[REVIEW] Transferencias: Perdóname por despertarte, bella durmiente

Transferencias

Patrick Benedek y Claude Scasso son los creadores de esta interesante serie de solo seis episodios, que narra en clave de ciencia ficción varias cuestiones más que actuales. Una suerte, nos parece, de precuela de Altered Carbon, aunque más comprometida con narrar la humanidad y su reacción ante los cambios científicos, esos que traen aparejados trastornos en conceptos básicos como la finitud de la vida y la eternidad de las ansias.

Por @mauvais1

Florian y su familia (su esposa y dos pequeños; niña y niño) disfrutan de sus vacaciones navegando en quién sabe qué mares cálidos cercanos a Europa. Destino que le llaman, fatalidad de por medio, el padre se lanza a nadar y desaparece de la superficie. Haremos entonces un salto temporal en la trama, cinco años en el futuro de ese suceso. Que seguramente era ya de por sí un futuro cercano. Ambulancias, médicos, alguien pregunta por un paciente hospitalizado en la recepción y una dubitativa enfermera niega el acceso. Confuso como se lee es el inicio propiamente dicho de la trama, pero que comprende también lo que ahora sucede a Sylvain, porque él es Florian. La ciencia a logrado transferir la conciencia/alma/memoria, como quieran llamarle, de un cuerpo a otro. Aquí no hay pilas corticales como lo imaginó Richard Morgan en Altered Carbon o fundas vacías como llamaba a los cuerpos huéspedes. Ningún registro queda del traspaso, excepto claro que quien ven no es quien parece ser. Paranoico, ¿verdad?

Imaginen que despiertan una mañana y su rostro es otro, su voz es otra, otro peso y altura. ¿Cómo sentirían al advertir que ya no son ustedes, por lo menos por fuera, con cientos de esas delicadas modificaciones que nos hacen, también, a nosotros; su manera de caminar, su olor, sus tics? Esa es la historia de Florian en el cuerpo de Sylvain y el disparador para un thriller político por sobre todo, y policial después. Un drama sobre la identidad, la construcción de ella no solo psicológica sino que también física. Y como veremos más adelante, un nuevo capítulo en la existencia del hombre que rompe parámetros establecidos, porque nos situamos en tiempos de la construcción de nuevos, que claro habrá otros que no lo aceptarán. La modificación del “in statu quo ante” logra no solo apertura en el devenir humano, positivo o no, también crea posiciones en los involucrados, suerte de partidos en contra y a favor. ¿Especulan hacia dónde vamos?

La desesperada esposa ha estado junto a la cama del comatoso esposo rogando que despierte, y no lo hace hasta que el Dr. Vautier realiza ese pase mágico de conciencias, robando, claro, el cuerpo de otro. El otro es Sylvain, y no es cualquiera. El tipo es oficial de policía, pertenece a la BATI, una unidad que caza esos fenómenos llamados “transferidos”. Hace un par de años que este revolucionario procedimiento está prohibido por ley. La historia de fondo es que hay cierta memoria del sujeto huésped que queda prendida del cuerpo, algo así como la memoria primigenia y que al interactuar con el nuevo anfitrión hace un cortocircuito general. De allí al psicópata y asesino solo hay un paso. Pero, ¿Como puede alguien darse cuenta que quien está a su lado es un transferido?

No olvidemos a la iglesia católica que se opone a esta practica por creerla fuera de las leyes divinas. El muerto, muerto queda, sermonean desde los púlpitos, y como no podía ser de otra manera, también desde el atril político. El padre Luc, además de sacerdote es un político astuto que arenga las masas contra la practica, en una sociedad mareada ante tanto cambio que se refugia en las misas. Todo esto es caldo de cultivo para que ese extremo tan temido de la sociedad encuentre un nuevo enemigo entre las filas. Las referencias que vienen después son obvias, pero no carentes de sentido en la trama. La persecución casi demencial de los transferidos es de estados totalitarios a minorías elegidas como culpables de grandes males. Bajo la tutela de una democracia corrupta y ausente a la vez, la cacería es letal hasta llegar a la marca por fuego. Son los nuevos judíos, negros, gays, llámelos como quiera. Y en río revuelto el pescador avispado hace su faena, o sea, las corporaciones. La ciencia ficción como vehículo para narrar una realidad que no nos es para nada fantasiosa, que utiliza ese extremo como experimento de hasta donde seríamos capaces de llegar; y un thriller policial que si por momentos se confunde entre tanto alboroto, no deja de resignificar, como The Handmaid’s Tale (2017), y en mucha menor medida Altered Carbon (2018), la propia existencia, la demencialidad de las masas enajenadas, la corrupción del hombre anhelante de poder a cualquier precio, la hipocresía de los tibios y la fatuidad de los que dicen tener la razón.

Debemos ir cerrando esta review, para no cansar al lector amigo, pero creemos pertinente agregar que es una serie corta que puede rápidamente ser vista (males modernos; el tiempo) y no por eso carecer de interesantes planteamientos. Veremos surgir al héroe no por elección, más bien por empujón, casi diríamos tropezón, y es entretenido verlo, desandar el camino sin armas más que su miedo a fracasar, su espanto ante los cambios. “Hasta la persona más pequeña puede cambiar el curso del futuro”, dijo alguna vez Galadriel y de esto se trata. Sumemos una producción cuidada, no relevante pero apropiada, y un elenco que logra las simpatías del espectador por la graciosa manera en que son presentados. Y si le sumamos el thriller policial, bien llevado, es una serie que sorprende por su súbita aparición en la grilla de Netflix, pero también por el excelente acabado de la misma.


Título: Transferencias (Transferts – 2017)

Dirección: Olivier Guignard, Antoine Charreyron

Guion: Patrick Benedek, Claude Scasso

Reparto: Arieh Worthalter, Brune Renault, Toinette Laquiere

Tras un accidente marítimo, un carpintero y hombre de familia despierta en el cuerpo del líder de un grupo operativo contra la transferencia ilegal de cuerpos.

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Acerca de Marco Guillén 2062 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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