[REVIEW] Children of the Whales: La magia finita de la isla de barro

Children of the Whales

Esta magia no es un juego al que nos dedicamos por placer o por halago. Piénsalo: en nuestro Arte, cada palabra que pronunciamos, cada acto que ejecutamos es para bien o para mal. ¡Antes de obrar o hablar hay que conocer el precio!

Un mago de Terramar ― Ursula K Le Guin

Por @mauvais1

El género como catarsis y exploración de los desmanes humanos a niveles superlativos. Es la recreación constase de nuestro fatalismo. Con exagerar el ejemplo se potencia el drama que se intenta expresar, ya sea por medio del terror o la fantasía. “Si no quieres o no puedes imaginar los resultados de tus acciones, no hay manera de que actúes moral o responsablemente” supo decir en una entrevista Ursula K. Le Guin y quizás por ello se nos antoja la más indicada para el epígrafe que lleva este artículo. Porque en el terreno ficcional los autores han desarrollado laboratorios en los que experimentan todo tipo de teorías sobre el comportamiento del hombre en situaciones extremas e inverosímiles en mundos plagados de maravillas. ¿Como se combate un mago sin magia? ¿Como se convive en un mundo donde la maravilla campa a sus anchas? La fantasía, más allá de su razón épica, de sus caminos de héroes, en su propuesta, es un estudio del comportamiento, de nuestro accionar en circunstancias escabrosas, impensadas.

Como portador de magia, el joven archivista Chakuro sabe que tiene poco tiempo, pero todo cambia cuando una chica del exterior aparece en una isla vecina. Porque ellos viven sobre una isla de piedra y barro que navega un basto océano de arena. Y cuando nos referimos a ellos, hablamos de un menguante pueblo sin memoria que parece vivir una siempre y florida primavera, que intentan no dar lugar a sensaciones de dolor o tristezas. Con esa relación ambivalente que tiene con la que creen es la nefanda muerte. Muerte con la que conviven, ya que los pobladores que poseen el don, mueren jóvenes. Es por eso que Chakuro intenta llevar un registro de esa futilidad que son.

La memoria para exorcizar la Muerte…

Varios son los tópicos que la serie tiene en cuenta en su adaptación del manga; la muerte como metáfora del fin de la inocencia infantil, aunque aun sean físicamente niños, una sombra que más que hostigarlos los compele a vivir cada instante como el último. La memoria como fuente de una longevidad que desconocen y entonces inmortalizan los nombres en registro, creando una continuidad en un sitio que carece de todo tipo de arraigo; casas de barro sobre una isla flotante, ancianos que lideran sin explicar y otros.

Es esa niña la que trae la experiencia de lo desconocido, la aventura de mirar más allá de sus mediocres existencias, embarcandolos en una epopeya que les dará un sentido a ese ciclo de nacimiento, vida y muerte fútil. Abi Umeda (también creador de la serie), Michiko Yokote y Kyohei Ishiguro, los guionistas, con ritmo pero con pausa, develan de a poco los misterios que rodean a los habitantes de esta isla que navega sin rumbo los océanos de arena, conjugan con humor y tragedias propias de un drama shakesperiano una aventura que posee todos los tópicos de la fantasía y rizan el rizo cuando nos advierten que el eros y el tánatos no son más que las dos caras de una misma moneda.

Ellos en las figuras de su representación clásica, el Eros como pasión sin género, que solo arrebata sin especular y el Tánatos que como su hermano Hipnos, llega con paz y sin tragedia, hasta que Lykos la joven hallada, nótese el nombre, llega para trasgredir y revolucionar. Una serie que se ajusta a la tradición del genero, que nos recuerda en más de una secuencia a la maestra de la fantasía y sus saga de Terramar. Porque la sensación que campa es, después de todo, la idea de que sin esta magia, nuestro mundo sería incapaz de continuar sin caer bajo su propio peso de grisácea mediocridad.


Título: Children of the Whales (Kujira no Kora wa Sajou ni Utau)

Dirección: Abi Umeda, Kyôhei Ishiguro, Katsushi Sakurabi, Toshikazu Hashimoto, Yoshihiro Mori, Takashi Kobayashi

Guion: Abi Umeda, Michiko Yokote, Kyohei Ishiguro

Música: Hiroaki Tsutsumi

Como portador de magia, el joven archivista Chakuro sabe que tiene poco tiempo, pero todo cambia cuando una chica del exterior aparece en su isla.

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Acerca de Marco Guillén 2035 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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