[4B Recomienda] Game of Thrones

GAME OF THRONES

Me han pedido que de cara a la 8va y última temporada escribiera una entrada dando algunas razones por las cuales usted, mi querido/a lector/a, debería ver la serie, si es que aun no lo ha hecho. Algo que cualquiera de sus habituales conseguiría con los ojos cerrados en rápidos segundos; guiones, producción y elenco vendrían inmediatamente a colación como títulos inefables.

Por @mauvais1

Estamos de acuerdo, y nos codearemos con otros seguidores irredentos de la serie cuando lo hagan. ¿Pero cómo podemos convencer a un extraño, un acólito, a sumarse a la gigantesca marea de seguidores? ¿Son tan buenas e indiscutibles las razones? Tal vez. Nosotros aquí intentaremos dar las nuestras, buscando una ecuanimidad que ayude de alguna manera a describir este fenómeno, porque lo es, y lograr que aquellos que no la conocen sean, ciertamente, picados por la curiosidad de hacerlo.

La fantástica saga A Song of Ice and Fire creada por George R.R. Martin comienza su periplo en 1996 con Juego de Tronos, obra que obtuvo al año siguiente nominaciones y galardones en los más importantes premios del género fantástico. Como sucedió casi con correlatividad en las siguientes cuatro continuaciones. Seremos sinceros al respecto y diremos que la primera entrega llegó a nosotros cuando se comenzó a barajar la idea de una adaptación cinematográfica, de hecho fue porque, y gracias por ello, se creyó que sería una interesante lectura para un amante del género como lo somos, de J.R.R. Tolkien y su Tierra Media. Comenzaremos por asegurar que nada más alejado una de la otra, porque y aunque comparten el género épico fantástico, George R.R. Martin realizó una obra mucho más pedestre y humana que la del gran J.R.R. Tolkien. Cuidado, lo decimos con todas las razones positivas que puedan enumerar. El bardo de la inmaculada Arda construyó una enorme y compleja alegoría sobre los aspectos humanos, llevándola a ser un ideal a conseguir. Una vasta mitología que conducía hacia la búsqueda de un ideario caballeresco. Algunos suscriben su obra en la Novela Cortés y Alta Fantasía. Sus historias son arquetípicas, donde el mal es fácilmente identificado como su álter ego, como sucedía con las sagas Artúricas, donde el camino del héroe es inevitablemente claro; señores oscuros, espadas mágicas y magia, sutil o no, que se utilizaba en ambos bandos. Amor, tragedia y aventura eran en definitiva la narración de pasiones morales y éticas de los personajes, que inevitablemente invitaban a una reflexión mucho más filosófica.

Martin y su historia de Poniente, entre otros sitios geográficos, es un novelizado libro de historia (ficticia) poblado de hombre y mujeres que poseen un retrato claramente más profano, cercano a nuestro entendimiento cotidiano. Historia de criaturas que fallan, dudan, aman y odian como cualquiera de nosotros, claro que algo más extremo para puro deleite de los lectores y espectadores por igual. Aquí sobrevive el inteligente sobre el sabio, el mañoso sobre el rígido, el jugador que sabe cuando merece la situación una trampa o cuando decir la verdad que cubrirá la mentira en contexto.

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David Benioff y D.B. Weiss, creadores de la serie, entendieron desde el comienzo todo esto, seguramente ayudados por el autor y su relato, pero no cabe duda de que comprendieron la vastedad de una historia fantástica, con dragones y otras criaturas mágicas de por medio, que podía ajustarse a situaciones y contexto éticos/morales que hoy somos capaces de entender, sentir y hasta evaluar a futuro, es decir, adelantarnos a las acciones porque conocemos/vivimos tales sentimientos.

La historia comienza con la llegada del rey Robert Baratheon y su corte a las tierras de Invernalia, que gobierna como guardián del norte Lord Eddard Stark. Su intención es nombrarlo mano del rey (algo así como primer ministro o canciller) y llevarlo con él a Desembarco del Rey para juntos gobiernen los siete reinos «… Me ayudaste a conseguir este maldito trono; ayúdame ahora a conservarlo.» Le dice entre docenas de bromas sobre la falta de alegría en los norteños, su estricto código de caballero y esa ética que en último lugar, sin que ellos dos puedan predecirlo, llevará a los siete reinos a una guerra en cinco frentes que casi los devastará. ¿Impresionados? Es justamente la inamovible posición de Eddard sobre los asuntos del honor, la legitimidad de la sangre, la incorruptible postura sobre lo que está bien o es correcto de acuerdo a los cánones aprendidos en la ley, la caballería y el buen líder, que desata la más cruenta de las guerras por el trono, justo cuando el reino en su totalidad enfrenta su completa aniquilación desde el profundo norte. Aquí las buenas intenciones son interpretadas mejor que nunca en el dicho que reza «El camino al infierno está empedrado con buenas intenciones».

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«El poder reside donde los hombres creen que reside. Es un truco, una sombra en la pared. Y un hombre muy pequeño puede proyectar una sombra muy grande» – Lord Varys

Anteriormente comentamos las diferencias que a groso modo encontrábamos entre este autor, George R.R. Martin, con otros como J.R.R. Tolkien, o por qué no C. S. Lewis; de la saga moralizante revestida de blancos y negros claros, a una percepción más (vaya) gris sobre el comportamiento de los personajes. Lo siguiente que vemos es, salvando las distancias que desee el lector, un cercano parecido al trato que el gran bardo inglés dio a sus personajes. Hablamos de William Shakespeare y sus maestras obras sobre el comportamiento y la psicología de los personajes ante situaciones extremas. La fina y detallada conformación de los mismos, poseían algo en común; la extrañeza que el tomaba de los mismos, la distancia entre el autor y las acciones de aquellos que escribía. Para deleite del espectador o lector, si prefieren, construía sus criaturas sin involucrarse en largos sermones sobre sus comportamientos. Lo mostraba tal y como era, un decir, para que la audiencia hiciera sus propias conclusiones. Algo que los guionistas (David Benioff, D.B. Weiss, Bryan Cogman, Jane Espenson, Dave Hill, Vanessa Taylor) más allá de su socarronería con muchos tópicos, logran en su basto elenco.

Las acciones como sus consecuencias son la suma de los personajes, entre la desidia y la moral estoica, la bravura y la supervivencia, podemos enumerar cientos pero todas ellas son mostradas como parte de un conjunto mayor. Aristas, grietas, superficies como el lago quieto. Ellos son paisajes que el espectador lee de acuerdo a sus propios ojos. Hay cuestiones que de acuerdo a cada espectador tendrá relevancia. Personalmente veo en Eddard Stark y su incorruptible ética la causa de todos los pesares que su familia vivirá. Su lucha por una justicia ideal es completamente destruida por una realidad mundana inefable, lo prosaico del hombre. Aquí subyace el verdadero encanto de esta saga, las criaturas son, fueron y serán de acuerdo a sus acciones, nosotros las cargamos con la moral, el sentido de justicia o la orgullosa terquedad que poseemos. En el paisaje que nos muestra, unos ven el bosque, otros las montañas allá sobre el horizonte y quienes solo el primer árbol que inicia el bosque. Claro que nadie vería con buenos ojos a alguien como Ramsay Bolton, o censurarían las acciones de Brienne Tarth. Después de todo existen las fronteras para que la audiencia pueda ver un horizonte, el equipo de guionistas juegan con estas criaturas para deleite del espectador que quiere ver drama en acción en situaciones limites, pero igual ellos poseen un pasado, una historia que los conmueve y los hace lo que son.

Muchos de los personajes emulan temas novelescos, nos referimos a las historias de caballeros o novela caballeresca; nobles, leales, honorables y fieles a sus deberes éticos son Brienne Tarth, Barristan Selmy, Jorah Mormont solo que el marco de sus acciones son el Poniente, una realidad fría y pragmática. La dama ha ser rescatada en la imagen de Sansa Stark, ese objeto de comercio entre las casas que es; la prometida torturada y humillada, la esposa violada, la viuda de Winterfell, en su posterior liberación. Pero la damisela en cuestión aprende en el recorrido, comienza a jugar el juego, porque entiende que si no lo hace será arrebatada por el. La oculta ascendencia en Jon Nieve, la asesina en Arya, el sabio en Samwell Tarly. Todos ellos también representan sus arquetipos como en un juego de roles de Calabozos y Dragones.

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«La verdadera historia del mundo es la historia de grandes conversaciones en salones elegantes» – Tyrion Lannister

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La construcción de una tierra ficticia no es solo un par de nombres o sitios, tan siquiera el hecho de que haya dragones, caminantes blancos, cambia pieles y gigantes, de hecho el muro no es más que una romantizada idea del muro de Adriano o la gran muralla china. Tolkien se pasó su vida dando profundidad a su universo; capa tras capa construyó las bases en tan alto detalle que cuando Peter Jackson se propuso adaptarlo debió respetar un sin fin de reglas que de alguna manera, no todas, anclaban la ficción. Esto no es contraproducente, el espectador tenía a mano un basto paisaje que explorar más allá de la aventura del anillo. David Benioff y D.B. Weiss al contrario solo contaban con las novelas que no ahondaba demasiado en el universo de Poniente, de hecho todo surgió después, gracias a la intriga de los espectadores y lectores. Las enciclopedias fueron posteriores, lo que les brindó la posibilidad de construirlo a su gusto. Es así como nació el idioma dortaki y el valyrio a manos de David J. Peterson, el diseño de producción de Deborah Riley y Gemma Jackson. La vastedad de los continentes fueron construidos desde los mismos cimientos. Rob Cameron y la edificación de cada cultura y clase social; sus salones, sus patios, sus pocilgas y sus callejones. Los finos oropeles de los nobles y los andrajosos y bastos jubones del pueblo; el trabajo de Michele Clapton (cinco veces ganadora el Emmy por esta serie) y April Ferry (ganadora del Emmy por Roma – 2006) es descomunal, por que utilizaron las ropas y detalles como joyería y otros para contar también la historia del personaje que los viste, su evolución tanto en la adversidad como en sus glorias. El mismo diseño de las pelucas por Kevin Alexander tiene el mismo detalle evolutivo, del que se dice tomo como ejemplo las pinturas de John William Waterhouse y Dante Gabriel Rossetti. Las armas de Tommy Dunne, el armero de Gladiator (2000).

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La fotografía de Anette Haellmigk, Jonathan Freeman, Robert McLachlan y Fabian Wagner por nombrar algunos, como la dirección de David Nutter, Alan Taylor y Miguel Sapochnik (ganador del Emmy por Battle of the Bastards) son quienes supieron aunar el trabajo con precisión.

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«Es tentador ver a tus enemigos como malvados, pero hay bien y mal en ambos lados de cada guerra que se haya peleado» – Jorah Mormont

Luego de concluida la trilogía Tolkiana de Peter Jackson, The Lord of the Rings, con The Return of the King en 2003, no hay memoria de una fantasía épica caballeresca que lograra la misma celebridad, y hubo esmerados intentos como The Chronicles of Narnia y sus secuelas, Eragon y quien se acuerde, algún que otro deshonroso titulo como Ring of the Nibelungs (2004) y ya que estamos, En el nombre del rey (2007). Ninguno de ellos fue capaz de compararse en la hazaña de LOTR y con las sagas mágicas y superheroicas que ocuparon su lugar, quedó un gran publico, porque lo hay, esperando su siguiente gran momento.

HBO lo entendió y no solo trajo la fantasía medieval, también un drama que en sus primeras cinco temporadas desarrollo personajes creíbles en su contexto, posibles más allá del vuelo quimérico de dragones y caminantes blancos. Atrajo a los amantes del género y supo cosechar nuevos, de dramas y otras yerbas, porque la historia se hizo sin héroes utópicos o diálogos grandilocuentes. Generó entusiasmo con una realidad cruel, cruda y para nada amena, que se burlaba de los códigos caballerescos y a la vez los reescribía. Rehízo las leyes que sustentan estos dramas de capas y espadas actualizando los tópicos, no es casual que tres mujeres; Cersei Lannister, Sansa Stark y Daenerys Targaryen sean quienes ahora sustentan los verdaderos poderes. Que Jon Snow haya llegado hasta aquí es gracias a ellas y un sinnúmero de otros que también cayeron, fueron derrotados, que son deformes, ladrones y bastardos, sacerdotisas, y villanos que cambiaron de bando. Existen enormes listados de frases dichas por los personajes, que definían no solo su intelecto también la norma que gobierna las tierras de Poniente. Seremos sinceros al mencionar que muchas de ellas pertenecen a diálogos, escenas y personajes de los libros que dieron origen a la serie, que si de repente esto cambió en la sexta y séptima temporada, para nosotros, y más allá de no sustentarse de la literatura original, dio a la historia un vuelo dramático necesario para su esperado final, ahora sí de pura fantasía y épica como fue la Batalla de Morannon en el cierre de la trilogía Tolkiana de Jackson.

Los esmerados diálogos, las traiciones y mortales juegos de salón dan paso a un último evento, el de la sobrevivencia de la humanidad. En abril seremos espectadores de un final que abarca ocho años de historia que comenzó con la llegada de un rey al norte profundo. Y un drama que reescribió un género en la televisión (en la literatura sobran ejemplos). Fantasía en el prime time, quien lo hubiera dicho.

La octava y última temporada se estrena el 14 de abril, pueden ver el resto en HBO GO.

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Acerca de Marco Guillén 2412 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

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