[REVIEW] Black Earth Rising: Diario de una sobreviviente

Decíamos: están ahí. Y en cuanto decíamos eso, los asesinos se dirigían a aquel lugar y asesinaban a todo el que se encontrara por allí. Eso quiere decir que mataban a los niños, las madres, las abuelas, los viejos… A todos.

Valérie Bemeriki en una entrevista de RTVE por José Antinio Guardiola.

Por @mauvais1

Resulta interesante desde el comienzo el trato que el director y guionista Hugo Blick da a la serie, tanto en su aspecto visual como el complejo entramado en la historia. No cualquier historia; porque se trata nada menos que del genocidio Ruandés, poco analizado y visto en cualquier tipo de pantalla. Desde que tuvieron lugar los Juicios de Núremberg en 1945, en que los nazis fueron puestos en los banquillos de acusados por crímenes de guerra y abusos contra la humanidad, no se veía tal atrocidad en el mundo libre, como gusta llamar a los poderes actuales. Y a la vez, tan poca exhibición de los mismos. Quizás porque esta vez estos poderes tenían mucho más que ver de lo que en su momento supieron admitir.

El genocidio de Ruanda fue un intento de exterminio de la población tutsi por parte del gobierno hegemónico hutu de Ruanda en 1994, en el que se eliminó al 75 % de los tutsis. Más de 800 000 personas fueron asesinadas en 100 días.

Black Earth Rising

Esto es en parte lo que los ocho episodios de Black Earth Rising narran desde la perspectiva de una sobreviviente. Kate Ashby es el nombre que su madre adoptiva le dio cuando la rescató de la masacre. Eve Ashby, esa madre, es una fiscal que ha dedicado su vida a capturar los asesinos políticos y llevado a juicio en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Países Bajos). Un caso en particular pondrá a madre e hija en una difícil situación; la captura del General Simon Nyamoya, para unos el héroe que dio fin al genocidio y para otros el artífice de una oscura historia posterior igual de cruel. Así comienza esta historia bastante intimista que con el correr de los episodios irá tomando fuerza y un vuelo internacional estremecedor. El juicio no es más que el puntapié inicial para la revisión del macabro e indigno pasado de un pueblo que aún no ha cerrado todas las heridas.

Más allá de la perspectiva que la serie traza, es decir, la visión sesgada de Kate Ashby sobre los eventos y el descubrimiento de estos, esta una construcción hecha desde un respeto poco frecuente cuando se trata de retratar sus protagonistas. En la primer escena, cuando la fiscal es interpelada por un estudiante sobre el capricho de los occidentales por enjuiciar a criminales de lesa humanidad del tercer mundo, mientras hace la vista gorda con casos en sus propias tierras (Croacia y Rusia son ejemplos dados), se antoja toda una declaración de intenciones, como si el mismo Hugo Blick nos anticipara que su punto de vista es una subjetividad que puede esconder otras verdades. Pero más allá de este raro sentimiento que copará al espectador desde el primer episodio, es una puesta cruel que no evitará lo torrido, tanto en la trama política global como en la personal de Kate Ashby.

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Ciertamente, enfocarse en ella y su entorno ayuda a simpatizar con los sucesos como también no regodearse en el dramatismo de las pilas de cadáveres. Intenta y logra hacer llegar al espectador el tema a través de un thriller dramático bien construido que hasta evita los cabos sueltos. Los ocho episodios ayudan en esto, además de una construcción visual interesante, porque las acciones también tendrán sus diálogos con el espectador. Construir una ficción de este calibre sin caer en el melodrama o el texto de historia es su mejor logro, permitiéndonos descubrir junto a la protagonista el entramado, que por momento se antojará complejo, pero que decantará, gracias por eso, en un final ciertamente esperanzador.

Contar más sería contraproducente, basta decir que es una interesante propuesta para los amantes de los thriller políticos y humanos en toda su extensión. Con un elenco que responde con creces, la miniserie logra un doble objetivo: traernos una historia poco analizada y un drama sobre los sobrevivientes que vale la pena visionar. Y como solemos proponer, su visionado no necesita de un binge watching. Tomarse el tiempo para saborear esta propuesta es la mejor manera de capturar todas sus bondades.

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Black Earth Rising funciona tanto como una denuncia a las agendas de los gobiernos como un retrato convincente sobre el síndrome del superviviente en el que Michaela Coel logra una buena performance. Tengan paciencia, se construye de a poco, se hila fino y se sugiere mucho. Una atrocidad de estas enormes proporciones no es fácil de convocar y narrar, pero estén seguros de que lo logran. «Hoy día, las violaciones de los derechos humanos siguen modelos funestos que lamentablemente evocan los lúgubres días de los años treinta, cuando sucedieron hechos semejantes que presagiaron el Holocausto«, supo decir Irwin Cotler, el procurador General de Canadá, porque la memoria del hombre parece cruelmente selectiva.


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Título: Black Earth Rising

Guion y Dirección: Hugo Blick.

Reparto: Michaela Coel, John Goodman, Jonathan Burteaux, Aure Atika, Abena Ayivor, Richard Dixon, Emmanuel Berthelot, Martin Bassindale, Corrinne Bougaard, Malou Coindreau y Norma Dumezweni.

Miniserie (8 episodios).

Una mujer es rescatada en su infancia del genocidio de Ruanda y criada en Gran Bretaña por una gran juez. Cuando su madre adoptiva intenta llevar ante la justicia a un líder de milicia africano, la empujará a un viaje que cambiará su vida.

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Acerca de Marco Guillén 2338 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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