UNBREAKABLE: Un film extra-ordinario que muy pocos valoran

Frente al inminente estreno de “Glass”, película que edifica la trilogía uniendo las historias de “Unbreakable” (2000) y “Split” (2016), decidimos analizar y dar el espacio que merece este origen del todo.

Por @GiuCappiello

“Tras un accidente de tren, todos los pasajeros resultan muertos, excepto David Dunn. Elijah Price, un misterioso desconocido, le plantea una extraña hipótesis que explicaría por qué David ha salido indemne del accidente, pero esta explicación, de ser cierta, podría cambiar para siempre la vida de David y la de su familia.”

“Unbreakable”también conocido como “El protegido” en Latinoamérica– es un film dirigido por M. Night Shyamalan, que luego del rotundo éxito obtenido con “Sexto sentido” en 1999,  volvió a elegir a Bruce Willis como protagonista. Sin embargo, esta elección que parecía garantizar una recepción positiva, resultó ser una de las razones por las que no obtuvo el crédito que ameritaba al momento de su estreno: el público esperaba recibir una nueva sorpresa al estilo “veo gente muerta” por lo que el director, pese a la maravillosa historia que estaba plasmando en la pantalla, se vio derrotado ante su propio trabajo.

Afortunadamente este film del 2000 fue adquiriendo relevancia a medida que pasaron los años, siendo uno de tantos ejemplos dentro del mundo cinematográfico en el que una película consigue peso cultural una vez despojada de su contexto y se convierte en uno de esos títulos que ningún cinéfilo puede pasar por alto. Es por esta razón que hoy –a la luz de “Glass”– decidimos recordar y darle el espacio de análisis que sin ninguna duda se merece:

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Shyamalan nos cuenta dos historias en paralelo, por un lado la historia de vida de Elijah (Samuel L. Jackson) comenzando por su nacimiento en 1961, en el momento exacto en que su madre se anoticia de lo que éste padece: “Osteogénesis imperfecta”, una enfermedad –real– que afecta la producción de colágeno, dando como resultado unos huesos tan frágiles como el cristal. También descubrimos que para Elijah los comics han sido un refugio a lo largo de toda su vida, de hecho éstos fueron la excusa encontrada por su madre para que el delicado niño se animara a vencer el temor y saliera de la casa. Un temor que no sólo encontraba fundamento en su propia fragilidad, sino que también resultaba de las constantes agresiones recibidas por parte de sus compañeros que frente a su condición lo apodaron “Mr. Glass” (Señor Cristal).

La predilección infantil por los comics se transformó en vocación e hizo que aquel niño ahora adulto, se convirtiera en un reconocido comerciante de arte especializado en ellos. Pero lo interesante de esta afición de Elijah por los comics no es tanto el gusto convertido en profesión, sino el conjunto de ideas y convicciones construidas alrededor de esta cultura superheroica, de la cual se ha nutrido toda su vida. A la vez conocemos a David (Bruce Willis), del que inicialmente sólo sabemos que se encuentra viajando en un tren que –pasados los primeros minutos de film– colisiona, siendo él el único sobreviviente de dicha catástrofe. A los poco días del accidente David recibe una intrigante nota bajo la firma de “Edición limitada”: “¿Cuántos días de tu vida has estado enfermo?”…

Solamente se es, gracias a la existencia de un otro

Para Elijah, aquel despliegue lógico y cultural que estos infinitos mundos ficcionales otorgan, sirvieron como entendimiento –y alivio– frente a los sucesos ocurridos en su propia vida, encaminándolo hasta la certeza de que si él poseía esta limitación física, era porque entonces debía existir alguien poseedor de una habilidad exactamente opuesta. Hablamos de una necesidad de equilibrio que de alguna manera justifique todo el dolor por él padecido; y es frente a esta certeza que dedica su tiempo a analizar cada noticia sobre grandes accidentes, con la esperanza de encontrar esa versión opuesta a él… David, como el inexplicable único sobreviviente de una catástrofe ferroviaria, aparece para finalmente otorgarle a Elijah el tan esperado sentido.

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“Unbreakable” tiene dos aspectos maravillosos en su haber: ser una película de superhéroes sin ser tal y el despliegue de un fenómeno social que ha existido desde el inicio de la humanidad. El primero de estos factores es destacable, porque Shyamalan desarrolla la historia de un superhéroe sin capa, sin colores llamativos, ni frases exageradas. Humaniza al héroe, ubicándolo en un contexto lisa y llanamente cotidiano, desplegando la construcción de un personaje que debe cargar con el peso de sus habilidades y la responsabilidad de sus alcances; pero en este caso no se trata de la historia de un millonario excéntrico o del último sobreviviente de Krypton, sino de la historia de un hombre común, sorprendido por el descubrimiento de su propia grandiosidad.

Dioses, mitos, leyendas y superhéroes

Y no es azaroso el empleo de la palabra “gran-diosidad”, ya que ésta nos abre el camino para hablar del segundo aspecto destacable dentro del film: el fenómeno socio-cultural. En el afán de convencer a David sobre su teoría, Elijah plantea una hipótesis acerca del origen de los comics, los propone como la exageración de atributos humanos reales, enriquecidos mediante la ficción para volverlos atractivos y entretenidos… Elijah plantea el surgimiento del comic nada más ni nada menos, que bajo el mismo mecanismo mediante el cual nacieron los mitos, las leyendas… y las religiones.

Al margen de las adhesiones personales, es un hecho que estas tres construcciones sociales surgieron de la necesidad de explicar todo aquello que el hombre no era capaz de hacer, como es el caso de los diferentes dioses en relación a los fenómenos naturales, así como también los mitos para la misma función. Pero no se trata sólo de ello, sino que éstos a la vez cumplieron –y siguen cumpliendo– la función de consuelo y fuente de tranquilidad: al depositar la confianza en un otro, ajeno y generalmente superior, que todo lo ve, que todo lo puede, que es justo y bondadoso… entonces hay cierta garantía de seguridad. Alguien nos cuida: si algo pasa algún Dios o superhéroe nos va a salvar…

“¿Sabes lo que más miedo da? No saber cuál es tu misión en este mundo, no saber por qué estás aquí. Es una sensación horrible.”

Esta manera de pensar el origen de los personajes presentes en un comic –al igual que los fenómenos culturales– es lo que le da esperanza y convence a Elijah de la existencia de un “David” en algún lugar del mundo. Pero no sólo lo convence, sino que necesita que así sea. ¿Por qué lo necesita? por lo mismo que lo necesitó la humanidad… para encontrar ese ya mencionado consuelo y  tranquilidad. De hecho, podría interpretarse como un guiño a este paralelismo trazado entre los dioses, los superhéroes y la versión más humana de ellos –encarnada por David– en el hecho de que en el film, el don que posee este último mediante el que visualiza “lo malo” de las personas, siempre son imágenes cuyos planos se realizan “desde arriba”, emulando la omnipresencia y superioridad que sólo un dios puede tener.

Existe otro aspecto que por cuestiones de espacio no podemos desarrollar pero que merece un análisis igual –o más- extenso- que el hasta acá realizado, y es la exquisita dualidad planteada entre el bien y mal. Más precisamente el carácter de necesario existente entre ambos, porque la limitación de Elijah y la habilidad de David sólo encuentran razón de ser una gracias a la otra; como sólo podemos entender lo “bueno” siempre y cuando exista aquello “malo” contrapuesto, así como solo entendemos el valor de la vida gracias a la existencia de la muerte.

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“Unbreakable” plantea el trascurrir por la construcción de un superhéroe, pero sin recaer –insistimos– en aquellos elementos esperables, únicamente se sirve de la paleta de colores pero de forma acotada e inteligente: en los planos de Elijah siempre está presente el violenta, mientras que los colores de David nunca se alejan de la escala de grises. Por otro lado, cuando éste último decide hacer su primera acción heroica, el delincuente en cuestión viste un estridente traje naranja. Detalles escuetos pero sólidos, que se despliegan en escenarios absolutamente cotidianos, razón por la cual resaltan pero sin ser excesivamente llamativos.

Para los que ya la vieron, esta película del 2000 es uno de esos títulos que vale la pena ver más de una vez, porque sigue regalando pequeñas dosis de sorpresa y análisis. Para lo que todavía no lo hicieron y se encuentran frente a este texto motivados por el estreno de “Glass” les decimos que no se van a arrepentir, porque como origen de esta trilogía o vista de manera independiente, “Unbreakable” tiene todos los condimentos para considerarla una gran película que nos atrapa, pero sin dejarnos perder de vista ni por un segundo que estamos siendo testigos del costado más humano y terrenal, de un suceso extra-ordinario.


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Título original: “Unbreakable”

Año: 2000

Duración: 107 min.

País: Estados Unidos

DirecciónM. Night Shyamalan

GuionM. Night Shyamalan

MúsicaJames Newton Howard

FotografíaEduardo Serra

RepartoBruce Willis, Samuel L. Jackson, Robin Wright, Spencer Treat Clark, Charlayne Woodard, Eamonn Walker, Leslie Stefanson, Johnny Hiram Jamison, M. Night Shyamalan, Julia Yorks, James Handy

ProductoraTouchstone Pictures

Género: Intriga, Thriller. Sobrenatural, Superhéroes

Sinopsis: Tras un accidente de tren, todos los pasajeros resultan muertos, excepto David Dunn. Elijah Price, un misterioso desconocido, le plantea una extraña hipótesis que explicaría por qué David ha salido indemne del accidente, pero esta explicación, de ser cierta, podría cambiar para siempre la vida de David y la de su familia. 


 

 

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