[REVIEW] La Balada de Buster Scruggs: Relatos Salvajes

Los hermanos Coen, habitués en explorar los terrenos del western, debutan en la plataforma Netflix con un formato que les resulta novedoso: una serie de relatos a modo de antología dan vida a La Balada de Buster Scruggs.

Por @Maxi_CDC83

El western es el género americano por antonomasia. Un género que tuvo su apogeo en el cine clásico de los ’40 y los ’50 y que no se resigna a morir, continuamente reinventándose. Dador de subgéneros esenciales como el spaghetti western de los ’60 o el western revisionista-crepuscular incursionado por autores como Arthur Penn, la semilla creativa del Medio Oeste parece ser inagotable. Volviendo a beber de las fuentes de un cine en dónde se mueven con naturalidad y soltura, Joel y Ethan Coen conciben un ejercicio de género que rinde tributo a su rica tradición.

balada-buster-scruggs_1

En pequeñas dosis de irregular resolución, los Coen utilizan el salvaje oeste como marco que da vida a estas historias que se suceden una tras y otra, dando vida a una serie de segmentos de lo más variopintos: Un pistolero de leyenda llamado Buster Scruggs (Tim Blake Nelson, en su regreso a las órdenes de los Coen desde “¿Dónde estás hermano?”), un fugitivo sentenciado a la horca por partida doble (James Franco), el propietario de un excéntrico teatro de feria (Liam Neeson), un anciano buscador de oro (Tom Waits), una joven muchacha (Zoe Kazan, nieta del recordado Elia) que sufre una serie de desavenencias y, por último, cinco viajeros (Tyne Daly, Saul Rubinek, Chelcie Ross, Jonjo O’Neill y Brendan Gleeson) que comparten asiento mientras reflexionan sobre temas de índole social, homenajeando inequívocamente a La Diligencia” de John Ford.

La dupla creativa, que ha explorado el género en films como Sin Lugar para los Débiles” (2006), o “Temple de Acero” (2010), entrega una película conformada por seis historias que, en principio, iban a convertirse en una miniserie y que encuentran, finalmente, el formato de  antología de relatos. Este formato debilita, en parte, el resultado final. Sucede que, por momentos, La Balada de Buster Scruggs luce forzada y un tanto pretenciosa en su formato de película y no todos los relatos que la conforman conllevan igual interés. No obstante, la uniformidad temática del conjunto de relatos ofrece un mosaico acerca del comportamiento humano, en donde se recurre a la violencia para solucionar los dilemas. Allí es donde se deja ver una mirada existencialista, tan fatalista como lúgubre, como antídoto para –irónicamente- reírse de la mismísima muerte.

balada-buster-scruggs_3.jpg

De esta forma, los hermanos Coen muestran la cara más cruel y perversa del western, poniendo el acento en la moraleja social y mostrando la lucha despiadada en medio de un ámbito hostil. Allí, donde la muerte parece certera, pronta y segura, aparecerán referencias bíblicas y literarias que sirven como guiño hacia las ambiciones humanas que dominan a estos seres infames. Es el terreno fértil en donde los directores dan rienda suelta a la sátira y la violencia gráfica para plasmar las reglas que rigen un lugar solo apto para valientes y osados; allí donde solo el más valiente sobreviviría, inclusive con su cuota de fortuna y providencia divina.

Estéticamente, la fotografía conjuga una gama de tonos intensos que capturan la grandiosidad del paisaje, acompañado por la música de Carter Burwell (responsable de Tres Anuncios para un Crimen), la cual funciona como hilo conductor a las páginas de un libro de tapa dura que asemeja en su lectura a cuentos de leyenda, tirando un poco más de la cuenta de la cuerda de la homogeneidad.

1542299521013

Desde el árido, inmortal y colosal Monumental Valley, el western se ha convertido en un paradigma del cine americano en cuanto éste ha trasladado a la pantalla toda una serie de valores morales sobre los cuales se ha estructurado las bases de su sociedad. Los oriundos de Minnesota exploran esta serie de valores, poniendo el acento en la mortalidad imperante en el impiadoso medio oeste, sin ejercer piedad alguna con sus personajes. Sin ocultar las influencias de Sergio Leone y burlándose de lo intrínsecamente macabro de la condición humana, no obstante el formato resiente la identidad del film.

Previamente estrenado en el Festival de Venecia y disponible desde el pasado viernes en ‘streaming’ de Netflix, en “La Balada de Buster Scruggs” abundarán tiroteos, caza recompensas y juergas de bar que remiten a las figuras míticas del género, aquellas que los buenos de Ethan y Joel homenajean con cariño, nostalgia y honestidad. Simplemente western…

PUNTAJE: 6/10


Título original: The Ballad of Buster ScruggsMV5BYjRkYTI3M2EtZWQ4Ny00OTA2LWFmMTMtY2E4MTEyZmNjOTMxXkEyXkFqcGdeQXVyNDg4NjY5OTQ@._V1_

Año: 2018

Duración: 132 min.

Dirección y Guión: Joel y Ethan Coen

Música: Carter Burwell

Fotografía: Bruno Delbonnel

Intérpretes: Liam Neeson, James Franco, Tim Blake Nelson, Tom Waits.

Productora: Annapurna Television / Mike Zoss Productions.

Distribuición: Netflix

Género: Western

 

Advertisements
Anuncios
Anuncios

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.