A Kieślowski con Cariño: Repasamos la trilogía “Tres colores” – Blanc (1994)

Aprovechamos el amplio catálogo que nos ofrece Qubit Tv para revisitar la famosa y aclamada trilogía del director de origen polaco, Krzysztof Kieślowski.

Por @GiuCappiello

Como ya recordamos a propósito de “Blue” (1993), el director polaco fue responsable de una trilogía cuyos nombres hacen referencia a los colores presentes en la bandera francesa, a la vez que cada uno de ellos se corresponde con un valor: “Blue” (Libertad), “Blanc” (Igualdad) y “Red” (Fraternidad). Siguiendo con el homenaje, analizamos la película que ocupa el segundo lugar dentro de estos tres aclamados títulos: “Blanc” (1994).

“Karol ama profundamente a Dominique, pero ella lo abandona debido a que él sufre un problema de impotencia. Entonces decide volver, con su amigo Nikolai, a su Polonia natal. Allí emprende con éxito un negocio y, aunque sigue enamorado de Dominique, planea vengarse de ella.”

Sin haber visto la película y teniendo a nuestra disposición los datos “Blanco” e “Igualdad”, tal vez cualquiera de nosotros se vería tentado a suponer que la película presentará una fotografía plagada de dicho color, o que el concepto de igualdad se mostrará como mensaje de forma nítida a lo largo de todo el film. Pero para nuestra sorpresa, Kieślowski no despliega dichos aspectos de forma tan evidente como uno esperaría, al contrario, el predominio del blanco sólo se presenta en momentos claves –y hasta a veces escondido– así como la “igualdad” resulta un ideal que aunque presente desde el comienzo de la película, sólo cobra real estatuto cuando concluye la misma.

Como su sinopsis lo indica, “Blanc” es una historia de amor y venganza; pero sería un error reducirla únicamente a estos dos aspectos, porque el tipo de amor que se presenta entre Karol (Zbigniew Zamachowski) y Dominique (Julie Delpy), así como la forma en que se planea y elabora la venganza, escapan de cualquier reduccionismo típico o despliegue habitual. De hecho, una de las características más interesantes y destacadas de este film, es su carácter anticipatorio.

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La narrativa que utiliza el director polaco para contar la historia no resulta temporalmente lógica y/o progresiva, sino que nos va regalando ciertas escenas en forma de “presagios”, a veces explícitos: el seguimiento a la valija por la cinta de equipaje con la que inicia el film por ejemplo; al comienzo nada sabemos sobre este elemento ni qué significa en la trama, sólo más tarde construimos el verdadero valor que tiene dicha maleta en la historia y el director vuelve a repetir la misma escena un tiempo más tarde, pero ahora cargada de sentido para el ojo del espectador.

Podemos atribuirle el mismo carácter anticipatorio, pero ya no explícito sino más bien simbólico, a la escena del juicio que cumple la función de abrir la historia: en París, la pareja se encuentra ante un juez, ya que Dominique exige el divorcio argumentando que su marido no ha podido consumar sexualmente el matrimonio. Karol –que no sabe hablar francés– se ubica en una posición de inferioridad e impotencia, no sólo por haber quedado expuestas sus incapacidades, sino –y sobre todo– por no poder comunicarse más que a través de un intérprete que entorpece y dificulta su defensa. Más adelante en el film, veremos que los hechos llevan a Dominique a tomar ese lugar de debilidad y desamparo, remitiéndonos a aquella escena en el juzgado y evocando esa “igualdad” constantemente pretendida.

Lo mismo pasa con la muerte, que se presenta dos veces como antecesora de algunos hechos que serán claves en la vida de Karol. Así como escenas en las que el protagonista mira desde abajo de una ventana u observa una situación con sus prismáticos, estos momentos ocurren de forma repetida en dos oportunidades distintas a lo largo del film; y claro que no es casual, porque Kieślowski se vale de este recurso para expresar de forma irónica la transformación de las circunstancias y el cambio de peso en esa balanza que mide la igualdad –o disparidad- durante toda la película.

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Dato curioso 4B: A lo largo de los tres títulos que integran esta trilogía, hay múltiples referencias recíprocas, por ejemplo: así como en “Blue” podemos ver de fondo a los personajes de Karol y Dominique; en “Blanc” durante la escena del juzgado relatada anteriormente, se puede ver al personaje de Julie (Juliette Binoche) protagonista de “Blue”, queriendo entrar al juicio de divorcio. Tal vez se trate de un simple juego por parte del director, o un intento por manifestar la contemporaneidad entre ambas historias. En un caso u otro, queda del lado del espectador “jugar” a encontrar estos guiños.

Esta película de 1994 tal vez no se caracterice por explotar tanto la imagen –a comparación de su precursora– pero todo aquello que no despliega de manera estética lo hace a nivel simbólico, valiéndose del humor suave para relatar la tragedia y jugando con los causales del destino para narrar la mutación de personajes como Karol, con el que uno no tarda en empatizar compadeciéndose de sus desgracias.

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Kieślowski en este film apuesta al discurso implícito detrás de las escenas, a la imagen simple pero cargada de contenido, a la palabra como instrumento para aumentar el peso de los planos. Entonces, frases como “Varsovia a nuestros pies” dicha por Karol cuando consigue éxito en su negocio, ubicándose en una posición triunfante, excede el significado llano de la frase en sí popularmente conocida e inmediatamente nos remite a aquella escena en los inicios, donde la cámara situada en el piso deja ver unos zapatos muy gastados, que recorren de manera inquieta la vereda de un juzgado.

Bonus track: La película cuenta con una escena en donde ocurre un orgasmo femenino. En medio de los gemidos, la imagen se funde en un túnel que la cámara recorre hasta finalizar en un luminoso plano blanco que acompaña la cima del goce sexual. Hay muchas teorías acerca del por qué Kieślowski decidió representar de manera tan explícita -rozando lo burdo- dicho momento, teniendo en cuenta que la totalidad del film se caracteriza por un trabajo de interpretación constante. Pero es imposible no comparar la innecesaridad de la escena, con aquella que encuentra lugar en el final de “North by Northwest” (1959) en la que un tren se adentra en un túnel, emulando notoriamente el comercio sexual conseguido por los protagonistas; toma de la que el propio Alfred Hitchcock quedó absolutamente disconforme, manifestando lo innecesario de la misma.

En fin, “Blanc” es un film con un trabajo conceptual muy riguroso, que va más allá del planteo “¿Hasta dónde se llega por amor?” ya que evidencia la necesidad de un hombre frente a la injusticia, no legal, sino moral que rige su vida. Una película que habla del destino, pero no entendiendo a éste como algo imposible de controlar, sino justamente evidenciando el efecto causal de los sucesos, el peso de las decisiones y los alcances de la determinación; suavizado con un prudente sentido del humor, que vuelven al film una experiencia absolutamente interesante y placentera.


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Título original: “Trois couleurs: Blanc”

Año: 1994

Duración: 92 min.

País: Francia

Dirección: Krzysztof Kieslowski

Reparto: Zbigniew Zamachowski, Julie Delpy, Janusz Gajos, Jerzy Stuhr, Grzegorz Warchol, Jerzy Nowak, Aleksandr Bardini, Cezary Harasimowicz, Jerzy Trela, Juliette Binoche, Florence Pernel.

Género: Comedia, drama, comedia dramática.

Sinopsis: Karol ama profundamente a Dominique, pero ella lo abandona debido a que él sufre un problema de impotencia. Entonces decide volver, con su amigo Nikolai, a su Polonia natal. Allí emprende con éxito un negocio y, aunque sigue enamorado de Dominique, planea vengarse de ella.


 

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