Wild Wild Country: El paraíso perdido de Bhagwan

Libremente servimos, porque libremente amamos; de nuestra voluntad depende el amar o no, y en ella por consiguiente estriba nuestra elevación o nuestra ruina.”

Paradise Lost – John Milton

Por @mauvais1

Osho, conocido erróneamente por mucho tiempo como el “gurú del sexo”, supo ser el iniciador de un movimiento cuasi-religioso que no solo desbordó su persona, también el mundo, y con ello trajo serios conflictos sociales y políticos, nada menos que en la tierra de la libertad. Ni siquiera su muerte estuvo lejos de la controversia. Situaciones que con los años y la expansión de su pensamiento, luego de su desaparición, fue olvidado, relegado en el oscuro silencio de la vergüenza.

El documental 

Bhagwan Shri Rashnish llegó a suelo americano en 1981, con perspectivas de asistencia médica adecuada, para revelar luego que en realidad estaban por comenzar uno de los experimentos más controvertido de aquellos tiempos. Porque fue entonces que dio inicio a la fundación, en el estado de Oregon, del pueblo libre de Rajnishpuram, lugar que llamaron también “áshram”, sitio para la meditación y recogimiento en la cultura india. La “utopía” que construían se alzaba a la par de una controversia con el pueblo vecino de Antelope y con el sistema en su totalidad, con la criminalización​ de un sueño de muchos.

Chapman Way y Maclain Way, dos jóvenes y noveles directores tomaron esta premisa y la convirtieron en uno de los mejores documentales sobre movimientos y sectas, que hemos podido ver. ¿La razón? La ecuanimidad con que trataron el tema, sin caer en el acto cobarde del desprestigio ya cimentado por las investigaciones policiales y gubernamentales, decidiendo ir por la verdad de cada uno de los involucrados en el asunto.

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La historia del hombre, la verdad de muchos

Es claramente, y aunque se despegue al hombre del mito que se creó a su alrededor, la historia de como Bhagwan Shri Rajnísh mudó su experimento social a suelo norteamericano, de su desarrollo y construcción. Con acertados testimonios, que parecen filmados en tiempo real; es decir la reconstrucción que realizan los diferentes testigos, se obran desde la exaltación de la idea y proceso hasta la decepción y el desamparo de la incomprensión. En ambas partes, se suceden las intervenciones con la morosidad que se necesita para comprender la bastedad no solo del proyecto, sino que también como afectó a aquellos que se cruzaron en su camino. Todo testigo implicado tiene el tiempo para desarrollar su postura, cambiándola en algunos casos, reforzándola en otros, de su apreciación sobre quien construyó ese idílico o satánico espacio. Con pericia logran atrapar al espectador no distendiendo el clímax de la historia, sino más bien presentando el perfil de los implicados.

Bhagwan es nombrado una y otra vez, siempre como el modelo, tanto de una descabellada idea como el precursor de algo maravilloso, alternando los comentarios y testimonios, permitiendo, también solapadamente, que el espectador transite el mismo sendero que los protagonistas, en cuanto a la construcción como la invasión que protagonizaron, de acuerdo a los residentes de Antelope. Todo esto lleva a una apreciación aun mayor del conflicto, haciendo que el espectador haga un ejercicio sobre la aceptación sin límites de la libertad de religión, de la libertad de acción y de asociación en general, además de presentar un punto de vista histórico. Porque la serie habla sobre un caso ocurrido a comienzos de los ochentas; filmaciones, entrevistas y cortes de noticieros presentan más que datos, también una postura.

No solo por su liberalismo económico se recuerda esta década en que gobernó el gigante del norte Ronald Reagan, sino porque a contrapartida se vivió un momento de gran conservadurismo moral, que los directores también supieron involucrar en la narración. De esta manera logran un equilibrio en la escalada de los sucesos, entre los prejuicios de los pobladores, mayoritariamente adultos mayores y la idea que los sanniasins traían. Porque el escándalo solo puede medirse en el contexto en que ocurrió. La contracultura que simbolizaron los sanniasins, la conservadora mirada de los vecinos y los casos sobre sectas que se dieron en aquellos años.

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Es en varios sentidos un documental sobre un momento histórico, uno que da origen a un movimiento internacional que aún hoy continúa creciendo con la imagen de Osho como estandarte. Es sobre como los hombres y mujeres son los responsables de la construcción o destrucción de un ideal, del fanatismo en general, de como la incomprensión puede generar todo tipo de arrebato, violencia y crimen. Un pequeño pueblo que pudo ser, pero que por propios y ajenos quedó como un ejemplo  de intolerancia. Bhagwan Shri Rajnísh no es más que el hilo conductor para acercarnos al pensamiento de los verdaderos protagonistas de la historia, sus anhelos, miedos y tristezas.

Imparcial, con una basta filmoteca y una excelente puesta, en la que colabora la pericia de Adam Stone en la fotografía y la, hasta a veces irónica, musicalización de Brocker Way, este documental dirigido por Chapman Way y Maclain Way, logra llevar hasta el espectador una historia compleja, dolorosa y por momentos triste de manera cabal. Imperdible para los amantes de los documentales en general, pero también recomendable por la polémica que genera a otros niveles.


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Título: Wild Wild Country

Dirección: Chapman Way, Maclain Way

Música: Brocker Way

Fotografía: Adam Stone

Reparto: Osho, Ma Anand Sheela, George Meredith entre otros.

Cuando un controvertido líder de una secta construye una ciudad utópica en el desierto de Oregón, los conflictos con los lugareños traspasarán las fronteras del estado.

 

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Acerca de Marco Guillén 2040 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

2 Comments

  1. Muy buen análisis.Todo lo que he encontrado por ahí toma partido de antemano y tiende a simplificar.
    La figura de Osho es tan compleja que daría para otra serie, sobre todo su interesantísima primera época en Poona. Es lo que echo un poco en falta. Su figura apenas es tocada a pesar de contar con los testimonios de Sheela. Por otro lado se centra reiterativamente en la gente de Antelope que no creo que sea tan importante en la historia pero quizá sí para conseguir un paralelismo con la actual América de Trump. Por lo demás muy buen documental cuyo punto fuerte son las grabaciones de la época que hablan por sí mismas.

    • Muchas gracias Valerio! Creo que la intervención y testimonios de la gente del pueblo Antelope equilibraba la visión que se quería dar de la situación que se relata. Y que apuntaban a que toda buena idea en teoría cambia radicalmente en manos de los hombres y mujeres en general.

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