[REVIEW] El Marginal 2: Mucha sangre, chivo y lágrimas

El Marginal 2

La segunda parte de la serie El Marginal ya llegó y terminó con su precuela. Pronto arribará a Netflix para volver a verla o para mirarla si aún no lo pudiste hacer.

Por @08Federock

Luego de una primera temporada gloriosa y sorprendente para El Marginal, llegó el momento de la precuela. Lo que había hecho destacar a la serie fue el clásico ambiente carcelario que ya hemos visto en Tumberos (De Adrián Caetano, guionista de El Marginal), con situaciones bien enmarcadas en este sitio, obstáculos interesantes que sortear por parte de personajes memorables como el de Pastor, o Gerardo Antín y los Borges, entre ellos Diosito, el cual puede ser la pieza clave para que exista una precuela, y no una secuela.

Teniendo en cuenta que todo el que lea esto ya ha visto la primera temporada, sabemos que el final dejó incertidumbres con respecto a los caminos que seguirán ciertos personajes. Especialmente Diosito que es como una especie de Jessie Pinkman en el ámbito criminal carcelario de series, un personaje que se ganó el amor del público y que merece todo el tiempo en pantalla posible. Por lo que ya se está hablando que él será el protagonista principal de El Marginal 3.

En esta segunda temporada, la serie empieza con el final de la primera, presentando a un personaje encapuchado que se adentra a la ambulancia dónde está Diosito, para luego irnos tres años atrás a la cárcel de Sierra Grande, donde encontramos a los protagonistas de esta temporada, los Borges. DiositoMarito se las arreglan para escapar de ahí, y matar a policías en el camino. Eso los hace llegar a nuestro conocido penal San Onofre, lugar donde sucede la primera temporada.

En esta conocida prisión apreciamos, obviamente, las jerarquías bastante cambiadas. La recién llegada de los Borges, junto a Patricio (Esteban Lamothe) y otros, se convierte en un recibimiento por parte de “Los chicos del patio”, esos que también recibirán al personaje de Juan Minujin años adelante. Ahora el que dirige toda la actividad delictiva del lugar es el llamado El Sapo, interpretado por un inmenso Roly Serrano.

Desde el comienzo apreciamos el aumento del presupuesto gastado a diferencia de la primera temporada. Explosiones, cámaras, sangre al duplicado. La puesta en escena sigue dando delirios de encierro de forma exquisita, haciéndonos entrar en esta cárcel de pura criminalidad y compañerismo. Todo gracias a un gran productor como Sebastián Ortega, y un gran guion como el que quizá mejor sabe manejar estas superficies, el señor Adrián Caetano. Igualmente esto entrega mucho más que ritmo narrativo y buenos personajes, la serie adjudica varios encuadres originales, y situaciones de tensión, sorpresa y  alivio que hacen valorar la dirección de Luis Ortega, quien le saca el jugo al guion asequible, entregando una serie argentina con calidad de película, o serie extranjera.
Todo está representado de manera magnífica por grandes actuaciones, y algunas no tan destacables pero aun así meritorias. Los nuevos personajes le entregan un poco más de profundidad a la trama principal, habiendo escenas de corta duración que dejan paso a la siguiente escena de otro personaje, no aburriendo al espectador.

Uno de los integrantes es interpretado por Roly Serrano como el Sapo, el jefe de los pabellones, que con un preocupante volumen debido al cuerpo de Serrano (El actor dijo al finalizar ésta temporada que quiere enfocarse en su salud) representa un personaje con más actitud y monólogos a veces aburridos, y otras veces bien implementado, pero entregándole un contrincante de talla a los Borges.
También tenemos a Patricio Salgado, actuado por Esteban Lamothe, siendo un doctor, anestesista, el cual sería el paralelo al Pastor de Juan Minujín en la anterior temporada, pero sin tanto peso por parte de Salgado, debido a que su historia pierde eficacia al no tener la calidad actoral anterior y porque lo importante sucede en la cárcel, con el Sapo y los Borges.

Las demás adiciones al elenco como Verónica Llinás, siendo Rita, le agrega buenos diálogos y aumenta interés en escenas en las que está el personaje de Martina Gusmán (Emma Molinari), como también la participación de Daniel Fanego (Garofalo), el tartamudo musculoso Ignacio Sureda (Pantera), el cantante frustrado, Cuis, el cual Diego Cremonesi le otorga una astuta interpretación y Oaki, siendo interpretado por Rodrigo Noya, quizá un personaje que podría haber dado más, ya que solo aparece desde la mitad de la serie debido a que estaba en el hospital recuperándose.

Igualmente lo que realmente lleva la serie a su máximo esplendor son los clásicos personajes, desde la risa hilarante de Morcilla (Carlos Portaluppi), las puteadas espléndidas de Gerardo Romano y su personaje Gerardo Antín siendo el que maneja esta locura de cárcel, con humor e ingenio maléfico. Hasta el colombiano actuado por Daniel Pacheco Bautista (James Colo, Colombia) y Martina Gusmán son su cara sin expresiones entregando un papel digno hacia el final, el cual nos otorga el tema moral que necesita esta prisión impúdica.

La estrella del programa es la dinámica entre los hermanos Borges. Claudio Rissi (Mario Borges) y Nicolás Furtado (Juan Pablo “Diosito” Borges) producen uno de los momentos más emocionantes, cuando Diosito se entera algo sobre su novia, y asimismo hacia el final de la serie. Como también logran adjudicarse situaciones tensas, tanto como dupla como individualmente. Ambos tratando de sortear los obstáculos para ganarse un buen lugar en el pabellón.

Está claro que la serie se enfoca más en Marito y en Diosito que tratan de destronar al Sapo, lo cual hace resaltar que aunque sepamos cómo va a terminar todo, la trama resulta muy entretenida, atrapante y hasta a veces sorpresiva.
Después del tercer capítulo empieza esencialmente la guerra entre Sapo y los Borges, estropeándole el festejo de 15 de la hija del Sapo, siendo los primeros capítulos interesantes para la elaboración de la explosión final.
Hay más sangre, violencia y bastantes más muertes que en la primera temporada. Con golpazos al cráneo, palomas comiendo encima de un cuerpo agonizante, gente colgando, cuchillazos, entre otras sangrientas formas de terminar la vida de una persona.
Los cliffhanger al final de cada episodio a veces están muy bien logrados, salvo cuando se enfoca en la trama fuera de la cárcel, ya en esta precuela no existe un secuestro como en la primera temporada. El jugar con la linealidad es un recurso bastante utilizado que a veces intenta generar un suspenso que no logra llegar al 100%, pero aun así está muy bien aprovechado.

Más allá de que en el último capítulo quizá aparezcan más celulares de la nada para facilitar los vínculos entre personajes, o que a veces los monólogos del Sapo aburran, todos los personajes se van integrando a la trama principal como piezas de un motor sucio pero potente y que va hacia adelante sin parar. Además, que lleva la serie hacia un tumulto donde el motor suena fuerte, hasta explotar en caos y sangre.  Hasta parece que el motor muere, no arranca más, pero no, revive como Jon Snow en Game Of Thrones. El Marginal 2 es una de las mejores series argentinas, sin lugar a dudas.


Título original: El Marginal 2

Dirección: Alejandro Ciancio, Israel Adrián Caetano

Guion: Israel Adrián Caetano, Sebastián Ortega, Guillermo Salmerón, Silvina Olschansky,Nicolás Marina, Andrés Pascaner

Música: Sara Hebe

Fotografía: Sergio Dotta

Reparto: Nicolás Furtado, Claudio Rissi, Gerardo Romano, Martina Gusman, Roly Serrano,Esteban Lamothe, Rodrigo Noya, Brian Buley, Carlos Portaluppi, Jorge Lorenzo,Abel Ayala, Gerardo Otero, Verónica Llinás, Diego Cremonesi, Joaquinha Lerena,Daniel Pacheco, Ignacio Sureda, Antonella Ferrari, Daniel Fanego.

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