Camino a ‘Avengers: Infinity War’: ‘Iron Man 3’

Aunque la trama  es un desastre, tanto el guionista/director como el actor nos hacen mantener el enfoque en el lugar correcto: en el hombre, no en su armadura.

Por: @ChannStark

Muchos se preguntaron qué pasaría con la franquicia Iron Man si el personaje fuera despojado de todo el ‘hierro’, si de pronto nos encontráramos con que ya no hay rayos repulsores, ni chorros propulsores en sus botas, si toda la armadura fuera dejada de lado, y solo quedara el temerario hombre multimillonario. Que pasaria si solo viéramos a Tony Stark armado únicamente con su ironía afilada y un aura impenetrable de amor propio. Gracias al nuevo director de la franquicia, Shane Black, ahora tenemos la respuesta.

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Shane Black y Robert Downey Jr. trabajaron con anterioridad juntos en “Kiss Bang Bang” (2005) un homenaje irónico a las cintas de  humor negro. No es casualidad que esa película fuese un paso clave en el regreso a la popularidad de Downey, quien para ese entonces se había tomado su propio descanso del cine a pedido de la policía.  Al igual que en “Kiss Bang Bang”, la película de nuestro superhéroe, inicia con una voz en off de Downey, ésta vez como Tony Stark, en la que nuevamente demuestra su extraordinario don para mantener conversaciones consigo mismo. “Un hombre famoso dijo una vez que creamos nuestros propios demonios”, comienza. “¿Quién dijo eso? No importa. Ahora dos tipos famosos lo han dicho”. Él hace una pausa. “Voy a comenzar de nuevo”.

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Black y Downey se apartan del guión habitual de superhéroes de varias maneras, pero quizás lo más notable es la decisión de despojar a Stark de su traje de Iron Man durante la mayor parte de la película. Y, para que conste, el protagonista se desenvuelve perfectamente armado solo con su amor propio y su sarcasmo.

Un terrorista misterioso y teatral, el Mandarín (Ben Kingsley), ha comenzado una campaña de bombardeo contra objetivos estadounidenses, y cuando una de sus víctimas es el guardaespaldas de Stark, Happy Hogan (Jon Favreau, quien dirigió las dos primeras películas de la franquicia), Stark le emite al villano un desafío personal. Es, sin embargo, desacertado, ya que el Mandarín responde enviando helicópteros artillados para demoler la mansión de Stark en la costa de Malibú. Se lanzan misiles, se logran evacuaciones de último momento y la casa cae debajo de las olas.

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Inconsciente, Stark es piloteado lejos de la escena por su propia armadura, a la zona rural de Tennessee. Cuando despierta Stark se ve en la necesidad de investigar las pistas que lo llevan al Mandarín, la batería de su traje está agotada. En lugar de su súper traje, Stark pide la ayuda de un niño llamado Harley (Ty Simpkins).

Sí, este es el momento en prácticamente cada película de acción cuando el guión desciende a un empalagoso sentimentalismo: el valiente niño rompe las barreras emocionales del héroe amurallado, etc.

Iron Man 3 está lleno de toques de sabiduría cinematográfica. Referencias al gobierno de USA y la paranoia con la que  manejan algunas políticas de defensa. También las hay en cuanto a los Vengadores. “Desde que el tipo con el martillo cayó del cielo, la sutileza se fue por la ventana” Y una clara manifestación sobre las frustraciones: “Empiezas con algo puro, algo emocionante. Luego vienen los errores, los compromisos”.

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Aunque todo esto es muy bonito, la película está llena de defectos.  Para todos los placeres ofrecidos por las escenas, la trama es un desastre complicado. Involucra a dos científicos / empresarios (interpretados por Guy Pearce y Rebecca Hall) a quienes Stark conoció en una fiesta de fin de año de 1999, donde uno se mantuvo persiguiendolo  y tuvo una aventura de una noche con el otro. Desde entonces, los dos han desarrollado el virus Extremis, un suero que proporciona a sus receptores poderes de regeneración, súper fuerza y ​​la capacidad de generar calor, siendo el único efecto secundario una tendencia, en ocasiones, a quemarse espontáneamente. Aunque la relación exacta es inicialmente incierta, los dos ahora parecen tener alguna conexión con el Mandarín.

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Las actuaciones son geniales aunque se pierden en pos de la narración que quieren contar. Mientras tanto, los motivos principales de los villanos son difíciles de determinar: un gulash embriagador de querer conseguir el apoyo financiero de Stark, querer gobernar el mundo y querer una cita con la Pepper Potts de Paltrow.

Todo termina, como en las películas de acción en general, con una gran escena de violencia, donde un ejército de soldados infectados con Extremis se enfrentan con una docena de armaduras de Iron Man controladas a distancia. Este final evoca a ‘Iron Man 2’.La imagen nos muestra que no importa cuantas armaduras se destrocen, Stark siempre puede construir más, lo único irremplazable es el hombre detrás de ellas.

“Pueden quitarme mi casa, todos mis truquitos y mis juguetes, pero hay algo que no me podrán quitar, yo soy Iron Man.”

‘Iron Man 3’ se estrenó en mayo de 2013, es la séptima película que integra el Universo Cinematográfico de Marvel, y la primera de la denominada FASE 2.

 

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