[REVIEW] El perfume: Siniestra e hipnótica relectura del thriller clásico

«La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena, nos satura, no existe ningún remedio contra ella.

El perfume (1985)Patrick Süskind

Por @mauvais1

Tal vez sea solo cosa mía, pero suelo creer que todos se han cruzado alguna vez en su vida con la maravillosa novela del alemán Patrick Süskind; la historia de Jean-Baptiste Grenouille y su desesperada y horrenda búsqueda del perfume perfecto, con su insuperable olfato para captarlos en una Europa dieciochesca henchida de hedores, miserias y truculencias. El thriller de un asesino serial de levita en una aviesa búsqueda de amor y devorado por el odio, es fascinante. Para quienes no tienen idea de este escrito, que los debe de haber y no es prerrogativo para el visionado en general de la serie, sería interesante hacer un pequeño recuento de la misma.

Jean-Baptiste Grenouille nace en París en 1738; desde el momento en que lo hace es despreciado, comenzando por su madre que lo arroja a la basura sin mirar atrás luego de parirlo en la calle, hasta el último de los que se acercan a él. La construcción del personaje que hace el autor es de un ser horrendo, tanto físicamente como espiritual, todo consecuencias del trato inhumano al que es expuesto. ¿Por qué? Se cuenta en la trama. Pero y a consecuencia de esa característica única que posee y su increíble capacidad de olfato se convierte en un perfumero, un creador de esencias. La búsqueda del perfume perfecto lo lleva a un raid desquiciado de asesinatos que al final y habiendo obtenido su consumado aroma lo llevará solo a confirmar lo que supuso desde el comienzo, solo desde el odio, frío y extremo, puede conectarse con el resto. Algo primario y casi bestial es la idea en general del relato, el olfato como un medio de reconocernos, amarnos y hacernos visibles frente a los otros, que en Grenouille y quienes lo rodean es visto desde un extremo casi sardónico por parte del autor.

El perfume

Quizás por eso al conocer esta libre adaptación de la historia, creí al comienzo, que daría un poco más de garbo a la realizada por Tom Tykwer en 2006, de la que guardo muchos buenos recuerdos. Más aún a sabiendas que la misma transcurriría en la actualidad y que el personaje se desdoblaría en varios. ¿Suena interesante verdad? Verán que sí; aunque no es el dechado de originalidad. Eva Kranenburg, la guionista, logra una interesante adaptación haciendo que la historia gire en torno a las ideas expuestas en la novela, la misma es el catalizador y hecho fundacional de algo siniestro.

La historia, en general, es un refrito de los clásicos relatos detectivescos que tiene, admitimos es nuestro mejor ejemplo, como ineludible referencia a Agatha Christie, Edgar Allan Poe y Sir Arthur Conan Doyle. Hablamos del misterio del cuarto cerrado; línea argumental que ha hecho en las ficciones europeas una carta muy bien jugada. En la plataforma hay sobrados ejemplos (La Trêve y La Forêt, por nombrar algunos). Lo hemos relatado antes, lo repetimos ahora; un crimen que reúne una lista de sospechosos en un sitio, ellos todos comparten algo en común en el pasado, algo oscuro y que los mantiene en una siniestra alianza de silencio. Esa muerte abre, claro, esa caja de recuerdos y miedos…

El perfume

Das Parfum en seis actos por Philipp Kadelbach

El cadáver de la mujer aparece en su pileta, la muerte no es solo un asesinato, es una fría disección que habla de algo más complejo, de alguien que necesitaba de ella más que una muerte por asfixia. Nadja Simon y Matthias Köhler son los detectives que deberán encontrar al asesino que ya se perfila como uno serial. Hasta allí el núcleo duro de la historia, luego viene el desarrollo de no solo los protagonistas/sospechosos, también de quienes de alguna manera han cruzado sus historias y la de los policías que intervienen en la investigación. Desde luego advertirá el lector que no hay mucho más en estas costas. El continente está, por decirlo de alguna manera, en la construcción de la atmósfera del relato, en el trasfondo de los personajes, es ahí donde Philipp Kadelbach, director de los seis episodios, logra componer una densa y tétrica historia donde las criaturas rotas deambulan como aparecidos. Ninguno de ellos escapa a esa condición, logrando una inmediata antipatía que resulta a la historia, que hace del relato una tragedia en ciernes, como el mismo que transita Grenouille a lo largo de la novela.

Las referencias al relato de Süskind son de alguna manera el centro como también, y creemos que finalmente, el espacio que rodea la historia, como si estuviera allí para enmarcar, dotar a este thriller policial del imaginario allí plasmado. Punto a su favor es que en cada uno de los personajes hay un poco del perfumista del olfato perfecto, de la aterradora Madame Gaillard, la bestia de Grimal, todos personajes de la novela y muertos luego de cruzarse con el joven, pero nada de Laura Richis (la joven por la que perseguirá sin descanso, su último y preciado trofeo) que es la inocencia y pureza angelical. Hasta los mismos niños que veremos en la serie ya están de alguna manera transidos por la oscuridad de los adultos. Es desesperante, la bajeza en que se mueven, atravesando la bellísima fotografía de Jakub Bejnarowicz.

El perfume

Ambar, Escatol, Síntesis, La tercera sustancia, Herzakkord (Acorde corazón – podría traducirse) y Fesselung (o Restricción) son los títulos de los episodios que el espectador recorre, cada uno someramente explicado y acorde a lo que verá, como una diégesis que nos interna en el relato, la elaboración de un perfume, el final, ese que dará la nota discordante y aterrará.

Realmente y a pesar de las obvias referencias a clásicos de la literatura policial, como antes mencionábamos, más allá de cierta parsimonia y frialdad en la construcción del relato, esta es una serie que sin dudas atrapará al espectador porque construye el misterio con base en la acción de los personajes, como si sostuviera más un retrato psicológico que una narración coral de un thriller. Acertado porque no importa cómo termine, atrae en particular cómo lo tomarán ellos. Interesante y espeluznante, oscura, con esa fría meticulosidad en la puesta tan al uso de David Fincher, El Perfume es una interesante propuesta que recomendamos no ver de una sentada, sino más bien, y como lo implica la trama, hacerlo con espacio suficiente para saborear cada uno de sus instantes, darle la oportunidad de envejecer en nosotros, como los perfumes. “Todo perfume contiene tres acordes. La cabeza, el corazón y la base. Se requiere de doce notas. El acorde de la cabeza contiene la primera impresión que dura unos cuantos minutos, antes de ceder al corazón, el tema del perfume que dura varias horas. Por último, el acorde es la base de la huella del perfume, que dura varios días”, dice Giuseppe Baldini en Das Parfum – Die Geschichte eines Mörders de Tom Tykwer.

El perfume

Si tuviera que calificar, con esa tan mentada y para mí infame nota numérica iría sin lugar a dudas a un aprobado, porque la historia escapa a lo mediocre en la fabricación de un contexto que profundiza la psicología de los personajes, que el elenco saca adelante con un excelente trabajo. Tanto el director como la guionista hacen de la historia un análisis, somero claramente, de realidades que el espectador comprenderá de inmediato. Es particularmente aterrador el sitio que lo femenino tiene en todo este relato, que no deja de hacer sonar algunas alarmas; victimas con síndrome de Estocolmo, prostitutas huecas, obsesivas neuróticas, frías y distantes. Un horror que ninguna de ellas escapa ni siquiera por omisión. Son objeto de deseo y horror, vistas de alguna manera como las causas y consecuencia de todo y todos. Algo que seguramente merece un examen más detallado. Particularmente a mi me ha quedado la duda de la función inapelable que ellas tienen en la historia, si es a propósito de una imaginería o solo el reproche de un resentido con posibilidades de exponerlo.


El perfume

Título: El Perfume (Parfum – 2018)

Dirección: Philipp Kadelbach

Guion: Eva Kranenburg (Novela: Patrick Süskind)

Música: Michael Kadelbach, Fabian Römer

Fotografía: Jakub Bejnarowicz

Reparto: Friederike Becht, Juergen Mauer, Wotan Wilke Möhring, Natalia Belitski, August Diehl, Christian Friedel, Ken Duken, Trystan Pütter, Marc Hosemann, Carlotta von Falkenhayn, Susanne Wuest, Roxane Duran, Piet Fuchs.

Miniserie de TV (6 episodios).

La novela de Patrick Süskind sobre el olfato, la pasión y los asesinatos en serie se moderniza con un giro inesperado. Durante su estancia en un internado, un grupo de seis personas entabla amistad a través de su intensa atracción hacia los aromas. Años más tarde, cuando alguien del grupo aparece brutalmente asesinado, la investigación policial de los sospechosos sacará a la luz inquietantes secretos.

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Acerca de Marco Guillén 2502 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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