Reseña Teatral: “La ira de Narciso”

La ira de Narciso es una obra que forma parte de una trilogía proveniente de la pluma del dramaturgo franco uruguayo Sergio Blanco.

Por @mary_putrueli

Todo comenzó  con una soberbia propuesta teatral como fue Tebas Land, estrenada el año pasado en Timbre 4 (misma casa donde reside la obra que nos convoca) con Gerardo Otero (quien comenzaba a destacarse como uno de los talentos jóvenes más interesantes en las tablas argentinas) acompañado por otro gran actor como Lautaro Perotti. Tebas Land fue un éxito de público y crítica, así como lo es ahora La ira de Narciso. Esta vez con Gerardo Otero al frente de todo, y cuando decimos de todo, no mentimos ni un poquito. Para completar esta trilogía que mencionamos llegará en el mes de agosto “El bramido de Düsseldorf “ al Teatro General San Martín.

¿Qué factor unifica estas tres obras? Todas responden a un aspecto que el notable dramaturgo Sergio Blanco ha venido desarrollando cada vez con mayores hallazgos y sin duda, ha logrado que se convierta en una marca personal, una marca de autor. Esta trilogía se define como un trabajo autoficcional, es decir los hechos que se suceden pudieron (o no) sucederle a su autor, tal vez un hecho en sí haya disparado lo que se representa a lo largo de la función, tal vez sean más de uno, lo que si sabemos es que nunca vamos a saber con exactitud si lo que estamos viendo compone una realidad parcial, una fantasía absoluta o la increíble proeza de oscilar entre ambas afirmaciones.

5 Ph Leandro Otero

En esta ocasión la propuesta trata sobre un joven (Sergio Blanco, interpretado por Gerardo Otero) quien llega a la ciudad de Liubliana, Eslovenia, invitado para dar una conferencia sobre el mito de Narciso (acertado personaje para mezclar con el ego del autor dentro del juego de ficción realidad que se propone). Una vez instalado en la comodidad de la habitación del hotel, una mancha de sangre llama la atención de Blanco (Otero) y desde allí todo irá creciendo en intensidad y excitación para convertirse en un inmejorable thriller psicológico, que en más de una ocasión llega a incomodar al espectador.

La trama no suelta, por el contrario atrapa cada vez más y nos sumerge en esa habitación de hotel, nos encierra junto al personaje en una asfixiante necesidad de saber, no solo de donde y de quien proviene esa mancha de sangre, si no de descubrir una verdad que posiblemente nos ahogue como al pobre Narciso, si la miramos muy de cerca.

Blanco es sin duda un talento que parece crecer a pasos agigantados pero quien brilla y se impone como un gigante en escena es la única persona que se nos presenta en el escenario (única en físico, porque Otero despliega una gama de personajes con un sinfín de recursos que no podrían desarrollarse si no fuera por el talento descomunal de este joven actor).

Gerardo Otero aclara desde el principio lo que ya todos sabemos, el no es Sergio Blanco, pero hará lo posible por representarlo, por realizar cada movimiento preciso sucedido en esa habitación, relatar cada diálogo que el dramaturgo haya tenido en la ciudad europea, incluso hasta con el mismo Otero, cuando le propone que haga esta obra. Las líneas de ficción y realidad se cruzan en un laberinto, borgeano claro, que otro laberinto podría ser mejor anfitrión para este ir y venir entre mentira y verdad.

13 Ph Leandro Otero

Retomando el trabajo de Otero, el despliegue actoral que realiza en escena es superlativo, desde el trabajo físico hasta la construcción  de cada personaje e incluso la puesta en escena, ya que es el actor quien se encarga del manejo de luces, consola de sonido, disposición de escenografía, todo en ese pequeño cuerpo que en las sombra reflejada se vuelve monumental .

¿Cómo puede una obra, en principio compleja, lograr una claridad tan precisa con una actuación tan comprometida?. La respuesta se encuentra en dos palabras: Corina Fiorillo, directora y pieza fundamental en el rompecabezas de mitos de Sergio Blanco. Como fuera Edipo en Tebas Land, y ahora Narciso, la directora personifica e interpreta el ritmo preciso con el que Blanco desarrolla sus tramas, y juntos elevan a la perfección el instrumento de calidad que tienen en cada propuesta, en este caso Gerardo Otero.

Tomando el teatro como una religión sagrada, aquí podemos encontrar la trinidad divina, el padre (Sergio Blanco) el hijo (un maravilloso Gerardo Otero) y el Espíritu Santo (un poder supremo en la acción de concretar las cosas como solo Corina Fiorillo puede hacerlo.)

Le queda entonces al público dar las gracias y rezar porque este tipo de espectáculos se multipliquen cada vez más.

Funciones: viernes de mayo 20.30h
TIMBRe4 | México 3554 | 4932.4395 | CABA


Ficha técnico artística

  • Texto: Sergio Blanco
  • Actuación: Gerardo Otero
  • Asistencia de dirección: María García De Oteyza
  • Escenografía y vestuario: Gonzalo Córdoba Estévez
  • Iluminación: Ricardo Sica
  • Video: Francisco Castro Pizzo
  • Fotos gráfica: Sebastián Arpesella
  • Fotos escena: Leandro Otero
  • Diseño gráfico: El Fantasma De Heredia
  • Preparación física actoral: Vivi Iasparra
  • Prensa: Marisol Cambre
  • Producción: Maxime Seugé, Jonathan Zak
  • Dirección: Corina Fiorillo
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Acerca de Marco Guillén 2062 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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