[REVIEW] Insatiable: Ni escándalo, ni riesgo, ni nada…

Obesidad, trastornos alimenticios, estandarización de la belleza, acoso sexual, abuso, bullying escolar, mentiras, homosexualidad, lesbianismo, aborto, elección, el destino escrito y el elegido, matrimonios poliamorosos, secuestros, acosadores, engaño, mentiras, feminismo, adolescentes, white trash, mujeres adultas saliendo con menores y mayores acusados de hacerlo con niñas. Bienvenidos al análisis de Insaciable.

Por @mauvais1

Intentar indagar en qué fue lo que estaban pensando los guionistas cuando escribieron esta serie de 12 episodios es verdaderamente un reto. Lauren Gussis y Jenina Kibuka son quienes idearon la mayor parte de esta historia, junto a Danielle Hoover, David Monahan y Andrew Green que les siguen en cantidad de material producido en páginas, aunque, vale decirlo, hay cuatro escritores más en la lista. ¿Muchas manos en un plato hacen mucho garabato?

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¿Cómo hace uno real el teatro? Es tan fácil caer en la tragedia o en la comedia… Lo verdaderamente importante es estar en el filo mismo de la navaja de la cuerda floja…

Antes de comenzar con cualquier tipo de visión negativa al respecto de lo que esta serie  intenta narrar, es responsable admitir que estamos frente a una comedia negra, sin medias tintas. Una gamberrada, como suelen decir atinadamente los españoles, que comete los ilícitos para divertir en la incomodidad. Esto queda establecido desde el comienzo, así que creemos que las exigencias posteriores que le hagamos tendrán indefectiblemente que supeditarse a ese intento. Porque convendremos sí, que fue eso: un intento que se estancó en algún sitio entre la comedia enlatada americana de los ochentas y, para este narrador, en la de los años setenta/ochentas de las argentinas. Hacemos referencia a los personajes en particular y las situaciones que viven por extensión. La madre ausente, la ricachona estúpida y mal criada, el amigo enamorado en silencioso a pesar de la protagonista, el lindo y bueno del colegio. Abunda, redondeando, en el arquetipo facilón que por ende ejecutará el chiste y su consabido punchline en la misma tónica. Lo fácil se sostiene en lo mediocre.

Patty Bladell es la típica adolescente obesa que vive atormentada a causa de la crueldad de sus compañeros de colegio. Triste gorda que ahoga el terror y la vergüenza en la comida. Hasta que, frente a una agresión callejera y una quijada rota, baja más de treinta kilos, dieta liquida aseveran, convirtiéndola en toda una belleza que pronto hallará las herramientas para sacar provecho a su reaparecida cintura en manos de Bob Armstrong, quién a su vez carga con una destrozada reputación a causa de una acusación de abuso de menores, falsa. Porque Bob, además de ser un ingenioso abogado litigante, es también un coach de jóvenes concursantes de eventos de belleza. De allí viene la acusación, por cierto, una madre despechada que pagó una fortuna a Bob para ver como su hija pierde ese titulo ansiado. Sí, intentan bromear con el abuso de menores en días en que por fin se trata el tema en serio y se utiliza como denuncia a tal práctica. Lo intentan, y suena como un chiste de judíos y nazis en un Bar Mitzvah, contado por un pastor anglicano. Incoherente.  Patty, contrata al abogado por la denuncia de agresión hecha por quien la golpeó, y él, Bob, ve en ella la esperanza de limpiar su pisoteado prestigio.

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La rubia tarada, bronceada, aburrida…

A partir de aquí, y como señalábamos al comienzo de esta reseña, los guionistas no se privarán de nada. La madre que acusa falsamente de abuso de menores a Bob, duerme con un adolescente, el hijo del mismo Bob y Coralee Armstrong, una white trash de ese sur georgiano, que gracias a su esposo puede presumir una acomodada clase alta. La lista es larga y engorrosa, se suman por acumulación decenas de personajes que solo escupirán manieristas conceptos que los identifican, como si los escritores se limitaran a describirlos con carteles pegados en la frente. Rica, estúpidamente mala y puta son las rubias, como infantiles y retardadas las asiáticas, villeras con aires de grandeza y brutales en su arrogancia. Claro que Bob y su amor por los concursos de belleza, los zapatos y las carteras de diseños están acompañados por un exagerado amaneramiento, porque un puto escondido se devela en sus maneras y no en sus procesos. Como esa amiga secretamente enamorada de Patty, y sus gestos de angustia ante un bikini. Todo se antoja acartonado e inverosímil, como cuando ellas creían que Olmedo y Porcel eran mujeres solo por llevar una falda. ¿Los recuerdan? Por lo menos ellos eran payasescos y no se tomaban en serio como aquí. Porque en búsqueda de ese humor gamberro los personajes realmente deben parecer sinceros en sus ansias y metidas de pata, cosa que en este caso no sucede por la falta de continuidad y desarrollo. ¿El gay tapado que odia por no poder amar como realmente quiere? ¿Porque ahora es flaca y linda podrá, ganando un concurso de belleza, ejecutar la venganza hacia quienes la marginaron y ridiculizaron cuando no lo era?. Dejen en paz a Alexandre Dumas, que el conde tenía mejores razones.

De más está decir que solo es una arista de toda las extrañezas que los guiones producen, porque ni siquiera son capaces de sostener un enunciado que sirva como conductor a la historia. Razonan sobre el destino con voces en off, desmigajándolo en prosaicos soliloquios que pretenden profundidad, para luego contradecirlos solo porque es funcional a un paso de comedia. Es entonces destino escrito o elegido? No lo sabremos, porque cambiará con el humor o estado anímico del episodio. Todos traicionan, cometen errores y son, casi hasta lo imposible, horrendas criaturas. Humanos, como quien dice, que tendrán sus redenciones, pero al instante de esa luminosa comprensión volverán a caer. Vamos, si hasta en la ficción el asunto resuelto es cerrado y da paso al siguiente nivel. Crescendo que le dicen, con justicia a un drama que muta y avanza. Pero no aquí, donde tropezar con la misma piedra cada dos escenas es el chiste. El entonces mencionado proceso se detiene, retrocede y vuelve a la carga, perdiendo en el camino la gracia y el peso dramático que supone. El enamoramiento de Patty con Bob la lleva a planear la manera de destruir su matrimonio, hasta que conoce y empatiza con Coralee, haciéndola entender el amor que hay entre ellos y admirarlo, para luego, ante un arranque de soberbia de Coralee, olvidar todo y cometer el acto vil. Risas, aunque no tantas, y vuelta a entender que rompió algo hermoso y admirable. A este punto es cansino, repetitivo y lejano a toda magia argumental como al principio.

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A fin de cuentas, todo es un chiste.

Es así hasta el infinito que suponen esos finitos doce episodios. En todos ellos, el elenco carga con fuerza y entereza unos personajes que, como el uróboros, muerden su cola y no muestran cambio alguno, contradiciéndose ante el aburrimiento del espectador. Repiten la broma que funcionó hasta que pierde la gracia, y con ello la atención. Pasar de un aborto y la posibilidad de la mujer a elegir sobre su cuerpo a un chiste básico, y ya muy visto, de posesiones y exorcismos es un asunto al que todavía le buscamos la gracia. ¿La tendrá? Digamos, sin mojigatería de por medio, que se perdieron de dotar al personaje interpretado por Debby Ryan, Patty, un plot twist interesante, riéndose de la hipocresía de ver a una adolescente que abortó por competir y ser Miss Magic Jesus, concurso de belleza cristiana que se lleva a cabo en una iglesia. Pero optan por la cobarde salida de ser solo el síndrome del gemelo evanescente y de ahí a una trama sobre maldad adosada hasta el exorcismo en cuestión.

Pretenden la gamberrada para, y en el último instante, correr al sitio seguro sin realmente bromear sobre lo indebido. Solo bravuconadas que se diluirán en un chiste insustancial. Dallas Roberts, Christopher Gorham, Kimmy Shields, Alyssa Milano y la misma Debby Ryan son estupendos en el timing que la comedia exige, los tiempos de ejecución, es en lo forzado del guion donde los detienen, no permitiendo expandir el universo de sus criaturas,. Los agarrotan en una repetitiva y extraña acumulación de situaciones que ganan por cantidad más que por calidad.

En definitiva, una serie que podrán ver sin dificultades, es cierto, y que no escandaliza para nada. No se atreven a realmente pasarse de la raya, y desaprovechan cada uno de sus tópicos en un postrero acto cobarde, con bromas de temas actuales construidas con elementos de comedia anquilosados. Seguramente logren robarte alguna sonrisa, una perdida carcajada, pero en medio de doce episodios, se antojan demasiado aisladas. La adolescente que come insaciable su nueva fortuna, intenta colmar ese agujero que tanto nombra con el deseo de poseer, obtener y lograr y se queda perdida en un basto banquete de temas que huelen rancio.


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Título: Insaciable (Insatiable – 2018)

Dirección: Andrew Fleming, Lev L. Spiro, Maggie Kiley

Guion: Lauren Gussis, Danielle Hoover, David Monahan, Jace Richdale

Reparto: Debby Ryan, Alyssa Milano, Christopher Gorham, Dallas Roberts, Arden Myrin,Carly Hughes, Kimmy Shields, Irene Choi, Erinn Westbrook, Michael Provost, Ariana Guerra, Brooke Jaye Taylor, Sarah Colonna, Chloe Bridges, Daniel Kang

Una adolescente que ha sufrido acoso en el colegio por ser gorda, encuentra años después en los concursos de belleza, reconvertida en una atractiva joven, un modo de vengarse de sus antiguas compañeras.

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Acerca de Marco Guillén 2065 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

1 Comment

  1. ¡Pero por el cielo santo gente!
    Primero a toda esa gente que sintió la urgencia de solicitar que se eliminara la serie con ver un trailer de 30 segundos. ¡Vivid y dejad vivir!
    Si algo no te gusta… ¿no es suficiente con no verlo ni darle tu apoyo? De verdad es necesario que nadie pueda decidir por si mismo?

    Porque yo acabo de terminar de ver la primera temporada de esta serie y estoy deseando que se haga una segunda.

    Una serie distinta a lo de siempre, a lo que se espera, incluso de si misma.

    No digo que tenga que gustarle o disgustarle a nadie, pero de verdad si me gustaría que la gente se limite a ver y juzgar para sí mismos, sin tener la necesidad de coartar la libertad del resto para hacer lo mismo.

    Y al analista de esta review… mi contrapunto:
    “Intentar indagar en qué fue lo que estaban pensando los guionistas cuando escribieron esta serie de 12 episodios es verdaderamente un reto.”
    Pues para mí fue muy evidente desde el principio.
    Los autores de insaciable han querido contar una historia macabra, que no se ande con puntillas ante ninguno de los tabús sociales actuales, sabiendo que provocarían el rechazo instantáneo de los intransigentes a que les basta con escuchar una palabra para pedir dimisiones mientras se lanzan a chillar las consignas grabadas a fuego.
    Sabía que bastaba un trailer para ofender, y causar escándalo… Y les ha salido bárbaro.

    Pero luego si te dignas a ver la serie ves que esto es otra cosa. Una historia distinta. Un elenco de personajes que nos incomodan, pero por los que a la vez sentimos empatía. Un cerro de situaciones que nacen de lo cotidiano pero que se retuercen para mostrar corazones oscuros y mentes desequilibradas que actúan de las formas más impredecibles.

    Desde luego no puedo decir que haya visto algo como Insaciable antes. Me reí, lloré, me asusté, me indigné y deseé que la falsa conciencia social, tan poderosa y a la vez hipócrita de hoy en día (que se inspira en el a Dios rogando y con el mazo dando) no pueda con el talento creativo de gente que está dispuesta a sacar el pie del tiesto de vez en cuando…

    Quiero más. Soy insaciable!!

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