[RECAP] Game of Thrones: The Iron Throne (T8xE06)

Game of Thrones: The Iron Throne

No caeremos en la facilidad de comentar que lo importante fue el viaje y no el destino, porque suena a nuestros oídos como un pobre paliativo a la decepción que en parte sentimos con el final de la serie. Que es la serie más vista, comentada, y tantos otros etc, colocándola en un sitio incómodo lo sabemos, lo hemos escuchado, leído y visto en un sin fin de publicaciones. Que dar contento a todos es prácticamente imposible. Que los guionistas no deben nada a su público, aunque discutible en algunos aspectos, posible y entendible.

Por @mauvais1

Pero de todas maneras, y en esto no seremos originales; no es ese el problema, más bien el cómo se desarrollaron los acontecimientos, la prisa sin respiro y la totalmente descartada ambigüedad que supieron manejar en sus tramas, nos lleva a creer que no fue, ni de lejos, un buen final. Ambos creadores son quienes escriben y dirigen el episodio titulado «The Iron Throne» concluyendo una saga de ocho temporadas obesas de buenas razones para elogiar. De hecho creemos que las temporadas a partir de la salida de George R. R. Martin, no fueron en caída. Se convirtió en una impresionante puesta teatral donde la acción es atronadora. Y los personajes ya no se desdoblan en intrincadas facetas de carácter. Los humanos pasan a ser personajes que la historia a recogido y arropado en los distintos roles de una vasta representación de arquetipos.

Cada uno de ellos, los protagonistas, las docenas que poblaron el universo de la serie, fueron una narración de un proceder, la concepción de una idea; amor, poder, tragedia, honor. La visión de Varys sobre el poder y quien merecía poseerlo en muchas maneras se condice con el de Eddard Stark, era propuesto de diferentes maneras, de acuerdo a su carácter. Se veía en sus accionar, en el desarrollo de la historia general. Y de repente, a partir de la 8° temporada todo esto también fue olvidado, colocando a los personajes en la trama como comodines desvalorizando el hecho de que sus intervenciones causaron, todas las veces, cambios en la historia. Comenzaron a ser funcionales a una finalidad establecida; ya no escriben la historia, sus acciones no forjan nada. Son arrastrados por la corriente de la trama general, el juego del trono, y ahogados por ella de a cientos.

Game of Thrones: The Iron Throne

The Iron Throne

Tyrion camina por la calle principal, atraviesa un portal destruido de una ciudad vacía y gris. Un gigante y dantesco cementerio que recuerda la crueldad de la guerra, la visión de los de a pié cuando las bombas dejan de caer del cielo. Un Nagasaki, Berlín o Londre de la segunda guerra. Detrás Davos y Jon observan mudos de horror. Tyrion pena por su ineptitud, su ceguera ante el aviso de un incinerado Varys de que así sería el reinado de la Targaryen. Que Jon le ofrezca escolta, nos recuerda que él liberó a Jaime y debe ahora responder por esa traición, o quizás es una suma de todo.

El enfrentamiento de Jon con Grey Worm; es una tensa escena que describe a los personajes a la perfección. El guerrero criado para matar y servir que descubrió el amor en Missandei y Daenerys, ha encontrado en la venganza y la masacre la manera de liberar los sentimientos de tristeza y pérdida que lo poseen pero no comprende. Para él la sangre vertida es una manera de honrarlas, de demostrarlo. Y Jon, él solo intenta traer un poco de honor a esa debacle. Pero no es culpa de Grey Worm, es de Daenerys y su confuso mensaje de un mundo libre a través de la sangre y el fuego. Representación inequívoca que logran mediante la magnífica escena siguiente. La construcción, ya casi clásica y bastante obvia, de un acto masivo al estilo fascista o nazi. La plaza con los Inmaculados y Dothrakis, la gigantesca bandera del dragón tricéfalo, la escalinata. Todo la puesta es un manido de las celebraciones «Tercer Reich».

La originalidad está, en realidad en el discurso de la reina Targaryen, que lejos de oirse como una arenga hitleriana, conserva su idea de un mundo sin cadenas, de libertad, del amanecer de una nueva era. Claro que será bajo la estricta vigilancia de ella y sus fieles, hasta la necedad, seguidores. Tyrion después de hallar y llorar a sus hermanos (en esa escena que nos retrotrae a Romeo y Julieta encontrados por el pobre y culposo fraile) ya no cree en nada que provenga de Daenerys. Paga su traición con la masacre de una ciudad. La voz de la razón, la conciencia que le dice a la reina que nadie está exento de pecados. El debe morir, no hay otra posibilidad, traiciona para luego renunciar al mundo que ella quiere construir sobre las cenizas.

Jon lo sabe; Arya como un fantasma llega hasta él se lo advierte, todos moriran, por lo menos quienes no comulguen con sus objetivos, y primero quienes estorben sus pretensiones de lider mesianico. Es por eso que veremos al más justo de los hombres, apostatar. Que Jon sea quien dé muerte a la reina Targaryen es hasta cierto punto justicia poética. Nadie tiene las manos más limpias, el honor más íntegro que Jon Snow, el único que puede ejecutarla, mirándola a los ojos, porque «El hombre que dicta la sentencia debe blandir la espada«.

Game of Thrones: The Iron Throne

Post – The Iron Throne

El dragón presciente lo que vendrá, se acerca furioso, olfatea la conjura, es el perro que aúlla en las vísperas de las calendas de marzo, pero llega tarde. Su madre, su dueña, ha muerto. Atacar a Jon es atacar un miembro de la manada y por instinto no mata. Pero destruye el trono, lo licua en una llamarada que se antoja eterna y ridícula. ¿Acaso intuyó que ese era el objeto de sus desvelos, el último culpable de la muerte de ella? ¿Cómo? Si ese animal que mataba sin contemplaciones, tuvo que ser encerrado, para que dejara de hacerlo y ahora simplemente distingue hasta culpables metafóricos.

Ya no hay tiempo para todo esto, de repente el espectador es eyectado a un futuro incierto, en que el invierno ha terminado. El sol campa a sus anchas, la nevada, las cenizas de ese invierno nuclear, se han derretido, barrido, para dar lugar a una conferencia de nobles sobrevivientes. El en Pozo del Dragón, no irónicamente, se cierra la trama iniciada en el episodio 7 de la séptima temporada, «The Dragon and the Wolf». Esta vez se decide el futuro de los siete reinos, y los encarcelados Jon y Tyrion. Bran, Sansa y Arya Stark, Davos Seaworth, Samwell Tarly, Brienne of Tarth, Robin Arryn, Edmure Tully, Yara Greyjoy, Yohn Royce, todos ellos discutirán y aceptarán que Bran será el rey de los seis reinos, que Sansa reinará en el norte, que Tyrion será la mano una vez más, y que Jon se perderá en los anónimos anales del muro.

Game of Thrones: The Iron Throne

Un momento…

Que Grey Worm todavía mantenga vivos a esos dos traidores que asesinaron a su reina y no los haya despedazado bajo las lanzas y los cascos de los caballos de los Dothrakis, es por comenzar de manera educada, sorprendente. Qué sucedió con el desequilibrado guerrero del minuto uno del episodio, jamás lo sabremos, la elipsis temporal se lo devoró sin contemplaciones. Que todos los reinos acepten sin chistar la separación del norte porque allí murieron muchos y salvó al mundo de la noche eterna, es ridículo. Y los muertos de las islas, nos preguntamos, los pueblos arrasados del Tridente. La devastación es continental, por más que hables de la última defensa del norte, allí también se perdieron Theon Greyjoy y los caballeros del Valle de Arryn. Pero solo el norte logra lo que ninguno y a pesar de que el nuevo rey es hermano de la nueva reina del Norte, nadie siquiera duda, hace un gesto, levanta un dedo.

La idea es concebida por Tyrion que llega para ser juzgado y termina decidiendo quién será el rey. No solo eso, lo corona allí mismo y salva su pellejo. En otra lenta, pero no perezosa, construcción narrativa pudo ser magnífica, pero aquí y sucedido en segundos, es claramente un pase estrafalario y absurdo. Yara Greyjoy lo quiere muerto al inicio de la escena y al instante acepta su proposición de coronar al Stark, que se muestra una vez sabedor de lo que vendrá. Jon, cumple con la idea del héroe trágico de toda saga, de ese que buscando el bien solo crea un nuevo terror, al que todo se le tuerce y desarticula porque su espíritu no comprende el pedestre y ruin proceder de los hombres. Condenado al muro es el cierre también de una historia bien llevada, un final digno para alguien que nunca se sintió identificado con nadie ni nada proveniente del sur del muro. Este solo quería paz, y la encontrará con el pueblo libre y errante de más allá del norte civilizado. La muerte de Daenerys Targaryen es la culminación de una era de profecías y héroes mesiánicos, de reyes y reinas míticos, que sustentan el poder por nombre y no por razones justificables. Regresan a los tiempos del gran concilio del 101 D.C (después de la conquista) cuando los señores eligieron al heredero de Jaehaerys, una especie Parlamento que elige al mejor candidato y esta vez fuera de la casa Targaryen. Rompen la rueda.

Tyrion penará su traición como Mano del Rey, es mucho viniendo de alguien que traicionó a varios, Jon desaparece sin dejar rastro alguno, el último de su casa. Como sucederá con los Stark una vez que muera la reina Sansa. Las dos casas, que disputaron e iniciaron la debacle en Westeros se terminan aquí. No lo veremos, pero intuimos que así será. ¿Arya parte al oeste del oeste del mundo? El afán aventurero de ella tiene su recompensa, otra que se pierde en el horizonte porque solo le queda eso, después de haber dedicado su vida adulta a cumplir con una venganza. Debe encontrar nuevas razones para seguir viviendo.

Game of Thrones: The Iron Throne

Valar Dohaeris

La fotografía de Jonathan Freeman es lo mejor que tomaremos del episodio, para luego desilusionarnos con lo apresurado del desarrollo de la trama, la poca oportunidad que le dieron a este desenlace de respirar las acciones y decisiones de los personajes. De mostrar todo esto como la decantación de un proceder y no como el arrebato de una corriente crecida. Tanto que prescribirán viejas y arraigadas costumbre en este mundo que ahora acepta un caballero mujer, comandante de las capas blancas, la guardia real, como sucede con Brienne of Tarth. Un maestre con amante e hijos, un Señor de la Moneda, como Bronn, que no fue más que un advenedizo cambia capas, capaz de todo por un poco de oro y títulos. Un plebeyo en la mesa de los señores, dos plebeyos encumbrados si contamos con Davos Seaworth. Grey Worm parte a las islas que vieron nacer a Missandei a continuar con el legado de libertario de Daenerys.

Cerrar la historia fue un proceso que llevó menos de lo que imaginamos, atropellado, no, poco desarrollado y algo torpe, quizás. Todos reciben su merecido, lo que sea que merezcan, pero es visto en minutos, segundos de dudas planteadas y resueltas. Sin daño colateral alguno, cosa imposible en el reino de los hombres, por lo menos en el planteado durante siete temporadas. En fin, el viaje ha concluido para bien o para mal de nuestras esperanzas, nos guste o no, lo que es interesante. Porque no obtener lo que se quiere y ser fascinado por algo nuevo y mejor es una recompensa que vale la pena. El tiempo dirá cuánto nos equivocamos o acertamos en criticar el final de esta manera, hasta entonces, sostendremos que un buen viaje, un excelso paseo debe terminar de la mejor manera, porque el primer recuerdo que vendrá a nosotros será el último vivido y este es en muchos sentidos amargo y no en las mejores condiciones.


Game of Thrones: The Iron Throne

Game of Thrones: The Iron Throne (T8xE06)

Director: David Benioff y D.B. Weiss

Guion: David Benioff y D.B. Weiss

Reparto: Peter Dinklage, Emilia Clarke, Kit Harington, Alfie Allen, Jacob Anderson, John Bradley, Gwendoline Christie, Nikolaj Coster-Waldau, Ben Crompton, Liam Cunningham, Joe Dempsie, Richard Dormer, Nathalie Emmanuel, Vladimir ‘Furdo’ Furdik, Iain Glen, Isaac Hempstead Wright, Conleth Hill, Kristofer Hivju, Rory McCann, Hannah Murray, Daniel Portman, Bella Ramsey, Sophie Turner, Carice van Houten, Maisie Williams.

Advertisements
Anuncios
Anuncios
Acerca de Marco Guillén 2491 Articles
Aguanto los trapos a Jordi Savall. Leo ciencia ficción hasta durmiendo y sé que la fantasía es un camino de ida del que ya no tengo retorno.

Be the first to comment

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.