, seguí comprando cosas, coleccionando, viendo. Finalmente, hace cinco, seis años empezamos con este proyecto junto con Luciano Saracino y Ricardo Romero, también fans del género, uno trabaja en historietas y el otro es novelista.

La película tiene la particularidad de partir de la base genuina, esas ficciones, de que el autor dijo que hay un ejemplar del libro en la biblioteca. A partir de esto, algo que yo vengo alentando, pensando desde hace cuarenta años, finalmente plasmamos la historia de cómo ese libro estuvo en la sede de la calle México, y de como alguna vez Borges dejó determinado que ese volumen como otros libros prohibidos pasasen clandestinamente a la biblioteca que diseño Clorindo Testa, que está en la Recoleta, el edificio actual. Y de hecho pudimos filmar en los sótanos de este edificio, donde hay millones de ejemplares, y donde nosotros especulamos hay una zona restringida donde el Necronomicón está ahí esperando.

¿Te fue sencilla la cantidad de referencias o “easter eggs” que tiene la historia con respecto a los universos Borgianos, Lovercraftianos. Como lo elaboraste, te pusiste un límite?

Marcelo Schapces – Me puse un límite, el primero que me puse, porque yo tenía desde hace tiempo esta historia en la cabeza y seguramente me iba a dar de poner todo. Entonces el primer tope fue convocar a Luciano Saracino y Ricardo Romero, que ellos escribieran el guion. Ellos gente de otra generación, más jóvenes que yo, escribieron apelando a sus propias notas y referencias. Fuimos haciendo como un equilibrio de referencias.

La idea original es tuya y el guion de ellos. Vos les contaste el cuento…

Marcelo Schapces – …Yo les conté el cuento y ellos hicieron el guion. Y aportaron muchísimas cosas. Después, previamente y en rodaje yo fui contribuyendo con otras que también surgían. En la librería de Baxter, en la mesa de saldos aparece la segunda edición de “El Color que Cayó del Cielo” de la editorial Minotauro por dar un ejemplo. Hay varias cosas así que tienen que ver con esto. De ellos es el libro de cuentos apócrifos de Jorge Luis Borges; “El Rumor de los Insectos por la Noche”, eso es una invención de los guionistas. El aporte de ellos es invaluable.

¿La participación de los guionistas, de qué manera afecto la visión de la historia que vos tenías pensada?

Marcelo Schapces – Lo que lograron fue alivianar un poco el tema, ellos curtidos en otra generación, yo por ahí tengo una cosa solemne con el horror y con el terror porque para mí el terror es sobrenatural, más allá de haber ahondado Sam Raimi y demás. Pero para ellos que son mucho más contemporáneos y sobre todo de la generación de los zombies, le pueden perder un poco más el respeto atávico que yo y entonces la cosa deja de ser solemne. Y está bien que no lo sea.

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¿Los personajes del film son creaciones de ellos o vos los tenías a todos ya pensados?

Marcelo Schapces – Yo tenía pensado a Luis (Diego Velázquez), la hermana (María Laura Cali) y el personaje de Dieter (que hubiera interpretado el fallecido Federico Lupi), el guardián del libro, estaban en mi relato original. Y el resto fue aporte de Luciano Saracino y Ricardo Romero. Después lo íbamos discutiendo, como por ejemplo el nombre del librero Baxter (Daniel Fanego), creación de ellos, lo puse yo, porque me suena a (José Luis) Joe Baxter, un militante argentino de la derecha que después se pasó a la izquierda y muere en una accidente de aviación. Me sonaba, Baxter, a inglés; me gustaba para un librero. Lo fuimos construyendo entre todos, la imagen del libro la puso Aldo Requena y las criaturas fueron creación de Salvador Sanz. Al ser todos muy Lovecraftianos, no había nadie de otro palo; es como Ridley Scott que seguro fue Lovecraftiano, pero en Alien terminó de perfilar esa impronta H. R. Giger cuando imaginó la criatura. La idea era que hubiera una muy buena película Lovecraftiana argentina y eso está logrado porque tiene un estándar que puede verse en todo el mundo.

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¿El fallecimiento del actor Federico Lupi, cambió los tiempos de rodaje?

Marcelo Schapces – No, no nos retrasó, pero cambió el eje del personaje, claramente el personaje hubiese sido otro si Federico Lupi lo hubiera interpretado en plenitud, tuvimos que reconstruirlo y armarlo. Y yo tomé la decisión de seguir teniéndolo en el reparto, porque es una cuestión del corazón, de amor. Lo hablé con su esposa y para mí es parte de la película. Por todo, por lo previo, de cómo hablamos con él sobre el personaje, así que no lo iba a sacar del reparto, porque está estructurado sobre él, hizo las pruebas de vestuario, las pruebas los protéticos para el maquillaje, revisó el personaje, concretamente lo internaron el día anterior en que tenía que rodar las escenas más importantes de su personaje en la película. Así es el destino.

¿Cuáles son tus expectativas sobre el film, este ritual de iniciación tendrá secuela?

Marcelo Schapces – Yo creo que es una película que puede ver cualquiera, cualquiera que le guste el género. Es una aventura de suspenso sobrenatural y la expectativa, es mucha y es mediana, porque vivo con los pies sobre la tierra, conozco como es el mercado del cine argentino, del cine argentino en argentina. Y es muy complicado porque está muy concentrado, porque es muy oligopólico, porque es recontra concentrado. Pero vamos con esa expectativa modesta, para mí es fantástico porque me pone en un lugar que hasta ahora no había una película sobre Lovecraft argentina. Conté finalmente nuestra visión sobre el ejemplar que está en Buenos Aires. Y por supuesto que me encanta el género y me gustaría seguir filmando. Hay otro proyecto, en el que esperamos repetir el equipo, que estamos ahí, próximamente… Proyecto en que está comprometido otro autor del género que es el propio Ricardo Romero. Y está comprometido un actor que sorprenderá en este estilo de film que proyectamos. Estamos a instancias de terminar el guion, que ojalá comencemos a filmar a finales de este año y comienzo de 2019.

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Sobre el libro que sale junto al film…

Marcelo Schapces – Además hacemos el pack, sale un libro que cuenta la historia del Necronomicón en Buenos Aires, con textos de Luciano Saracino, Ricardo Romero, míos, con Nicolás Campi, que fue nuestro filólogo para la película, hace un artículo sobre la lengua “Aklo”, que es la lengua del Necronomicón, mejor dicho que es la lengua que H.P. Lovecraft atribuye a los dioses antiguos. Y con las ilustraciones de Aldo Requena y Salvador Sanz.

El film llega a las salas de cine argentinas el 1 de marzo.

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Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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